19 septiembre 2012

Ingmar Bergman - Skammen (1968)

 Sueco/Swedish | Subs:Castellano/English/Français
103 min | Xvid 704x432 | 1631 kb/s | 128 kb/s mp3 | 23.97 fps
1,27 GB + 3% de recuperación rar
Jan y Eva Rosenberg son dos músicos que huyen de la guerra civil que ha asolado su país y se van a vivir a una isla, completamente apartados del mundo. Llevan una vida sencilla y apacible, preocupados únicamente por la música. Hasta que un día llegan los soldados y todo cambia radicalmente.
Después de su famosa trilogía, integrada por Como un espejo (1960), Los comulgantes (1961) y El silencio (1961), que le consagra internacionalmente como uno de los más importantes realizadores europeos, durante unos años Bergman dedica especial atención al teatro y desciende su actividad cinematográfica. En la primavera de 1967, antes de la invasión soviética de Checoslovaquia y de la escalada de la guerra del Vietnam, tal y como le gusta puntualizar, Bergman escribe el guión de La vergüenza, que rueda el verano de ese mismo año. El éxito de Persona (1966) ha quedado ensombrecido por el fracaso de La hora del lobo (1967), y su nueva película deja vislumbrar el camino que conduce a El rito (1968) y a Pasión (1969) -que se emitirá la próxima semana dentro de este mismo espacio.
«En el origen de La vergüenza hay», dice Bergman, «una sensa ción de horror personal. ¿Cómo me habría comportado durante la segunda guerra mundial si Suecia hubiese sido ocupada por los nazis? ¿Qué valor físico habría podido oponer a la violencia física o psíquica? Cuando pienso en esto siempre llego a la conclusión de que soy un cobarde, tanto física como psíquicamente, salvo quizá cuando me enfado. Este problema fue puesto en marcha por un reportaje que vi en televisión sobre el sufrimiento de los civiles en la guerra del Vietnam. »
Por primera y única vez en su obra cinematográfica, Bergman se plantea en La vergüenza un tema directamente enraizado con la política, una indagación sobre la condición política de una pareja. Parte de unos personajes, situaciones y esquemas habituales en su obra, pero consigue unos resultados diferentes al ser analizados desde un nuevo punto de vista. El intelectual sumido en su mundo, física y moralmente apartado de los demás, debatiéndose solo con sus problemas, en busca de una solución que no encuentra, está aquí encarnado en una pareja de músicos, la tradicional pareja de Bergman, aislada en una isla y que trata de huir de la guerra civil que atraviesa su país, mientras discute sobre la conveniencia de tener un hijo. Observados a través del prisma de una situación anómala, de una guerra que zarandea a los personajes hasta convertirles en piltrafas humanas.
Bergman somete a estos intelectuales, que viven al margen de la guerra que sucede en el imaginario país en que se desarrolla la acción, a una dura y despiadada crítica, en la que personalmente también se ve envuelto, por la que descubre que la mayor parte de los horrores que les ocurren se deben a no querer tomar partido, a intentar ser neutrales, a su falta de preocupaciones políticas. Sucesivamente arrastrados por los de uno y otro bandos, sucumben y se desgastan hasta llegar, en la lucha por la supervivencia, víctimas de sus propias contradicciones, al frío asesinato y a una huida desesperada y sin fin. Al no estar dada esta acusación desde el exterior sino desprenderse de la progresiva destrucción de la pareja protagonista, por reflejo de los sucesos que se ve obligada a vivir, la obra tiene la habitual riqueza y ambigüedad de este autor. Desarrollada entre dos sueños, con arreglo a la progresiva estructura de una pesadilla, está contada en largos planos donde los personajes hablan o se relacionan sin perderse nunca la referencia a la guerra que les destruye hasta la surrealista huida final. (Texto de Augusto M. Torres, tomado de El Paìs)
Este film es evidentemente un duro alegato contra las guerras, pero solo en un primer término, ya que lo fundamental, como suele serlo en Bergman es la persona, el ser humano y siendo así también es un magnífico ejemplo de cine político, donde se expone que el aislamiento de los problemas y la falta de compromiso del artista no conducen sino al caos, personal y social, ya que no es posible desentenderse de los conflictos huyendo de ellos, pues estos permanecen en el interior de las personas y es preciso enfrentarse a ellos para eliminarlos.
En cierta forma la película representa una dura autocrítica en cuanto que su producción anterior, hasta prácticamente Persona, ha estado en general al margen de los problemas políticos y sociales de su entorno, volcándose en un conocimiento del hombre ajeno a la cotidianeidad y ausente, por lo tanto, de crítica o compromiso con la realidad. Su torre de marfil queda aquí destruida y parece encaminarse hacia otro tipo de cine más comprometido con su época.
Todo ello es expuesto por el director de una forma sorprendente, más agresiva físicamente que en el resto de su producción con escenas de brutalidad física impensables en su cine hasta ese momento, combinadas sabiamente con períodos de remanso, donde el espectador, agredido por las imágenes, pueda reflexionar y sacar sus conclusiones. Consigue que el espectador, paso a paso, vaya tomando conciencia del comportamiento inadecuado de los protagonistas creando una hostilidad progresiva hacia ellos. Para contribuir aún más al aspecto de alucinación que se produce en el espectador, la película se abre y cierra con al narración de un sueño relatado por los protagonistas que confiere al relato un aspecto de pesadilla.(...) (Avizora)
"Bergman's magisterial confrontation with war, set in a characteristically ambivalent decor, either a peaceful farm somewhere in Sweden or a landscape from Goya secreting intimations of disaster. Here live a man and wife, indifferent to the war until it arrives on their doorstep to strip their lives to the bone. Presenting war with shattering power as a blindly destructive force, Bergman uses it brilliantly as a background to the real pain: the way the couple are forced to look at each other, and to realise that the only honest feeling they have about their relationship is shame. It ends with one of the cinema's most awesomely apocalyptic visions: not the cheeriest of films, but a masterpiece." – Tom Milne, Time Out
"A veces todo me parece un sueño. No mi sueño, sino el de otro. Pero yo participo en él. Cuando ese otro despierte, ¿le dará vergüenza? "

Nuevos enlaces, gracias a Ana
 
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-o-
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8 comentarios:

saynomoreglass dijo...

Listo, links completos!!

Iron monkey dijo...

Pdeis volver a subir esta pedazo de pelicula por favor?

pedaladasabuenritmo dijo...

Señor Scalisto y colaboradores: quisiera dejarles agradecida constancia de lo mucho que me estoy sirviendo de la impresionante selección de archivos que ponen a disposición del aficionado.

Lo suyo es una labor humanitaria.

Muy, muy agradecido.

Manolo M. P.

Iron monkey dijo...

¡Muchas gracias! El material que subís en este blog no tiene precio.

Ana dijo...

Graacias Say!! y tb por el último Naruse. Tutti Magic Marker bajado! Abrazo

saynomoreglass dijo...

De nada, Ana, genial!! Abrazos!!

scalisto dijo...

Skammen de Ingmar Bergman recuperada por Ana

nico gdci dijo...

El último fotograma que pusiste como imagen es una de las escenas que más me gustan. La fotografía levemente quemada por el sol que impacta con dureza sobre los cuerpos muertos, hermosa imagen y que estremecedora. La imposibilidad de "Jan" de mover los cuerpos para seguir remando, metáfora de que nunca van a poder dejar atrás lo que vivieron.