25 enero 2013

Errol Morris - The Fog of War (2003)

 The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara
La niebla de la guerra: Once lecciones en la vida de Robert S. McNamara
English | Subs:Castellano
102 min |  XVID 640x368 (16:9) | 1384 kb/s | 113 kb/s mp3 | 25.0 fps
1.07 Gb + 3% rec.

http://www.imdb.com/title/tt0317910/

A film about the former US Secretary of Defense and the various difficult lessons he learned about the nature and conduct of modern war. 
Documental sobre Robert Strange McNamara, antiguo Secretario de Defensa de los EEUU en los gobiernos de Kennedy y de Johnson, cargo que ocupara luego de ser presidente de Ford y antes de presidir el Banco Mundial. En la entrevista que constituye el núcleo del film, McNamara enumera, a sus 85 años, las diversas y arduas lecciones que cree haber aprendido tras su experiencia durante la Crisis de los Misiles en Cuba y en los inicios de la Guerra de Vietnam.


 

In the deepest sense, The Fog of War is about the inadequacy of human intelligence. Morris's portrait of the former secretary of defense and prime architect of the Vietnam War, has been culled from over 20 hours of interviews. Elegantly annotated with archival footage and declassified White House tapes, The Fog of War allows this disarming 86-year-old raconteur to reveal what he was taught by the Cuban missile crisis (don't put your faith in rational behavior) and to detail his lesser-known experiences as contributor to the World War II firebombing of Japan and pioneer of the automobile seat belt.(...)
No matter what your opinion of McNamara, The Fog of War is a chastening experience. More than providing an old devil with a human face, the film offers additional evidence that the road to hell is paved with good intentions. Who was ever better or brighter than Robert McNamara? Unfortunately, as the Vietnam debacle abundantly demonstrated, intelligence hardly guarantees against its own failures. McNamara supplies the movie's title—a phrase meaning that war involves variables too complex for the human mind.
En su sentido más profundo, The Fog of War trata de la inadecuación de la inteligencia humana. El retrato que Morris hace del antiguo Secretario de Defensa y arquitecto principal de la guerra de Vietnam, fue extraido de más de veinte horas de entrevistas. Elegantemente ilustrado con material de archivo y grabaciones desclasificadas de la Casa Blanca,
The Fog of War habilita a este encantador anecdotista de 86 años a revelar lo que aprendió de la crisis cubana de los misiles ("no pongas tu fe en el comportamiento racional") y a detallar sus menos conocidas experiencias contribuyendo al bombardeo de Japón durante la SGM y como pionero del cinturón de seguridad del automóvil.(...)
Cualquiera sea la opinión que McNamara le merezca al espectador,
The Fog of War es una experiencia aleccionadora. Más que entregarnos un viejo demonio con rostro humano, el film ofrece evidencia adicional de que el camino del infierno está pavimentado con buenas intenciones. ¿Quién puede haber sido mejor, o más brillante, que Robert McNamara? Desafortunadamente, tal como lo demuestra con creces la debacle vietnamita, la inteligencia rara vez es una garantía contra los fracasos más ruinosos. En esta línea, McNamara mismo provee el título del film, una expresión que indica que la guerra esconde variables demasiado complejas para la inteligencia humana.
J. Hoberman, The Village Voice




Robert McNamara es un hombre decidido y de recursos, un organizador y un piloto de tormentas. Un hombre que también practicó durante décadas el arte de mantener la sangre fría ante las preguntas. Con risa franca pone él precio a su secreto y expone al mismo tiempo el principal problema del film: ya en épocas tempranas -dice- aprendió a pasar por alto las preguntas comprometedoras, y a responder en cambio a aquellas, informuladas, que él desearía que le hicieran. Así, en el epílogo de The Fog of War, pareciera el director Errol Morris estar pidiendo disculpas: la secuencia final muestra (via voz over) diversas negativas de McNamara a responder ciertas preguntas, negativas que habían sido eliminadas del montaje final. El actual ciudadano privado y antiguo Presidente del Banco Mundial las fundamenta con el inmenso e inalterado peso de su palabra. Este vano final concede Morris a su protagonista, sabiendo que no lo hará quedar mucho peor después de todo.



Tal constelación dice algo sobre el retratado y su film. Por un lado hay reflexiones profundas y de cautivante elocuencia: el hombre tiene algo que decir, y sabe ponerlo en palabras. Por el otro, se lo ve excepcionalmente seguro de lo que dice. Las consecuencias son de doble filo: aun hoy el viejo político se atreve a hacer comentarios sobre preguntas decisivas de estos y presumiblemente aquellos tiempos, preguntas sobre la paz y la guerra. Aparte de eso, habla él con un cuidado que lo hace aparecer inmune a las trampas de cualquier cuestionario. Pero las consecuencias de estos juicios y autoevaluaciones el viejo sabio no logra ocultarlas: están marcados por la vanidad. Esto sabe revelarlo The Fog of War, cuando confronta de distintas maneras tanto al joven como al viejo McNamara con juicios atinentes a su ego, a su inteligencia o a su arrogancia. Entonces sacará a relucir éste una y otra vez una sonrisa ladina impregnada de autoconvencimiento y que contradice sus propias palabras: "No, no me considero más astuto que otros..."

Así regatea y miente, así trampea y manipula el anciano, siempre en duelo mano a mano con su entrevistador. Junto a la reflexión y la contemplación de cuestiones existenciales, en este duelo reside precisamente una de las principales atracciones del film.
Sascha Keilholz, Critic.de


"LeMay said, 'If we'd lost the war we'd all 
have been prosecuted as war criminals.' 
"And I think he's right."


Albatross Applesauce: Blog dedicado al cine con un podcast en inglés que recorre seis films de la obra de Morris: Vernon, Florida, The Thin Blue Line, Mr. Death: The Rise and Fall of Fred A. Leuchter, Jr., The Fog of War, Standard Operating Procedure, y Tabloid. Se refiere además la invención por parte del cineasta del Interrotron, dispositivo que permite a los entrevistados mirar directamente a cámara (foto), una marca distintiva de sus películas.


Copia aportada por stefflbw (KG). Los muy dignos subtítulos en castellano tenían un solo error (!)


190Mb x 5 + 30Mb

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Castellano

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Errol Morris en Arsenevich

The Fog of War (2003)
Tabloid (2010)

17 comentarios:

scalisto dijo...

Muy interesante pero... ¿tiene plot?

tribu dijo...

Menos mal que me hiciste acordar, sca, iba a aclararlo al publicarla para que nadie se clave y me olvidé... El plot está medio desdibujado, la historia no se resuelve (a pesar de Fukuyama), y para peor hay montones de figurantes -y hasta el personaje principal!- que se la pasan mirando a cámara todo el tiempo.

Después no digan que no avisé.

Un abrazo.

chicharro dijo...

Pa'l buche! Tiene buena pinta. Gracias, tribu, a ver qué tal resulta. Un abrazo.

Iñaki dijo...

Muy buen documental. Lo recomiendo, sobre todo teniendo en cuenta que quien cuenta la historia es uno de los responsables, quizás el principal, del conflicto en Vietnam. Muchísimas gracias, tribu.

macom dijo...

Many thanks, very interesting!

beberelrio dijo...

Gracias!

chicharro dijo...

Sumamente interesante, y con o sin plot :D, una peli apasionante. Y un tanto terrorífica, también.
Me parece bastante coherente con tabloid. Por una parte se ve como una exhuberancia de recursos por parte de un protagonista (o una nación, también, en este caso), y por otra, una acción un tanto arbitraria. Como una cierta carencia, error, fallo o arbitrariedad a la hora de fijar el objetivo que moviliza todos esos recursos. Y luego, un cierto aire de tierra arrasada (por ejemplo, también, la protagonista de tabloid) cuando el objetivo no es conseguido, ya que tampoco no estaba adecuadamente planteado. Y sí, estoy muy de acuerdo con el aspecto ése del orgullo o amor propio, que elegiste poner por ahí como comentario introductorio.
Está muy bien que un norteamericano toque estos temas. Porque por un lado, esta película muestra los problemas del hecho de tener naciones. Cómo los gobernantes pueden llevar a la guerra a todo un país, mientras que si no fueran gobernantes la riña la podrían resolver a puñetazos en la barra de un bar (el duelo en calzoncillos que se cita en sin novedad en el frente). Por otra parte, los norteamericanos tienen esa tradición del western que ofrece ese otro aspecto del duelo o riña a pequeña escala, sin el armazón de seguridad que puede dar un estado, y donde no queda más recurso que precisamente la riña de bar o el duelo en la calle.
Es esta una película muy interesante y que lleva a reflexionar (por lo menos a mí) sobre la utilidad o necesidad del estado, por ejemplo, o como mínimo, esas paradojas y problemas de cómo para salvaguardar al individuo se crea un ente capaz de exterminarlos en grupo.
Muchas gracias, tribu. Estos aportes documentales tuyos son siempre sensacionales.
PD: posiblemente se echa en falta un poco el papel de la industria armamentística y su influencia sobre la política. Todas estas pelis o documentales sobre la política, siempre me dejan la sensación de que estamos como en una novela de agatha christie, con el escenario y crimen planteado y donde se nos van insinuando varias posibles explicaciones, pero aún falta hercule poirot que venga a desvelarnos todo el misterio.
PD2: cuando en mis queridos naruses se toca el tema de la devastación de las ciudades en la guerra, nunca me imaginé que fuera tan brutal como se muestra aquí. Leí en alguna web sobre las bombas de fósforo incendiarias aliadas sobre las poblaciones alemanas, donde la corriente de aire al ascender el aire caliente de la explosión succionaba a las personas arrojándolas dentro de la hoguera, como quien dice. Lo que dice Mclay en esta peli es lo mismo que dijo algún nazi en los juicios de nuremberg (o tal vez fue en otro lugar), que el veredicto era de criminales porque habían perdido la guerra. Terrorífico, en resumidas cuentas.

chicharro dijo...

Perdón, dije Mclay aunque en realidad es LeMay y aunque en surrealidad mi subconsciente debía de querer decir probablemente McFlay.

tribu dijo...

Es el tema del imperio, digamos. Es interesante comparar las visiones de J. Hoberman y la del alemanote de abajo: la primera bastante condescendiente, se limita a enfocar la paradoja de que un tipo más o menos brillante haya fracasado de manera tan estrepitosa, pero los dilemas éticos los pasa rigurosamente por alto, el resumen sería algo así como "tuvo mala suerte", "estuvo en el lugar equivocado". Poco menos que uno lo compadece al pibe, no?

Da mucho que pensar sobre la Historia y las varas de medida y la banalidad del mal. No sé si se podrían plantear paralelos con Tabloid -como expresión más o menos oblicua del "alma norteamericana" o al menos de ciertas reacciones básicas-, pero sí, también echo de menos el marco institucional (económico, político) y sus condicionamientos. Igual tal vez de este modo, al centrarse en el hombre, por un lado Morris puede estar tratando de llegar a un público más amplio (la "psicología de los líderes", el "hombre en la historia", el personaje sobresaliente, suelen ser los enfoques bastante triviales que adoptan los productos más o menos masivos de The History Channel, por ejemplo), y por otro, de esta manera deja e sordina (y de algún modo potencia) esa contracara de los bocadillos y preguntas inquietantes que él mete casi de contrabando en el discurso del otro, y a la vez permite que surjan algunas grietas, como cuando el propio McNamara refiere la "intuición" de LeMay, y remata, con esa lucidez que lo caracteriza: "Creo que tenía razón."

tribu dijo...

Así es, chicharro amigo. Terrorífico, porque nada ha cambiado, ni parece que vaya a cambiar. Vivimos de ciertas ficciones que en cualquier momento se pueden convertir en papel mojado.

tribu dijo...

Igual, si se hubiera puesto media pila, con un poco de plot, alguna subtrama romántica, hubiera mejorado mucho. Este Morris no sé en qué está pensando.

tribu dijo...

Entre paréntesis, lo que digo de Hoberman arriba no va en desmedro suyo, porque quien lo siga sabe que no es ningún tonto. Precisamente eso es lo que vuelve al sesgo interesante y significativo.

tribu dijo...

Agrego: "...no es ningún tonto, ni hay razones para sospechar que sea mala persona. Precisamente etc."

Hoy vuelvo sobre mis pasos constantemente.

chicharro dijo...

En cuanto al plot, voto por los amores de la rana y el sapo, con la prota de tabloid yendo al rescate de ambos con un beso amenazante puesto en los labios y otro en la recámara cual princesa de cuento de hadas al rescate de su/s príncipe/s azul/es. Así ya tenemos el architípico triángulo amoroso montado. Y henry ford II tirado medio borracho en el bar también tendría un papel protagonista.

tribu dijo...

Y un final optimista en que todos son clonados por el coreano y la cosa vuelve a empezar. Aunque el plot circular, no sé si... Es medio irregular eso, nos van a criticar.

chicharro dijo...

:D
Creo que si metemos al coreano en esto, el plotómetro se hará el haraquiri. Para lo circular, ya tenemos la música de philip glass, ja, ja! Un abrazo, tribu!

scalisto dijo...

Me resultó interesante este documental. Como documentalista, Morris es una especie de revés de la moneda del bufonesco Moore; respetuoso tanto del público como de su entrevistado, sin dejar de meter bocadillos. Gracias, tribu.