14 octubre 2012

Mikio Naruse - Kagirinaki hodo (1934)

Muda c/intertítulos en japonés | Subs: Castellano/English
99 min | XviD 640x480 | 1500 kb/s | 384 kb/s AC3 | 23.97 fps
1,17 GB + 3% de recuperación rar

Callejón sin salida
Sugiko y Kesako comparten un apartamento y trabajan en la misma cafetería. En el apartamento contiguo habita un simpático artista, Yamamura. La bella Sugiko despierta la admiración de numerosos hombres, Harada -su novio- incluido. Ambos entablan una cita para hablar acerca de su inminente enlace, pero durante el camino Sugiko es víctima de un accidente de tránsito, y conoce a Yamauchi, un hombre rico y de alta alcurnia...

 La última película muda de Mikio Naruse es un rico retrato de una camarera, Sugiko, cuya vida, a pesar de una gran cantidad de admiradores masculinos e incluso algunos buscadores de talento de cine, toma un giro sofocantemente doméstico luego de que un hombre adinerado la atropella con su coche. Con personajes claramente delineados y comentarios sociales audaces, Callejón sin salida es el melodrama mudo con el que Naruse llegó al borde de la era del sonido. (Criterion)


Hay choque de clases en este melodrama mudo de Mikio Naruse cuando el coche conducido por el nene de mamá Hiroshi Yamanouchi atropella a la proletaria camarera de salón de té Sugiko Shima. Es el boleto de Sugiko a una mejor vida que siempre ha soñado, uno que aparentemente ya ha alcanzado su compañera de cuarto y actriz de cine Nakane Kesako. Después de un romántico noviazgo coronado por la propuesta de matrimonio a la sombra del Monte Fuji, Sugiko se casa y se traslada con Hiroshi, para gran disgusto de la madre de este último y de su hermana. Hiroshi es débil frente a su familia y Sugiko tiene que valerse por sí misma para contrarrestar las constantes burlas condescendientes de su suegra y su cuñada... (Keith Uhlich)

DVD rip de charulata (KG)

Subtítulos en castellano míos

Street Without End
Mikio Naruse’s final silent film is a gloriously rich portrait of a waitress, Sugiko, whose life, despite a host of male admirers and even some intrigued movie talent scouts, ends up taking a suffocatingly domestic turn after a wealthy businessman accidentally hits her with his car. Featuring vividly drawn characters and bold political commentary, Street Without End is the grandly entertaining silent melodrama with which Naruse arrived at the brink of the sound era. (Criterion)


 Like the other directors at the studio, Naruse was resistant to directing this film—it was based on a popular newspaper serial about the adventures of a tea hostess and was considered a poor-quality property. So the studio promised him that if he took up the project, he could film whatever he wanted afterward. However, despite Naruse’s initial apathy toward the material and uneasiness about the screenplay’s occasionally broad depiction of class, the result speaks to his brilliance: Street Without End is finely rendered, multilayered melodrama. With the story of Sugiko, a hostess who forgoes the possibility of fame and fortune as a movie star only to end up in a dismal marriage to a well-to-do but feeble man living at the mercy of a domineering mother and sister, Naruse lays bare the chaos that can lead to major decisions about life and love. And he makes room for some of his most forthright commentary on the restrictiveness of conventional Japanese family life: when Sugiko’s rational younger brother tries to dissuade her from marrying, he asks, “Think you’ll be happy as a bourgeois housewife?” There’s even an uncommonly direct intertitle in the film that declares, “Even today, feudalistic notions of ‘family’ crush the pure love of young people in Japan.”

The film isn’t all gloom and doom, however. Sugiko and her husband start out happily in love (their courtship includes taking in a movie, Ernst Lubitsch’s Maurice Chevalier–starring musical comedy The Smiling Lieutenant—an indication of the great influence Hollywood cinema had on Japanese directors of the period). Its perfectly practical take on modern life is sobering, but its indomitable go-it-alone spirit is inspiring, and it culminates in an extraordinary melancholy slow fade on its heroine, unsure where happiness lies. (Criterion essay)

En el fondo se puede ver el afiche de "White Woman",
de Stuart Walker con Laughton y Carol Lombard

Street.Without.End.part1.rar
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Naruse Mikio en Arsenevich

 Kagirinaki hodo (1934)

14 comentarios:

José R. Nina C. dijo...

Interesante. A mi el Myponi me descarga bien del Zippyshare, salvo algunos como estos.

ortiga70 dijo...

Si, asi es, creo que depende del sistema utilizado para subir
En cualquier caso, con la herramienta de descargas del navegador, puedes descargar todos los archivos a la vez, resultando igual de efectivo que el gestor automático

chicharro dijo...

Esto tiene una pinta de joyita que te ca***. Muchas gracias, scalisto: recuperando posts antiguos, creando posts nuevos, y aportando subtítulos. Menudo fenómeno estás hecho!
Y recuerdos y ánimos para saynomoreglass, que era el que traía los naruses últimamente.
Un abrazo!

tribu dijo...

Al diablo con la copia vieja con los subtítulos incrustados! Gracias sca!

Entre paréntesis, se ve que era costumbre poner afiches de películas yanquis en los films japoneses de la época. Yo pensaba que era cosa de Ozu nomás...

chicharro dijo...

Está muy bien esta peli. Hay algo atípico y auténtico en Naruse, siempre de gran valor. La larga lista de pelis de naruse del blog era una de sus joyas, sin duda (entre otras muchas, por otra parte). Un abrazo!

chicharro dijo...

Por cierto, alguien que entienda del tema de dirección y de montaje. Me lo parece a mí o es un poco atípica la forma en que dispone los contraplanos este director en esta peli (y en otras)? Porque parece que no se atiene a los convencionalismos de no saltar el eje en una conversación, y pone la cámara donde la parece. Y en cambio, todo funciona bien, me parece a mí. Hay alguien que pueda hacer un comentario al respecto? Tal vez las reglas clásicas del montaje en ese aspecto tengan su razón de ser más en una cuestión práctica de rodaje que en la necesidad de cara al espectador? En esta peli, por ejemplo, en las conversaciones entre dos, además de usar para la cámara una simetría respecto a la mediatriz del eje que une a los personajes, usa mucho la simetría central respecto a un punto entre los dos personajes, de modo que el interlocutor siempre queda al mismo lado de la pantalla, mirando hacia el mismo lado de la pantalla, mientras lo normal siempre se ha dicho que es que cada uno hable en un lado diferente de la pantalla, mirando hacia lados distintos. Alguien podría hacer un comentario al respecto? Tal vez el uso de planos cruzados (presencia de fragmento de la silueta del otro interlocutor en primer término) suavice ese montaje? Además de la inclusión de intertítulos que rompen un poco la dinámica de la imagen?
Como muestra, en el minuto 56:18 hay un ejemplo claro, o 1:16:43, (etc.). Un poco se tiene la sensación que le gusta encuadrar a los personajes desde muchos ángulos distintos. Naturalmente eso sólo es posible con decorado de 4 paredes. A lo que me vengo a referir es si esas reglas clásicas vienen dadas por la necesidad de usar decorados con sólo una pared de fondo, por ejemplo, o por la posibilidad de filmar un diálogo con dos cámaras simultáneamente, etc., en cuyo caso no se pueden hacer tantas variaciones de posición de cámara, ya sea porque se vería la tramoya o porque una cámara entraría dentro del campo visual de la otra. Alguien puede echar algo de luz sobre el asunto?

Zelig dijo...

Noches estimados cinéfilos. Por favor ¿pueden revisar o darme otra opción para la part.7?, anda caída, no reconocé el enlace. MUCHAS, MUCHAS GRACIAS POR EL CINE. A recomendación de Chicharro, ando con Naruse. Vale.

scalisto dijo...

Ya está arreglado. Saludos.

chicharro dijo...

Hola, Zelig! Me alegra que te hayas interesado por naruse. Si te gusta disfrutarás un montón por aquí, porque dentro de poco habré resubido todos los naruses que había, y son unos cuántos. Yo, cuanto más lo veo, más me gusta. Esta peli en concreto es muy poco convencional, al igual que las otras mudas, lo que les da un frescor que es de agradecer. Hace poco me pedías que te recomendara 7 naruses, y ahora que estoy revisando su obra, cada vez me resultaría más difícil darte una respuesta. Todas tienen aspectos que las relacionan unas con otras, pero al tiempo, tienen cosas diferentes. Es un poco depresivo, pero eso también tiene su encanto!

tribu dijo...

La acabo de ver recién y estoy absolutamente fascinado. Gracias sca por los subtítulos. Y lamento no poder responder a tus precisas observaciones, chicharro, tendría que verla de nuevo, cosa que no me parece muy descabellada en el corto plazo...

Entre paréntesis, la película con Miriam Hopkins que aparece es The Smiling Lieutenant (1931), que ahora también me dieron ganas de ver.

tribu dijo...

Ah, ya constaba en los comentarios de la publicación...

tribu dijo...

Algunas especulaciones acerca de lo que observás, caro chicharro. Tal vez sorprende la libertad compositiva sobre todo en comparación con películas contemporáneas norteamericanas o europeas, quizás tenga que ver con el hecho de que aún es cine mudo, y con que la movilidad de la cámara no tiene las restricciones del dispositivo sonoro. También se me ocurrió que podía haber un guiño reflexivo con tanto artificio que multiplica los puntos de vista: cuando el novio de Kesako está trabajando en el departamento de arte, a través de una ventana lo vemos pintar un decorado, y entonces la cámara retrocede y se advierte que la ventana era otro decorado, o mejor dicho, apenas un retazo de decorado. A lo mejor fue una de las formas que desarrolló como reacción a lo convencional del libro. El bocadillo que mete brutalmente el narrador sobre la feudalidad de ciertas familias japonesas sería otro... ahí está prefigurando a Godard.

chicharro dijo...

Hola, tribu, cuanto más pasan los días, más pienso que pocas películas resisten la comparación al lado de las de naruse.
Eso de los saltos de eje, es una curiosidad. Por ejemplo, recuerdo que en las hermanas munekata, de ozu, también hay algún caso con chishu ryu al principio, en que el plano contraplano no es como estamos habituados.
Naruse usa esta forma en bastantes ocasiones, aunque creo que hacia la época final se suaviza o incluso anula en algunas películas. No obstante, en ukigumo también hay algún caso, por ejemplo, aunque no tan abrupto, si mal no recuerdo.
Continúo pensando que todas estas reglas que se aprenden o que te hacen aprender, en el fondo, tienen bastante de arbitrario, y que si uno no reflexiona el por qué usarlas, se pierde en el manierismo. En el fondo, todo está permitido, en el arte, aunque un punto de referencia siempre es útil, claro. A falta de otra opinión más coherente, pienso que lo que dije al final del comentario anterior de que tenía que ver bastante con el uso de esenarios de 4 paredes, etc, es una explicación bastante lógica al asunto.
Eso que dices de la multiplicidad del punto de vista... parece muy cierto. Es como si sientiera la necesidad de mostrar todo el espacio donde sucede la acción, a veces. Mi impresión es que Naruse al contar las cosas va bastante al grano, y te salta de una cosa a otra sin muchos reparos. Quizá ese aspecto de la movilidad de cámara y salto de eje le permitan dejarle un poco la conciencia tranquila del hecho de mostrar un espacio más completo o "real". Pero bueno, esto ya empiezan a ser divagaciones. Pese a todo lo dicho, algunos saltos que emplea naruse no me acaban de convencer (deformación del hábito, supongo), aunque son perfectamente lícitos y son utilísimos para reflexionar sobre este tema.
Por cierto, ya que citas a Godard, recuerdo la masterclass de plano-contraplano y montaje que da en Nostre Musique. Y Lubitsch, otro grande que tu comentario también me recuerda que tengo varias suyas pendientes!
Por cierto, supongo que las habrás visto, pero los naruses en color son extraordinarios. No sé decirte el qué, pero viendo iwashigumo o midaregumo, por ejemplo, uno siente que ha abierto una dimensión emocional intangible en buena parte al uso del color. Colores vivos en el primer caso y pasteles en el segundo. Y es que la filmografía japonesa en su conjunto, es algo apasionante. El color en ichikawa también es interesantísimo. O los mizoguchis en color. En japonés, el color coge una dimensión un poco más allá. Naturalmente, hay muchas excepciones también en el cine occidental.
Por cierto, que hablando de color y movimientos de cámara, algún Minnelli le falta al blog.
Un abrazo, tribu!
PD: la gran cantidad de cosas novedosas, chocantes, audaces de esta película, son como un arevelación. Le tengo un gran aprecio a la etapa muda de naruse. Y en el aspecto moral, me resultan casi comparables a la audacia de stroheim, aunque en otro aspecto algo diferente.

chicharro dijo...

Eso de retirarse con la cámara atrás a través de una ventana, a parte de la particularidad de esa escena que dices, creo recordar que lo usa en más de una ocasión, o al menos se me quedó bastante grabado en la memoria. No recuerdo bien, pero creo que lo usa en otras películas, más bien de la primera etapa. En Bangiku también lo usa (creo que es en bangiku), aunque ahí cogía un sentido metafórico de jaula, creo. Creo que tati y godard también crearon un efecto parecido. Pero, aparte de eso (todo este comentario es más en base a intuición que en base a constataciones muy claras), también hay cosas de naruse que me recuerdan algo a mizoguchi. Me deja la sensación de que admiraba a mizoguchi y a shimizu, y toma algunos elementos, casi como homenaje, o para probarlos él mismo. Me recuerda un poco lo que se decía de picasso, que todo lo absorbía para pasarlo por su propio tamiz y usarlo luego en su beneficio. Tal vez sin llegar a ese extremo, pero un poco también esa sensación. Más que nada, un probar recursos ajenos para poder saborearlos él mismo, fruto de la admiración que sintió por su uso en otros cineastas que admiraba. Pero esto son elucubraciones mías, claro. Las para mí posibles referencias a lang también podrían leerse un poco en esa línea. (Perdón por este comentario, porque quizá hablé un poco más para mí mismo y resultó un tanto grtuito e incomprensible. En cualquier caso, son corazonadas más que otra cosa.)