23 agosto 2012

Chris Marker - Le mystère Koumiko (1965)

El Misterio Koumiko
Francés/French | Subs:Castellano/English
47 min | Xvid 608x480 | 1505 kb/s | 256 kb/s cbr AC3 | 23,97 fps
587 MB
En los Juegos Olímpicos de Tokyo, el cineasta Chris Marker conoció a la misteriosa Koumiko, con la que dialogó sobre varias cuestiones, mezclando el análisis sociológico con un juguetón, pero respetuoso, sentido del humor, que impregna la obra de Marker. El resultado es un mediometraje fresco, de lo más sugestivo, que muestra una vez más su curiosidad, perplejidad y amor por Japón. Lo más valioso de Marker, además de sus innovaciones y audacias es, para mí, la mirada sorprendida y natural con la que aborda la vida y sus complejidades, sin eludir la reflexión ni caer en el cerebralismo, sin descuidar la concepción estética ni caer en el esteticismo. Chris Marker, pionero del film-ensayo, indaga con ternura pero sin una venda en los ojos, como por ejemplo en su ejemplar análisis de la militancia política del 68 "Le fond de l'air est rouge" (1977). (cineoriginal)
Pero, como no podía ser de otra manera, la selección de Intermedio deja zonas inexploradas, como la que Marker nos muestra en El misterio Koumiko (1965), un filme que se construye en tiempo presente, rodado a mediados de los años 60, cuando en Francia el documental vive bajo el impacto ineludible del “cinema verité” y la controversia sobre su validez. Marker viene de realizar su filme más cercano a esta etiqueta, la película-encuesta Le joli mai (1962). El “cinema verité” como un “cine que persigue al otro” (1), pero que lo hace no para observarlo (al estilo deFlaherty) sino para medirse con él de tú a tú y cederle la palabra. En El misterio Koumiko reconocemos rastros evidentes del “cinema verité”: desde las estrategias de puesta en escena –el cuestionario grabado que responde Koumikoy que se superpone a la imagen de su actividad cotidiana– a los temas habituales del género, que conciernen a lo social tanto como a lo presuntamente banal y que se pueden resumir en la pregunta que se lanzaba esa obra manifiesto que esChronique d’un été (1960): “¿Cómo vives?”
Pero en las películas de Marker –alguien que se ha negado siempre a utilizar la etiqueta “cinema verité”– las cosas no son nunca tan sencillas como aparentan. El cineasta, según nos cuenta el filme, encuentra a Koumiko por azar durante los Juegos Olímpicos de Tokyo, e incluso se nos presenta una posible representación de ese encuentro, con el rostro de Koumiko destacando entre la masa de espectadores. En realidad, Koumiko es una amiga de los ayudantes de producción, y en la pantalla asistimos ante una mezcla de la Koumiko real y de una creación markeriana. Reconocemos, de hecho, el inconfundible estilo literario de Marker en las palabras de Koumiko. Marker nos ofrece uno de sus habituales juegos de máscaras, donde resulta extremadamente difícil precisar quién nos habla en el filme, y desde qué lugar. Algo que, en todo caso, forma parte de las estrategias del cineasta a la hora de diseñar estructuras que apelan directamente al espectador. En El misterio Koumiko, una vez más, se adopta el género epistolar como referente, de modo que, como ha señalado Josep María Català, “el espectador no puede evitar estar situado en medio de una estructura comunicativa que lo envuelve”.(2) Que lo envuelve al tiempo que lo acerca a la intimidad de Koumiko, involucrándolo en una posible conversación privada. Lo íntimo está también en una cámara que se enfrenta al rostro de Koumiko, que lo interroga y lo escruta en sus mínimos gestos y expresiones. El rostro como pregunta, como máscara, y el filme como retrato de una singularidad irreducible, de una mujer que “no es un ejemplo de nada, que no es un caso, no es una causa, no es una clase. Es como las mujeres que no se parecen a otras mujeres”. (3) Una mujer, podríamos añadir, como las que proliferan en el cine moderno contemporáneo, de la Monica Vitti de los filmes de Antonioni a la Anna Karina del primer Godard. Como estas, Koumiko es imprevisible, indecisa, y la cámara se distrae siguiendo su vagabundeo por las calles de Tokyo, con tantas dificultades para integrarse en su entorno como sus equivalentes europeas. El misterio Koumiko es, como buena parte del mejor cine de la época, un cine del malestar. 
Pero El misterio Koumiko es, por encima de todo, un filme sobre la distancia: la distancia que separa, por un lado, cineasta y sujeto filmado, y por el otro, a este último y su entorno, a la que habría que añadir la que separa al cineasta y el Japón. El misterio Koumiko es el primer acercamiento de Marker al mundo japonés, lugar donde transcurre parte de la memorable Sans soleil, cuyo fragmento japonés es siempre citado en los textos que se ocupan de la imagen del Japón urbano y por extensión sobre las relaciones de cine y ciudad. El misterio Koumiko nos acerca a un Tokyo que camina hacia la modernidad tecnificada deSans soleil. Las imágenes de las calles de Tokyo y de sus tradiciones aparecen constantemente atravesadas por las que provienen de la televisión, así como por la publicidad o los ya familiares neones, y la banda sonora la forman capas diferentes de sonido (radio, televisión, ruidos urbanos,…) que en ocasiones se convierten en una cacofonía indescifrable. (4) Respecto a la presencia de los media como fuente de información del filme, hay algo que conviene destacar. La mayoría de las emisiones (tanto radiofónicas como televisivas) provienen de Francia. Marker no es otra cosa que un turista más (según se nos relata, el último que marcha) que acude a Tokyo con motivo de los Juegos Olímpicos, y los instrumentos que tiene para entender Japón provienen de Europa. Un instrumental que consiste en encuestas y estudios sociológicos, que –comentario irónico de Marker– no son capaces más que de ofrecernos cifras que no nos explican absolutamente nada sobre la cultura a la que sondean, más que una serie de tópicos que refuerzan el exotismo de lo diferente. En esta dialéctica entre proximidad y lejanía al otro es donde se sitúan los puntos fuertes del filme.
El misterio Koumiko finaliza con una larga secuencia de un viaje en tren de la protagonista, que proyecta hacia el futuro las problemáticas planteadas: ni la vida de Koumiko ni la obra de Marker podrán ser las mismas a partir de ahora. La “ola de acontecimientos” de la que habla Koumiko en el último comentario provocará pocos años después la disolución de Marker dentro de la corriente del cine militante. Como en Godard, el camino va desde el malestar hacia la toma de postura revolucionaria, estando esta última indisolublemente ligada a la vida cotidiana. En definitiva, en El misterio Koumiko se entrecruzan una buena parte de las aspiraciones y problemas de las cinematografías de los 60, que Marker engarza con su habitual maestría y pertinencia, abriendo para estas nuevas perspectivas siempre estimulantes. (Texto de Iván G. Ambruñeiras, tomado de Blogs&Docs)
Chris Marker came to Tokyo in 1964 in order to document the Tokyo Olympics, which was considered as both the symbolic and real opening-up of Japan to the Western world (after WW2). This is the starting point and the setting for The Koumiko Mystery. Within the film's first ten minutes the focus on the Olympics is shifted to a woman who appears in the Olympic audience Koumiko Muraoka.
"Una mujer." Chris Marker

Nuevos enlaces, cortesía de Ana

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-o-
Chris Marker en Arsenevich
Sans soleil (1983)
Le Fond de l'air est rouge (1977)
Le Tombeau d'Alexandre (1992)

9 comentarios:

tribu dijo...

La deseaba fervientemente, se agradece, say! Y a ver si se ponen las pilas estos franceses y editan la obra completa en dvds como la gente! Un abrazo.

saynomoreglass dijo...

Sí, es imprescindible tener la obra de Marker a la mano, en las mejores condiciones posibles si fuera el caso pero igual: es necesario conocerlo. Lo bueno es que ya hay subtítulos trabajándose para otras maravillas suyas (que serán subidas ni bien se completen). Abrazo tribu!! : )

accionmutante dijo...

Thanks! Большое спасибо! More Marker!

Don Belianís dijo...

No podría resumir nunca mi gratitud enorme ante el esfuerzo sobrehumano que hay puesto en este blog. El ciclo de Marker va siendo impecable, se me adelantaron. Apenas planeaba pedir tímidamente este título y ya ustedes lo subieron. Sonará muy mal, pero tal vez Marker tenía que morirse para que nos acordáramos de su obra y para que alguien gradualmente buscara ofrecerla en su amplitud y complejidad. Gracias por esta y por todas las otras joyas que han subido. Para siempre endeudado, Belianís.

chicharro dijo...

Muy buena, ésta también. Son tan sugerentes, poéticas, simpáticas, tan interesante su forma de hacer cine! Muchas gracias por todo el ciclo. Tener la posibilidad de verlas en el contexto de su obra es un plus añadido. Lamentablemente Don Belianís tiene razón, al menos en mi caso. Hasta la muerte de Marker no conocía casi nada de él, y lo poco que conocía lo había relegado no precisamente al más acogedor rincón de la memoria. Bueno, es que hay tanto que conocer en esto del cine. Cuanto más se conoce, más se sorprende uno de que haya todavía tan buenas cosas por descubrir. Gracias que tenemos a arsenevich!

Sylvain dijo...

Ustedes, los del blog, son unos dioses.

saynomoreglass dijo...

Don Belianís, Chicharro, Sylvain, abrazos!!

scalisto dijo...

Le mystère Koumiko de Chris Marker recuperada por Ana

Old Boy dijo...

Bellisimo trabajo, gracias.