La ley de la montaña/El contrabandista (América) - Camino de odio (España)
Die letzte Fahrt nach Memphis - Kilometerstein 375
English | Subs: Castellano / Français / Deutsch / English
95 min | dvix v5 656x480 (4:3) | 939 kb/s | 80 kb/s mp3 | 23.976 fps |
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http://www.imdb.com/title/tt0052293/
A su vuelta de Corea, el veterano Lucas Doolin (Mitchum) colabora con la familia en su actividad principal: la producción y venta de whisky ilegal, tal como vienen haciendo por generaciones en esas apartadas montañas de Kentucky. Los federales están al tanto y los siguen de cerca, pero hasta ahora Doolin -piloto de excepción en sus coches tuneados- no se ha dejado atrapar con su comprometedor cargamento por las rutas de Tennesse. Para complicar las cosas, un gángster procedente de la ciudad ahora viene y quiere sacar tajada del negocio bajo amenazas.
A veteran comes home from the Korean War to the mountains and takes over
the family moonshining business. He has to battle big-city gangsters
who are trying to take over the business and the police who are trying
to put him in prison.
In
the late-1940s and ‘50s, the popular media—especially
magazines, movies, and pop music—“discovered” the
growing car scene. A number of publications such as Speed Age
(1947), Rod and Custom (1953), and Car Speed & Style
(1957) were geared specifically toward the men who were customizing
and/or racing cars. Largely centered on California car culture, Hot
Rod (1948) became the premier hot rod magazine. Through these
publications auto enthusiasts stayed up to date with design trends
and mechanical innovations across the nation. In 1951 a customized
1950 Ford convertible from Covington became the first Southwest Virginia
car to be pictured in a national hot rod magazine.
While magazines gave auto fans ideas about car building, movies and
television shaped the public image of the racing hot rodder. Devil on Wheels (1947) was the first movie to feature hot rods, and
a host of films quickly followed. Six car-related movies were made
in 1958 alone, including the classic Thunder Road. The hot
rodder’s life was often pictured as restless and dangerous.
Not surprisingly, the hot rodder’s girlfriend usually came across
the screen as a young woman bound for trouble.
A fines de los 40 y en los años 50, los medios populares -sobre todo revistas, películas y la música pop- descubrieron el ascendente rubro del automóvil. Una cantidad de publicaciones como Speed Age (1947), Rod and Custom (1953) y Car Speed & Style (1957) apuntaban esencialmente a varones que trabajaban con automóviles, ya fuera en el taller o al volante. Hot Rod (1948), representante de la cultura automovilística californiana, fue la primera revista del llamado hot rod (coches "arreglados" para correr). Estas publicaciones mantenían al día a los entusiastas del automóvil informando de las tendencias del diseño e innovaciones mecánicas a lo largo y ancho de los EEUU. En 1951, un convertible Ford 1950 de Covington se convirtió en el primer coche del sudoeste de Virginia en ser retratado en una revista hot rod de alcance nacional. En tanto que las revistas proveían a los fanáticos de ideas para construir sus propios coches, las películas y la televisión moldeaban la imagen pública de los corredores aficionados. Devil on Wheels ("Diablo sobre ruedas", 1947) fue el primer film en presentar hot rods, y tras sus pasos pronto llegaron otros. Sólo en 1958 se realizaron seis películas relacionadas con esta subcultura, incluido el clásico Thunder Road. La vida del hot rodder suele representarse como agitada y peligrosa, y no ha de sorprendernos si la amiga del personaje es a menudo una jovencita que se mete en problemas.
Racing and Rodding in Popular Media, vaautoracing.org
Southern drive-in staple Thunder Road is basically The Robert Mitchum Show; not only does the sleepy-eyed tough guy headline this romanticized portrait of a Tennessee moonshine transporter, but he also produced it, penned its script and theme song, and had his son cast in a supporting role (as his kid brother!). The ubiquitously involved star's charisma can't completely overshadow a sluggish plot, in which Mitchum's sexually magnetic whisky hauler makes the ladies swoon and his male cohorts jealous while evading the law, battling a crooked businessman and preventing his sibling from entering the liquor racquet. Nonetheless, its hard-charging chase sequences make it a vintage Dukes of Hazzard-flavored noir.
Película sureña infaltable en los autocines, Thunder Road es esencialmente The Robert Mitchum Show: no sólo encabeza el tipo duro de ojos soñadores el elenco de este retrato de un transportista de whisky ilegal de Tennessee, sino que también produjo el film, pergeñó el guión y su canción principal, y asignó a su hijo un papel secundario importante (¡como hermano menor!). El ubicuo carisma de la estrella no puede hacernos pasar por alto aquí totalmente la debilidad de una trama en la que su magnéticamente sexy transportista de whisky produce desmayos entre las jovencitas y pone verdes de celos a sus competidores masculinos, mientras evade la ley, enfrenta a un inescrupuloso hombre de negocios, y evita que su hermanito entre en el mercado negro del licor. De todos modos, sus abundantes escenas de persecuciones convierten a Thunder Road en un film noir con encanto retro.
Als Robert Mitchum 1958 die Geschichte um
Alkoholschmuggler in Tennessee drehte da war Jason Statham noch nicht
geboren. Bevor der überhaupt das erste Mal als "Transporter"
hinter das Lenkrad steigen würde sollten noch 44 Jahre vergehen. Auch
wenn Mitchum die technischen Möglichkeiten der heutigen Zeit nicht zur
Verfügung standen, gibt er einen lässigen Transporter ab, der mit
diversen getunten und umgebauten Wagen der Marke Ford bei
Verfolgungsjagden meist die Oberhand behält. Und die Autos haben es in
sich. Im Kofferraum steckt ein Extra-Tank für den Whiskey, der bei
Bedarf in wenigen Minuten durch eine Not-Klappe an der Bodenseite des
Wagens entleert werden kann.
Außerdem hat er noch einen Trick
parat, der ein paar Jahre später auch bei James Bond eingesetzt wurde:
Per Knopfdruck wird Öl auf die Fahrbahn abgelassen um nachfolgende Autos
ins Schlingern zu bringen. In Thunder Road stecken schon einige
interessante Ideen und auch die leider etwas kurz gehaltenen
Verfolgungsjagden sind auch heute noch mehr als nett anzusehen. Dass
Mitchum oder die anderen Schauspieler nicht selbst im Wagen sitzen war
zur damaligen Zeit nichts ungewöhnliches. Da drehte man die Close-Ups im
Studio und im Hintergrund lief auf einer Leinwand die Straßenaufnahme
ab. So mussten Mitchum und Co. nur wild am Lenkrad drehen um der Szene
die entsprechende Dynamik zu verleihen. Das versprüht altmodischen
Charme.
En 1958, cuando Mitchum rodó esta historia de contrabandistas de whisky de Tennessee, Jason Statham aún no había nacido: debían pasar todavía 44 años para que se sentara al volante por primera vez como "Transporter". Aun cuando Mitchum no contaba con las posibilidades técnicas de hoy en día, construye un personaje despreocupado que casi siempre lleva las de ganar en las persecuciones en las que interviene con sus Fords tuneados. Y los autos la tienen adentro. En el baúl hay un tanque extra para la bebida ilegal, que en caso de necesidad será vaciado en segundos a través de una válvula oculta en el chasis.
Mitchum tiene además siempre listo un truco que será reeditado un par de años más tarde por el mismo James Bond: apretando un botón se libera aceite sobre la ruta para poner a los perseguidores a hacer trompos. En Thunder Road ya hay algunas ideas interesantes, y aun las persecuciones, que lamentablemente suelen ser demasiado breves, dan todavía hoy la impresión de estar bastante bien hechas. Que Mitchum y los otros intérpretes no estuvieran sentados ellos mismos al volante no era en esa época algo para nada desacostumbrado: los primeros planos se rodaban en estudio, y en segundo plano se proyectaban ("rear projection") tomas de la carretera. Así, Mitchum y los otros gesticulaban como locos al volante para darle a cada escena su particular dinámica. El encanto de las cosas hechas a la antigua.
Markus Klingbeil, Filmfuchs.de
Film de culto pedido por Eager cuando la publicación de The Chase, también de Ripley. Cumplo en ponerlo a disposición en copia más o menos digna hallada por ahí. Subtítulos ingleses de Sue Whitfield, castellanos anónimos bastante buenos, franceses de S.C., y alemanes de Sabine Asenkerschbaumer.
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1 comentario:
No hay suficientes palabras para elogiar y agradecer la extraordinaria labor de divulgación de buen cine de todas las épocas, labor heroica en los tiempos que corren que hace tanto mas meritorio el esfuerzo invaluable de compartir esta faceta de la cultura universal que de otro modo sería totalmente inaccesible. Gracias por existir. Un fuerte abrazo.
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