10 mayo 2013

Jafar Panahi - Talaye sorkh (2003)

Farsi I Subs: Castellano
92 min I Xvid 672x400 (16:9) I 1595 kb/s I 126 kb/s mp3 I 23.976 fps
1.11 Gb + 3% rec

http://www.imdb.com/title/tt0371280/


An Iranian pizza delivery man sees the worst of corruption and social unbalance in his city and is driven to crime.  
Un repartidor de pizza de Teherán advierte la corrupción e iniquidad social que reinan en la ciudad y decide convertirse en criminal.


 
 
Crimson Gold is a 2003 Iranian film directed by Jafar Panahi, and written by Abbas Kiarostami. The film was never distributed in Iranian theatres, because it was considered too "dark". 
Hossein Emadeddin, who plays the lead role, was not a professional actor but an actual pizza delivery man and paranoid schizophrenic, who made filming very difficult by destructiveness and noncooperation. After completion, the Iranian Ministry of Guidance insisted that cuts be made to the film, which Panahi refused, leading to the film being banned in Iran, even for private screenings.
Crimson Gold ("Oro carmesí") es un film dirigido por Jafar Panahi, con guión de Abbas Kiarostami. El film nunca fue distribuido comercialmente en Irán por haber sido considerado "demasiado oscuro". 
El protagonista, Hossein Emadeddin, no es un actor profesional, sino un repartidor de pizza auténtico con cuadro de esquizofrenia paranoide, que convirtió el rodaje en un verdadero infierno a fuerza de impulsos destructivos y falta de cooperación. Cuando la producción hubo llegado a su fin, el Ministerio de Orientación Cultural del régimen iraní exigió la realización de varios cortes, que fueron rechazados por Panahi; a consecuencia de ello, la distribución del film fue prohibida en Irán e incluso vedada su exhibición privada.
Wikipedia


Crimson Gold is a movie of long silences, and in the case of Hussein Emadeddin's eloquently expressionless presence, almost a silent movie. Communication happens around him. Impassively rocking back on his heels, the sleepy-eyed Hossein projects tremendous comic dignity. Hossein may be Iran's forgotten man, but the performance he gives is indelible.
Crimson Gold es una película de largos silencios, y en lo que toca a Hossein Emadeddin y su presencia elocuentemente inexpresiva, se trata casi de una película muda. La comunicación se produce a su alrededor, en torno a él. Balanceándose impasiblemente mientras retrocede sobre sus talones, el Hossein de mirada soñolienta proyecta una dignidad tremendamente cómica. Hossein podrá ser "el iraní olvidado", pero su interpretación deja una huella indeleble.
J. Hoberman, The Village Voice
 

In April 2001 Panahi was detained, shackled and chained to a bench by US immigration officials at JFK airport in New York City for 10 hours when he refused to be fingerprinted and photographed because of his Iranian citizenship (part of the “war on terrorism”). This August in a letter to Richard Pena, program director of the New York Film Festival, Panahi explained that he would not attend the festival, where his new film Crimson Gold was scheduled to be shown, because of the “humiliating treatment” meted out to Iranian nationals in the US
The director wrote: “We live in strange times. It’s not just George Bush who subscribes to the idea that you are either with us or against us. In my country, too, anyone slightly crossing any red lines is subject to the suspicion of the censors who label him as being alienated, self-loathing, mercenary, infiltrator, enemy agent, and even heretic. Here [in Iran], they interrogate me because I am a socially conscious filmmaker. In America, they fingerprint me, and literally shackle me to kill my national pride, because I am an Iranian filmmaker. This is the kind of purgatory I, and many others like me, find ourselves in.”
This spirit of opposition animates Crimson Gold. The idea for the film originated in an incident that Panahi and fellow filmmaker Abbas Kiarostami read about in the news: a thief, trapped by the security system inside a jewelry store, killed the store manager and then himself. Panahi explains, “I became obsessed with this story. I asked myself what could have pushed a human being to such an extreme. Abbas ended up writing a screenplay about this incident, with the intention of tracing the events leading up to it and discovering how and why such a horrifying thing could occur.”

Such incidents take place every day—and not only in Iran. But not many filmmakers concern themselves with these everyday tragedies, much less their social roots.(...)
The artist has to do this kind of work, to explain essential matters to the public, to illuminate the most troubling and complex questions. This, above all, contributes to revolutionary social change. Too few writers and directors are playing this role at present, for which the film world should be ashamed of itself.
At the public screening, Panahi pronounced himself an "independent and socialist moviemaker. I make films from the bottom of my heart. My conscience never lied to me." How many contemporary filmmakers can say the same?




En abril de 2001, Panahi fue detenido, esposado y encadenado a un banco durante diez horas por parte de funcionarios de inmigración de los EEUU en el aeropuerto Kennedy de Nueva York cuando el cineasta se negó a que le tomaran las huellas digitales y a ser fotografiado en razón de su ciudadanía iraní (como parte de la "guerra contra el terrorismo"). Este mes de agosto, en carta a Richard Pena, director de programación del Festival de Nueva York, Panahi explicaba que no iba a asistir a dicho Festival, donde se iba a proyectar su nuevo film Crimson Gold, a causa del "tratamiento humillante" a que son sometidos los iraníes en los EEUU.
Escribía el director: "Vivimos tiempos extraños. George Bush no es el único que sostiene la idea de que 'o se está con nosotros o en contra nuestra'. También en mi país, cualquiera que cruce aunque sea mínimamente alguna línea roja queda sujeto a la suspicacia de los censores, que lo catalogan ya sea como alienado, como alguien que se odia a sí mismo, un mercenario, un infiltrado, un agente enemigo, incluso un hereje. Aquí [en Irán], me interrogan porque soy un cineasta con conciencia social. En los EEUU, me toman las huellas digitales y me esposan literalmente para matar mi orgullo nacional, porque soy un director iraní. Este es el purgatorio al que yo y muchos otros como yo nos vemos arrojados."
Este espíritu de oposición es lo que anima a Crimson Gold. La idea del film se originó en un episodio que Panahi y su colega Abbas Kiarostami leyeron en los diarios: un ladrón, atrapado por el sistema de seguridad dentro de una joyería, había matado al dueño del establecimiento, y luego se había suicidado. Explica Panahi: "No podía olvidarme de la historia, me obsesionaba. Me preguntaba qué podía haber empujado a un ser humano a un extremo tal. Abbas terminó escribiendo un guión sobre el incidente, con la intención de rastrear los acontecimientos que habían llevado a él y descubrir cómo y por qué podía darse algo tan espantoso."
Hechos así ocurren todos los días... y no sólo en Irán. Pero no hay muchos cineastas que aborden estas tragedias cotidianas, y muchos menos aún que indaguen en sus raíces sociales.(...)

Este tipo de trabajo es lo que caracteriza a un artista: explicar aspectos esenciales a un público, iluminar las cuestiones más perturbadoras y complejas. Es esto, más que nada, lo que contribuye a un cambio social revolucionario. Se echan en falta guionistas y directores que desempeñen este papel hoy en día: esto es algo de lo que en verdad el mundillo cinematográfico no puede sentirse orgulloso.
En la proyección pública, Panahi se definió como "un cineasta independiente y socialista. Mis films brotan del fondo de mi corazón. Mi conciencia nunca me engañó." 
¿Cuántos directores contemporáneos pueden decir lo mismo?
David Walsh, World Socialist Web Site


Cine negro iraní con apuntes sociales y políticos; guión de Kiarostami. Si no recuerdo mal, ganó el premio de Mar del Plata, y estaba Kiarostami, que había venido a acompañar al pibe. Yo hasta ese momento nunca había visto cine iraní "urbano", y me deslumbró bastante. A Panahi, como vimos, andando el tiempo las referencias más o menos explícitas a cuestiones políticas le valieron una condena por parte del régimen islámico: ahora sigue confinado y con prohibición de dirigir. En cuanto a Kiarostami, las últimas dos películas las rodó fuera de Irán... Tal vez se autoexilió, habría que indagar. 
Subtítulos castellanos anónimos bastante defectuosos revisados a fondo por un servidor confrontándolos con los ingleses, que también dejan que desear, sobre todo por errores tipográficos.


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Jafar Panahi en Arsenevich

Talaye sorkh (2003)
In film nist (2011)

2 comentarios:

scalisto dijo...

Aprenda farsi con tribu! Gracias!!

Marcela Ramírez dijo...

Muchas gracias por darle tan largo aliento a este blog. Saludos.