Inglès/English I Subs:Castellano
80 min I Xvid 624x336 I 1105 kb/s I 98 kb/s vbr mp3 I 23.97 fps
699 MB
Claude (Vince Edwards) es un despiadado y eficiente asesino a sueldo hasta que descubre que su próximo objetivo es una mujer... Martin Scorsese siempre ha reconocido que MURDER BY CONTRACT(1958, Irving Lerner) era su película más influyente. Por el contrario, sus directos colaboradores Ben Maddow o Philip Yordan no se ocultaron en coincidir al señalar que Lerner era un estupendo montador pero un negado para la dirección. Entre ambas corrientes de opinión, lo cierto es que poder contemplar –y, en definitiva, admirar- esta película, me lleva por un lado a coincidir con la apreciación de Scorsese –algo que no siempre se ha producido-, y pensar e incluso comprender las razones por las que los dos afamados guionistas reprobaron las películas que realizó –cierto es que no he podido contemplar ninguna más-; el de no saber apreciar que con su cine de alguna manera se adelantó no tanto a su tiempo, como sobre todo se desmarcó de los modos de producción imperante en el Hollywood de aquel tiempo.MURDER BY... ofrece el mismo carácter transgresor que, en diferentes épocas, brindaron propuestas como DETOUR (1945, Edgar G. Ulmer), THE SOUND OF FURY (1950. Cyril Endfield), THE SNIPER (1952, Edward Dmytryk), THE PHOENIX CITY STORY (El imperio del terror, 1955. Phil Karlson), THE NIGHT OF THE HUNTER (La noche del cazador, 1955.Charles Laughton)... Títulos todos ellos que en sí mismos –más allá de sus cualidades e imperfecciones-, constituyeron auténticos caminos sin retorno del cine de su tiempo. Fueron –y siguen siendo- propuestas que afrontaron riesgos, discurriendo a contracorriente con convicción. Es decir, no con la intención de epatar, sino con la certeza de que las cosas se podían plantear de otra manera, sin por ello despreciar las que en aquellos tiempos estaban definidas dentro de los cánones habituales –muchas veces con resultados estimulantes e incluso magníficos-. El ejemplo de MURDER BY CONTRACT es revelador al respecto, ya que parece prefigurar en el contexto de una serie B norteamericana, un auténtico referente de ese alcance casi metafísico que definiría el cine polar francés, capitaneado por la figura de Jean-Pierre Melville. A nadie se le escapa que en la figura de ese asesino que encarna con enorme convicción Vincent Edwards –Claude-, podríamos atender a tantos y tantos protagonistas del cine de Melville, en especial el inolvidable Alain Delon de LE SAMOURAI (El silencio de un hombre, 1967). Pero esas semejanzas no solo se materializan en la figura de sus protagonistas sino, sobre todo, en el tono y la actitud que marcan sus imágenes, que se alejan por completo de la simple narración de un argumento, incluso implicando en el mismo todo tipo de matices. No. El film de Lerner se introduce de lleno en un sendero dominado por la abstracción, la sequedad, abordando en última instancia una serie de elementos psicoanalíticos –esos matices que inducen a pensar en un latente sentimiento homosexual de su protagonista, quizá revelado a partir de algún episodio mantenido con una mujer en el pasado-, que se extenderán hasta consideraciones de tipo metafísico, que si bien se encontraban presentes en títulos coetáneos como THE LINEUP (1958, Don Siegel), probablemente es en esta película donde se manifiesten con mayor densidad y convicción.
Claude es un joven de buena presencia –de la que es consciente- y comportamiento ejemplarmente ritual. Viste con elegancia, cultiva su cuerpo con constantes ejercicios físicos, cumple con lo que mandan las leyes, discurre por la vida con la perfección de un autómata, ha llegado a estudiar incluso y trabaja en una empresa de calculadoras, donde cobra un sueldo decente, pero insuficiente. Por ello se marca el objetivo de adquirir una vivienda de cierto estatus, para lo cual se convertirá en un asesino a sueldo. Dicho así, la propuesta del film de Lerner podría aparecer como uno más de tantos y tantos ejemplos que el cine ha proporcionado a este respecto. Lo que verdaderamente importa en esta ocasión, es la manera con la que es trasladado a la pantalla. Desde sus ejemplares primeros minutos, podremos atisbar el laconismo rayano con la abstracción que marca el primer contacto de nuestro protagonista con un presumible promotor inmobiliario, que porta el encargo de proporcionarle a este sus primeros cometidos. Serán secuencias dominadas por diálogos secos y cortantes, un extraño aspecto visual en el que tendrá tanto que ver la extraordinaria fotografía en blanco y negro de Lucien Ballard –al que según algunos testimonios Lerner confió buena parte de la planificación del film-, la perfección del montaje, y la propia configuración de cada uno de sus planos. Tras ese encuentro inicial, que se retomará en otro posterior –dominados ambos por cierta nuance gay; las miradas de los dos personajes, el vestuario que luce el maduro promotor que se ha puesto en contacto con Claude, e incluso en el último y trágico encuentro entre ambos, donde el asesino lucirá una provocadora cazadora de cuero-, MURDER BY... irá desplegándose en unos minutos deslumbrantes, que describirán de manera sincrética y terrible los primeros crímenes de nuestro protagonista. La aterradora plasmación del asesinato –elíptico- del cliente de la barbería –admirable el detalle del artefacto habitual en dichos establecimiento, anunciando el inminente crimen-, será la expresión más escalofriante de los modos y maneras de un asesino que, de manera metódica, irá anotando los ingresos extra que podrán acercarle a sus planes futuros, al tiempo que labrando su prestigio como discreto y eficaz criminal. (...)
Un Los Angeles que será mostrado en la película como una ciudad fría y carente de humanidad alguna. Un entorno en el que parece que no exista algo tan sencillo como la vitalidad y, por el contrario, sus habitantes deambulan por su calles con la seguridad de un autómata. La previa ascendencia documentalista de Lerner, estoy convencido fueron la base para que describa un contexto urbano y humano gélido, dominado por la abstracción, y en el que apenas se contemplan matices que pueden hacernos llevar al encuentro con una sociedad urbana viva. Será el ámbito de trabajo de Claude, quien en el último momento decidirá cumplir con el contrato concretado por teléfono, llegando finalmente hasta su victima, a la que se dispondrá a estrangular. (...)
Más allá de esta conclusión, del seguimiento de un relato en el que importan más las miradas, los gestos o la propia importancia al vestuario, se pueden destacar entre las excelencias de MURDER BY CONTRACT las oportunidades que su personaje principal tiene para describir su modo de vida existencial, e incluso poner en tela de juicio su propia condición de criminal –la conversación que mantiene con George, en la que con toda lógica recuerda los actos criminales que se amparan bajo instituciones como el ejército-. Pero incluso por encima de esa mirada desencantada o, más bien, escéptica, sobre la rutina de la vida cotidiana, Claude tiene muy claro que si ha de prolongar su andadura como asesino, ha de ser dejando de lado cualquier sentimiento o consideración previa. Al mismo tiempo, la película, magníficamente punteada por el tema musical central compuesto por Perry Potkin, Jr., que en sus diversas variaciones acompañará el estado de ánimo de las diversas situaciones que contemplará el espectador, parece plasmar otra realidad urbana, inclinándose a esa visión desencantada que podrían proporcionar en aquellos años títulos –más o menos prestigiosos- como CARNIVAL OF SOULS (1962, Herk Harvey) o BLAST OF SILENCE (1962, Allen Baron). Sin embargo, ninguno de ellos alcanza bajo mi punto de vista, ese grado casi nihilista que proyectan las imágenes de esta excelente, incluso sorprendente propuesta. (...)
Sin duda, MURDER BY CONTRACT es una de esas gemas que aparecen ocultas en el terreno de la serie B tardía del cine norteamericano. Una gran película, a la que solo opondría la escasa empatía que produce la presencia del actor Phillip Pine, siempre gesticulando y excesivamente histriónico al subrayar la escasa simpatía que le merece Claude. Pese a ello, se trata de una cult movie que, por una vez por todas, merece dicha consideración sin objeción alguna. (Cinema de Perra Gorda)
1958's "Murder by Contract" is a low-budget but highly effective noir thriller directed by Irving Lerner which tells the story of a cold-blooded killer who's an expert in the field of murder-for-hire. According to film noir author/historian Eddie Muller, certain scenes in this film inspired Martin Scorsese's direction of "Taxi Driver." You'll definitely notice similarities in the scenes of Vince Edwards working out in "Murder by Contract" and Robert De Niro in "Taxi Driver." This movie is often overlooked when historians mention important 1950's noir films, but it's scary realism, excellent performances, and superb direction make it one of the best of the late 50's noir thrillers. "Es la película que más me ha influido. Había puesto un extracto de ella en Calles Salvajes, pero tuve que quitarlo porque era muy largo y un tanto esotérico. Hay una escena de entrenamiento físico que recuerda mucho a la de Taxi Driver. En Taxi Driver traté de reencontrar el espíritu de Murder by Contract. Lerner era un artista que sabía trabajar taquigráficamente, como Bresson y Godard. Esta película nos avergüenza a todos, por su economía de estilo, sobre todo al principio, en la escena del asesinato en la peluquería. Vince Edwards está sensacional en el papel del asesino incapaz de matar a una mujer. A los tipos del barrio que no sabían nada de cine les gustaba Murder by Contract. Les gustaba la película simplemente porque veían en ella algo único." Martin Scorsese
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6 comentarios:
Si ese despiadado asesino a sueldo tiene dificultades para matar a una mujer será porque no es su esposa, digo yo.
Jajaja, tienes toooda la razòn del mundo anònimo, abrazos!!
Qué machistas.
Desde luego, qué machista el comentario y la réplica supuestamente graciosa. Si el matar a una "esposa" os provoca tanta rancia broma, esta página desmerece el buen cine que se muestra en ella, y m´s viniendo el comentario de un componente señero: saynomoreglass, que, reconozco tiene la valentía de poner su nombre en el comentario que lo acredita.
Por favor, rectificar es de sabios.
No rectifico porque, en este caso, sería de ignorante. La broma no hace distinciones de género, en absoluto, aunque a una mentalidad machista (latente o no) podría parecérselo. Si en vez de asesino a sueldo sería una asesina a sueldo que se ve incapaz de matar a un hombre, la broma no se vería alterada en lo más mínimo puesto que la misma apela a la mentira e hipocresía del matrimonio (institución social en declive y condenada a su extinción) que suele degradar a los individuos y someterlos, con el paso del tiempo, a un proceso de deshumanización que, en ocasiones, culmina en homicidios. Se sabe que una gran cantidad de matrimonios existentes hoy en día no llegan a la ruptura por motivos económicos y por la dominación de una parte hacia la otra que le priva de ello, a pesar de que, de una forma u otra, son conscientes del deterioro al que están expuestos.
En absoluto se trata de una valentía de que saynomoreglass haya puesto su nombre en el comentario, pero lo curioso es que no lo hayas puesto tú, quien eres quien lo reconoce. Muy curioso.
Oigan, no sean aburridos, hay chistes muy buenos sobre gallegos tambièn y yo no no odio a los gallegos para nada, mas bien vean la peli que dice cosas muy interesantes sobre muchas cosas, el machismo por ejemplo (por ahì el asesino llama cerdos a ciertos cerdos). Abrazos para ambos!!
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