14 diciembre 2012

George Cukor - Heller in Pink Tights (1960)

Su pecado fue jugar (América) / El pistolero de Cheyenne (España)
Un demonio en calzas rosas (literal)
English I Subs: English/Castellano
96 min I  608x336 (16:9)  I  883 kbps I 128 kbps mp3 I 25.0 fps
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http://www.imdb.com/title/tt0053902/

Story of theatrical troupe that travels through the Old West.
Historia de una compañía teatral que recorre el Lejano Oeste.

George Cukor in the sagebrush -- Le Carrosse d'or proceeds next to the covered wagons. The muddy, leathery Cheyenne the Healy Dramatic Company pulls into may have been written by Louis L'Amour, but the casino with red walls and sliding painted nudes belongs unmistakably to the maker of Sylvia Scarlett. The impresario (Anthony Quinn) introduces his leading lady (Sophia Loren, opulent, blonde-dyed and quick as mercury), "famed for feats of prestidigitation" but uninterested in long-term relationships; their troupe is expansive enough to accommodate former child stars (Margaret O'Brien), Broadway troopers (Eileen Heckart), and forgotten silent-era thesps (Edmund Lowe). Violence is already more acceptable than sex in the Old West, the duels of Mazeppa are presented after the theater owner deems the adultery in La Belle Hélène too immoral. The spectacle is a smash (Loren in princely drag and toga-wrapped bodysuit rocks the patrons), nevertheless the group bids a hasty retreat; the hired gunfighter (Steve Forrest) who won the heroine in a poker game rides along to collect his prize, and wipes the sweat off his brow with the bloomers she left behind. Cukor never loses sight of the theatricality which infuses both the fanciful incarnations of the saltimbanques and the genre conventions of the Western: If a vista is composed with pale skies and cavalry riders, it is as a background for comediennes under purple and orange parasols. The diva desired by three men in town gives way to the cowboy desired by three women in the desert, the Indian attack becomes an impromptu carnival as the warriors reach the abandoned carriage and romp through the troupe's wardrobe. A small masterpiece of sensuality and élan, in which even the madam in Bonanza knows her Shakespeare: "Ah, we're all actresses, ain't we?" Rabelais' curtains are drawn ("The farce is played"), but not before the stage horse has jumped over the footlights and ridden out the saloon door.
Cukor en el Oeste... Le Carrosse d'or sigue de cerca a los carromatos. Cheyenne, el pueblo polvoriento y coriáceo en el que ingresa la Compañía de Arte Dramático Healy podrá haber sido ideado por Louis L'Amour, pero el casino de paredes rojas y cuadros con desnudos que se abren como cortinillas pertenecen sin duda al autor de Sylvia Scarlett. El empresario teatral (Anthony Quinn) presenta a su primera figura (Sophia Loren, opulenta, teñida, y rápida como el rayo), "célebre por sus actos de prestidigitación", pero sin interés en relaciones de largo plazo. La troupe es suficientemente amplia como para incluir a antiguas estrellas infantiles (Margaret O'Brien), animales de Broadway (Eileen Heckart), y actores olvidados del período mudo (Edmund Lowe). La violencia ya es más aceptable que el sexo en el Viejo Oeste: los duelos de Mazeppa toman la posta luego de que el propietario del teatro dictamina que el adulterio de La Belle Hélène se pasa de inmoral. El espectáculo causa gran sensación (la Loren principesca con peplo sobre una malla que le ciñe el cuerpo estremece al público), pero el grupo debe emprender precipitada fuga, y el pistolero a sueldo (Steve Forrest) que se ganó a la heroína en una partida de poker cabalga con ellos para hacerse del premio, y se enjuga la frente con los bombachones que ella deja tirados por el camino. Cukor nunca pierde de vista la teatralidad que da vida tanto a las descabelladas encarnaciones de los saltimbanquis como a las convenciones del western: si un plano general está compuesto de pálidos cielos y jinetes, no será más que un telón de fondo para comediantes bajo parasoles purpurados y naranjas. La diva deseada por tres hombres en el pueblo deja paso al pistolero deseado por tres mujeres en el desierto; el ataque indio se convierte en repentino carnaval cuando los guerreros llegan hasta los carromatos abandonados y empiezan a hurgar en el vestuario de la troupe. Estamos ante una pequeña obra maestra de sensualidad y de brío, en la que incluso la madama de Bonanza se sabe su Shakespeare: "Ah, ¿acaso no somos todas actrices?" Finalmente baja el telón de Rabelais ("La farsa ha terminado"), pero no antes de que la cabalgadura escénica salte sobre las candilejas y atraviese la puerta del saloon.
Fernando Croce, cinepassion
...Heller in Pink Tights is bursting with great scenes like this, visually exciting moments of great sensuality and energy, underpinned by Cukor's themes of sexuality and the theater. It's always apparent that he's not quite as engaged by the prosaic machinations of the plot, which in the second half of the film largely follows a standard Western adventure line, twisting and turning but never approaching the electric thrill of the scenes where Cukor isn't concerned with fulfilling any narrative purpose. The cast of the theatrical troupe, which features some great character actors like Eileen Heckart and Edmund Lowe, isn't given much to do, and neither is Anthony Quinn, who's totally wasted here. Even so, it isn't necessarily a mistake that the film focuses so fixedly on Loren, who simply radiates sexuality and desire, acting mostly with her expressive eyes, which Cukor wisely highlights again and again in closeups, especially ones where the rest of her face is obscured by a scarf or blanket. The film is carried by her charm and beauty, as well as by the strength of that handful of scenes where Cukor's visual wit is on full display. 
 
...Heller in Pink Tights rebosa de grandes escenas como ésta, atrayentes momentos visuales de gran sensualidad y energía, con los temas subyacentes del cine de Cukor: la sexualidad y el teatro. Queda claro en todo momento que el director no se siente atraido por las prosaicas maquinaciones de la trama, que en su segunda parte sigue decididamente la línea de aventuras del western, con giros y vuelcos que nunca llegan a aproximarse al electrizante suspenso de las escenas en las que Cukor no se siente obligado a cumplir con algún fin narrativo. El elenco de la troupe, que cuenta con grandes actores de carácter como Eileen Heckart y Edmund Lowe, en verdad no tiene mucho que hacer, y tampoco Anthony Quinn, totalmente desaprovechado aquí. Aun así, no es necesariamente un error que el film se centre tan fijamente sobre la Loren, que simplemente irradia sexualidad y deseo, actuando sobre todo con sus ojos, ojos que Cukor sabiamente ilumina una y otra vez con primeros planos, especialmente aquellos en los que el resto del rostro queda oculto bajo una bufanda o frazada. El film se sostiene con su encanto y su belleza, así como con la fuerza de ese puñado de escenas en las que el genio visual de Cukor puede desplegarse por entero.
Ed Howard, Only the Cinema
-He's a killer...!
-Shhh!
-He could kill us all in our sleep!
-Angie, this man kills for money. Do we have money?
-No...
Me enteré hace poco de que Cukor había hecho un western... western muy atípico, dicho sea de paso, como no podía ser de otra manera. Me puse a buscarlo de inmediato, y apareció un bendito torrent perdido en el ciberespacio (aparentemente surgido de Demonoid). Sinceramente me parece una maravilla, y la calidad de la copia no es mala, así que la comparto: gracias al filántropo moderno que la puso a circular. Subtítulos castellanos retocados por un servidor.
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Castellano

English

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George Cukor en Arsenevich

A Double Life (1947) 
Heller in Pink Tights (1960)

1 comentario:

omc dijo...

Gracias por este increíble rescate.

Cualquier Cukor siempre será bien recibido, más si llega con semejante reparto

Saludos y suerte en todo!