25 diciembre 2011

Alfred Hitchcock - Shadow of a Doubt (1943)

 Inglès/English I Subs:Castellano
107 min I Xvid 640x480 I 1495 kb/s I 192 kb/s cbr AC3 I 23,97 fps
1,27 GB
 A casa de sus familiares, en el tranquilo pueblo de Santa Rosa, llega un día el encantador tío Charlie (Joseph Cotten), un seductor criminal que viaja de Filadelfia a California y al que la justicia va pisando los talones.
 Una de las más cacareadas improntas que la crítica ha destacado del maestro Alfred Hitchcock es sin duda la modernidad de sus propuestas, y suele referirse particularmente a las realizaciones de sus últimos diez años en activo cinematográfico, el que se suele llamar el “periodo de la abstracción”. Sin embargo, esta The Shadow of a doubt, película rodada muchos años atrás (es de 1943, y el periodo referido abrazaría desde mediados de los años cincuenta), es un genuino ejemplo de la capacidad del realizador de llevar sus propuestas a un paroxismo de intensidad y visualización en donde la forma, de lo más estilizada, es fuente inagotable de una riqueza conceptual y sugestiva que se sitúa mucho más allá de lo textual. Hitch era consciente de ello, y prueba de ello es que siempre consideró esta película como una de sus favoritas.
La premisa argumental del filme –desarrollada por el solvente novelista estadounidense Thornton Wilder- es el proceso de descubrimiento por parte de Charlie, una joven provinciana (Theresa Wright), de la villanía que se esconde tras la felina y adorable máscara de su tío favorito, con el que significativamente comparte nombre. Significativamente porque, vaya por delante, en The Shadow of a doubt se establece una prolija línea de conexiones entre los dos protagonistas, Charlie y Charlie, sobrina y tío, que confieren a la obra, mucho más allá de la convencionalidad de su desarrollo argumental (que el tío trate de asesinar a la sobrina cuando se ve acosado por lo que ella sabe, el climático desenlace en el tren), una ambigüedad y complejidad psicológica que en cierto modo equilibra la apriorística antagonía de los personajes (la inocente y el culpable); el trayecto que incumbe (y relaciona) a Charlie y a Charlie desde la primera aparición (por cierto, equiparada visualmente: ambos están tumbados en la cama, en una habitación solitaria, meditabundos) hasta su colisión final es rico en unos matices que progresivamente tienden a equilibrar la balanza de esa antagonía: ya desde la idea compartida (¿telepática?) de enviar un telegrama a la conversación en la cocina la noche de la llegada del tío en la que se equipara su relación con la de unos hermanos gemelos, el filme abona el juego a una extraña sincronía entre esos dos personajes opuestos, que en el desarrollo de los acontecimientos germinará por un lado en la progresiva pérdida de la inocencia por parte de la joven Charlie cuando ésta tenga que asumir, a espaldas de su madre y de la completa comundidad, y en riesgo para su propia vida, el funesto secreto que su tío esconde, y por otro lado en la descripción de los motivos (¿y su comprensión?) que atañen a la actitud criminal del personaje que tan maravillosamente encarna Joseph Cotten (antológica la secuencia de la explicación de la repulsa que al tío Charlie le despiertan las viudas, a las que denosta con la mayor virulencia y convicción, antes de terminar el speech en un primerísimo plano de su rostro que amenaza de igual modo a su sobrina como al espectador). La intimidad entre estos personajes, que no se resiente del tránsito entre el amor incondicional y el recelo o temor, marca una de las codas de la película.
Otra coda se halla en el contexto ambiental. Cuando realizó The Shadow of a doubt, Hitchcock llevaba poco tiempo viviendo en los Estados Unidos, y dicen sus biógrafos en esta película quiso dar rienda a uno de sus inquietudes temáticas primordiales: la descripción de una localidad provinciana típicamente norteamericana (en este caso, la villa californiana de Santa Rosa), y la exploración de su textura humana y comunitaria catalizada por la llegada de ese elemento foráneo, en este caso la personificación del peligro cerniéndose sobre la beatitud de una familia-tipo (idea enfatizada por el señuelo escogido por los detectives para acercarse a casa de los Newton: un estudio para no sé qué órgano gubernamental sobre una “familia típicamente americana”). Esto explica en parte que The Shadow of a Doubt fuera una de las pocas obras en las que Hitchcock no se mostró reacio al rodaje on location, y que sólo acudiera al estudio ulteriormente, para corregir algunas secuencias antes del inicio de la post-producción. En cualquier caso, resulta apasionante desgranar los resortes de esa suerte de mirada foránea con la que Hitch retrata las calles, edificios y personajes de Santa Rosa, el énfasis constante en la descripción del modo en que el tío Charlie convierte a todo quisque en su súbdito merced de su opulencia material tanto como de su personalidad –la escena en la que la Sra. Newton le quita el periódico a su marido para que sea su hermano, el tío Charlie, quien lo lea en la butaca del comedor, o aquella otra en el banco en la que Charlie se mofa de su cuñado en presencia de los demás empleados-… Otros apuntes, más cínicos (y en la quintaesencia narrativa hitchcockiana) abundan en ese sentido:  la introducción del personaje de Hume Cronyn y su afición –compartida con el padre de la joven Charlie-, de analizar de forma liviana y desenfadada los procederes criminales por antonomasia. Especial hincapié merece al tenor de lo apuntado la introspección visual en la residencia de los Newton, en esas cenas compartidas, en los recovecos de la cocina, de las habitaciones, del garaje, la escalera trasera (éstos dos últimos elementos, convertidos a la postre en escenarios organizados para el crimen). (...) (Voiceover's blog)
 Alfred Hitchcock considered this 1943 thriller to be his personal favorite among his own films, and although it's not as popular as some of Hitchcock's later work, it's certainly worthy of the master's admiration. Scripted by playwright Thornton Wilder and inspired by the actual case of a 1920's serial killer known as "The Merry Widow Murderer," the movie sets a tone of menace and fear by introducing a psychotic killer into the small-town comforts of Santa Rosa, California. That's where young Charlie (Teresa Wright) lives with her parents and two younger siblings, and where murder is little more than a topic of morbid conversation for their mystery-buff neighbor (Hume Cronyn). Charlie was named after her favorite uncle, who has just arrived for an extended visit, and at first Uncle Charlie (Joseph Cotten) gets along famously with his admiring niece. But the film's chilling prologue has already revealed Uncle Charlie's true identity as the notorious Merry Widow Murderer, and the suspense grows almost unbearable when young Charlie's trust gives way to gradual dread and suspicion. Through narrow escapes and a climactic scene aboard a speeding train, this witty thriller strips away the façade of small-town tranquility to reveal evil where it's least expected. And, of course, it's all done in pure Hitchcockian style. --Jeff Shannon
 "Antoine de Baecque ¿Qué representaba Hitchcock para usted a mediados de los cincuenta, cuando se puso a escribir ese ensayo?
Eric Rohmer –Hitchcock encarnaba una de mis ideas más preciadas: la de que el cine se organiza como una forma en el espacio, una forma que es la ilustración de una idea secreta, oculta, que determina toda la obra. Al hablar de mí, pienso que represento también el punto de vista de Claude Chabrol, con quien escribimos ese librito en 1957, y en general el del grupo que defendía a Hitchcock en Cahiers du cinéma.
–En el caso de Hitchcock, ¿cuál era esa idea oculta, esa clave secreta de la obra?
–La metafísica. Y esto era admirable. Ya no sé quién de nosotros lanzó la palabra. ¿Chabrol? Seguro que Chabrol, por entonces el más metafísico de los dos... Estoy plenamente de acuerdo con esto, y lo estoy cada vez más al ver de nuevo ciertos films. Y pienso que el mismo Hitchcock estaba de acuerdo con esta idea: su originalidad metafísica se afirmó a través de su obra, y seguramente tuvo en cuenta nuestra interpretación cuando quiso llegar más lejos todavía en esa dirección, como en un juego de develamiento. Estoy persuadido de que un filme como The Wrong Man (El hombre equivocado) fue realizado para nosotros, para mostrarnos que teníamos razón al ahondar en esa interpretación metafísica de Hitchcock. Ahí está nuestra principal victoria: Hitchcock mismo reconoce la legitimidad de nuestra lectura de sus films, y la tiene en cuenta en la evolución de su obra. Es un ejemplo de diálogo entre la creación y la crítica.
–¿La idea era aceptada en esta época?
–Cuando la expusimos, era muy provocativa. Chocaba, hacía reír o al menos sonreír a nuestros colegas. Después, creo que se volvió una lectura común. Hoy es una idea bastante compartida. Sin embargo, nos costó hacerla admitir. Hay que señalar que, a comienzos de los cincuenta, Hitchcock casi no es tenido en cuenta por la crítica. Puede parecer extraño pues hace mucho que forma parte del panteón del cine, pero la crítica de entonces sólo admitía, entre las películas serias, dos films de Hitchcock: The Thirty-Nine Steps (Los 39 escalones), film inglés de 1935, y Shadow of a Doubt (La sombra de una duda), una de las primeras películas norteamericanas, rodada en 1943. Georges Sadoul escribía, por ejemplo: Hitchcock no vale nada, lo único que cuenta, y aun así, es La sombra de una duda.
–Y para usted, ¿cuándo Hitchcock pasó a ser tan importante?
–Debo decir que al principio yo mismo era un poco escéptico, severo y distante inclusive, sobre todo con Notorious (1946) (Tuyo es mi corazón). Sin duda a causa de Bresson, que era entonces mi gran autor y del que yo admiraba por encima de todo Les dames du Bois de Boulogne (1945) (Las damas del bosque de Boulogne). Me parecía que Hitchcock no llegaba lo suficientemente lejos, que no tomaba la suficiente distancia respecto de la anécdota. Lo cual es evidentemente injusto, pues en cierto modo yo exigía que Hitchcock hiciese los mismos films que Bresson; y paradójico, pues ahora pienso justo lo contrario: creo profundamente que la grandeza de Hitchcock está en que vaya tan lejos con lo anecdótico. (...)" (Pàgina 12)

Nuevos enlaces, gentileza de chicharro

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-o-
Alfred Hitchcock en Arsenevich
To Catch a Thief
Vertigo
Frenzy
Blackmail
The Trouble With Harry

5 comentarios:

chicharro dijo...

Gracias por ésta de Hitchcock, descargando. Y felices fiestas navideñas a todos los del equipo y seguidores!
Cuando era pequeño, en mi clase algún compañero decía que los Reyes Magos no existían. "Ja, pásate por Arsenevich, ya verás", le diría.

saynomoreglass dijo...

Jaja, chicharro, felices fiestas para ti tambièn, un fuerte abrazo!!

saynomoreglass dijo...

RRResubida!!

chicharro dijo...

Ya pasó medio año de esto! Qué terrible. Bueno, nostalgias aparte, me ha encantado. Creo que estoy muy de acuerdo con eso de la metafísica, aunque a mí no se me había ocurrido llamarlo así, pero bien mirado me parece un buen nombre.
Hitchcock es de los primeros directores que me gustó de pequeño. Después pasé por una etapa que me parecía superficial. Luego volví a apreciar en algunas de sus pelis como una oleada de significado o sensaciones nuevas y me reconcilié con él, y desde hace ya bastante tiempo me vuelvo a acercar a él con respeto. Algo parecido me pasó con Billy Wylder. Muchas gracias, no conocía the shadow of a doubt. La relación entre charlies es fantástica, y los secundarios no tienen pérdida (lo del padre y herb es antológico, y la camarera del tugurio es inolvidable). Me parece admirable de cabo a rabo. Uno puede regocijarse ante la inteligencia del autor/es, y a la vez, sentir ese plus de magia cinematográfica, metafísica o lo que sea. Lo que consigue de los dos actores protagonistas, en particular de teresa wright me parece sensacional. Abrazo!

scalisto dijo...

Shadow of a Doubt de Alfred Hitchcock recuperada por chicharro