14 octubre 2011

Christopher Maclaine - The End (1953)

 
Inglés/ English I Subs: Castellano (.srt)
34 min I Xvid
640x480 (4:3) I 1504 kb/s I  192 kb/s mp3 I 23.970 fps
440 Mb

http://www.imdb.com/title/tt0045728/


The End tells the stories of seven people on the last day of their lives: most of them are preparing to kill themselves, but the world is also about to be annihilated by the bomb. 
La historia de siete personas en el último día de sus vidas; la mayoría preparan el suicidio por su cuenta, sin saber que la ciudad también está a punto de ser aniquilada por la bomba atómica.
Christopher Maclaine, a beat poet of the 1940s and '50s living in San Francisco, made only four films in his lifetime; the first and longest two — The End (1953), which is 35 minutes, and the 14-minute The Man Who Invented Gold (1957) — present the profoundest challenge to viewer identification I know of. Avoiding the extreme (though brilliant) conceptual anticinema of such filmmakers as Maurice Lemaître, Maclaine tells stories based in social reality but in a manner so profoundly fragmented, so unnerving, as to give even viewers who've seen the works many times a series of perceptual shocks. Among the greatest films I've ever seen, these twin fables of doom and redemption are also unlike any others I know. After perhaps 20 viewings of The End over the past 30 years, I feel as if I'm only beginning to understand its greatness.
Yet Maclaine and his films have received scant recognition. According to the films' sole distributor, in the past decade The End has been rented twice for Chicago screenings and the other three haven't been rented for showings at all. Chicago Filmmakers' screening of Maclaine's complete works (Friday night only) could include some Chicago premieres. Maclaine isn't discussed in most standard film histories — no surprise, given their scant treatment of experimental work — but he doesn't even come up in most histories of avant-garde filmmaking. And of the two books on beat filmmaking that I know, one doesn't mention him at all and the other gives him less than half a page, mostly quoting the filmmaker Stan Brakhage and styling his name incorrectly, as Brakhage does, as "MacLaine."
Perhaps it's the extremely crude look of his films that puts people off. At first glance it doesn't seem Maclaine has given much thought to the framing, lighting, composition, or camera movement. And his editing — arguably his greatest talent — can seem sloppy, with its jittery rhythms, mismatched cuts, and sudden tangents. An impatient viewer might attribute these films to a careless, naive speed freak — which, sad to say, Maclaine also was.

Christopher Maclaine, poeta beat de los años 40 y 50 que vivió en San Francisco, hizo sólo cuatro films en su vida; los dos primeros, y a la vez los más largos -The End (1953), de 35 minutos, y The Man Who Invented Gold (1957), de 14-, presentan el mayor desafío a la identificación del espectador de que yo tenga noticia. Evitando el extremo (si bien brillante) cine anticonceptual de directores como Maurice Lemaître, Maclaine narra historias basadas en la realidad social pero de una manera tan profundamente fragmentada, tan enervante, que aun espectadores que han visto las obras varias veces sufren una serie de sacudidas perceptuales. Contándose entre los films más importantes que he visto, estas fábulas gemelas de muerte y redención no se comparan tampoco con nada que yo conozca. Después de haber visto The End unas veinte veces en los últimos treinta años, siento que recién empiezo a comprender su grandeza. 
Maclaine y sus films han recibido empero escaso reconocimiento. Según su distribuidor exclusivo, en la década pasada The End se alquiló sólo dos veces para proyecciones en Chicago, y los otros tres films en ninguna ocasión. De tal modo, la muestra de la obra completa de Maclaine por parte de Chicago Filmmakers este viernes pudo incluir varios estrenos para la ciudad. En las historias del cine más comunes, el nombre Maclaine brilla por su ausencia -lo cual no ha de sorprendernos, dado el habitualmente escaso tratamiento del cine experimental-, pero tampoco surge a menudo en la mayoría de las historias del cine de vanguardia. Y de los dos libros de cine beat que conozco, uno ni lo menciona, mientras que el otro le dedica apenas media página, mayormente comentarios del director Stan Brakhage, con el apellido consecuentemente mal escrito, tal como lo escribía Brakhage: "MacLaine".
Tal vez sea el aspecto extremadamente crudo de estos films lo que espanta a la gente. A primera vista, no parece que el realizador se haya preocupado mucho por el encuadre, la iluminación, la composición, o los movimientos de cámara. Y el montaje -verosímilmente su mayor talento- puede parecer desprolijo, con sus ritmos sobresaltados, cortes desparejos y repentinas tangentes. Un espectador impaciente podría atribuir estos films a un descuidado, ingenuo y acelerado freak, algo que -triste es decirlo- Maclaine también era.
Fred Camper, Chicago Reader

This may in fact be the first genuine beat film, profoundly inventive and advanced for its time. Maclaine outlook is bleak and his techniques are crude, creating a film which is deliciously inept, but glorious. One of cinema starkest evocations of the Cold War period and its effect on creative thought, situated in the beat milieu of 1950s San Francisco but speaking in direct terms to generations of lost souls.
Puede que éste sea el primer film beat genuino, profundamente inventivo y avanzado para su tiempo. La visión de Maclaine es sombría, y sus técnicas son crudas, creando así un film que es deliciosamente inepto, pero al mismo tiempo glorioso. Una de las más fuertes evocaciones de la Guerra Fría en el cine, así como de sus efectos en el pensamiento creativo, situado en el medio beat de los años 50 en San Francisco, pero hablando en forma directa a generaciones de almas en pena.
Mark Webber
With Maclaine, we are going back to the source of the Beats; he was the filmmaker who chronicled the movement as it happened and created a center of one of the aspects of the Beat myth seven or eight years before the grand epic of Beat became nationally known with Allen Ginsberg and Jack Kerouac.... I have seen The End more than fifty times, and there are moments when I still begin to tremble at the psychological blockages and outright terror of it. Unquestionably, it is Maclaine masterpiece.
Con Maclaine estamos volviendo a la fuente del movimiento beat; fue el director que hizo la crónica del movimiento a medida que transcurría y creó el eje de uno de los aspectos centrales del mito Beat siete u ocho años antes de que la gran épica del Beat alcanzara conocimiento nacional con Allen Ginsberg y Jack Kerouac... He visto The End más de cincuenta veces, y hay momentos en que todavía tiemblo ante los bloqueos psicológicos y el absoluto terror que alberga. Sin duda, se trata de la obra maestra de Maclaine.
Stan Brakhage

One can feel behind the film images and its sounds the movements of a complex and beautiful spirit, the movements which lead you to your own unexpected, exalted, chance discoveries. The beauty of The End is stronger than the crooked silliness of governments, the blabberings of sociologists and politicians.
Detrás de las imágenes de este film y de sus sonidos, podemos sentir los movimientos de un espíritu complejo y bello, movimientos que nos guiarán a través nuestros propios, exaltados, inesperados, descubrimientos. La belleza de The End es más fuerte que la retorcida estupidez de los gobiernos, que los balbuceos de sociólogos y políticos.
Jonas Mekas 

En In Search of Christopher Maclaine: Man, Artist, Legend, Brecht Andersch analiza The End plano por plano. (Sitio del Museo de Arte Moderno de San Francisco, en inglés)

Una suerte de meteorito vanguardista que suscita gran devoción: me pareció interesante hacerla circular. Subtítulos castellanos de un servidor; espero que se sincronicen bien, ya que cambiamos la copia: tras la expiración de megaupload, resubimos en RS una que scalisto encontró en KG, rip de mysteriousmountain.

Enlaces, incluyendo subtítulos castellanos:
 
The End 1953.part1.rar
http://www59.zippyshare.com/v/Nh3Bv6Em/file.html
 
The End 1953.part2.rar
http://www59.zippyshare.com/v/RGXAYpI5/file.html
 
The End 1953.part3.rar
http://www59.zippyshare.com/v/G9udeySV/file.html

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Great! Thanks.

scalisto dijo...

Esto sí que es desconocido para mí. Gracias por todo el trabajo.

Balcon de los Santos dijo...

Recibir en el correo cada día una joya. De Maclaine solo teníamos noticias. Ahora lo veremos! Y lo guardaremos junto a algunas cositas de Mekas y Brakhage.
Arsenevich es sin duda alguna no solo el mejor blog de cine es:
imprescindible.
Gracias Tribu, Scalisto, Jota & Co.
Juancho / Balcón de los Santos

chicharro dijo...

Absolutamente interesante! La voy a volver a ver. Me enlaza con algunos sentimientos de ver Sicilia! de los Straub o de la posterior lectura de Hölderlin que esa película me sugirió. También me ha recordado el esplendor virgen del primer Buñuel. Pelis de este tipo o las de Varda o Godard, son las que más le invitan a uno mismo a crear y, en definitiva, redimen al cine. Lo que podría llamarse la violencia (estética en este caso) de la redención. Gracias, y un descubrimiento más que agradeceros!

bla dijo...

qué buen trabajo este blog. Este video lo tengo pero ando buscando los subs en español por favor me podrían ayudar? a n i s . h i t s @ h o t m a i l . c o m

tribu dijo...

Al final resubimos The End.

Copia nueva, pero más o menos similar a la caída. Verificar por favor si los subtítulos se adecuan (supongo que sí).

Juan Carlos Abril dijo...

comprobado: están sincronicados perfectamente. gracias!

Adler Weber dijo...

Hola amigos, salvo los subtítulos, el resto de los links de RS están caídos. Por favor podríais resubirlos? Muchísimas gracias, recibid un gran abrazo.