01 septiembre 2011

Roberto Rossellini - Viaggio in Italia (1954)


Inglés/English | Subs: Castellano/English (muxed)
85 min | x-264 mkv 720x472 ~> 720x540 | 1870 kb/s | 192 kb/s AC3 | 23.97 fps
1,22 GB

La historia es, a priori, sencilla: un veterano matrimonio inglés (Ingrid Bergman y George Sanders) viaja a Italia para gestionar la venta de una villa que han heredado en las cercanías de Nápoles. Un principio tan simple sirve, no obstante a Rossellini para explorar la complejidad de las relaciones de pareja y el papel que el entorno desempeña en nuestros condicionamientos mentales a la hora de relacionarnos con los demás. Ciertamente, durante el viaje del matrimonio, su diplomacia conyugal fruto de largos años de convivencia, de tolerancia y de entendimiento en el que se han borrado las huellas de los rencores cotidianos, los enfados espontáneos, las recriminaciones por el pasado, aflora toda una serie de sentimientos, prejuicios y reproches que permanecían ocultos en el subconsciente de ambos, y que salen a la luz como un torrente reprimido. Ése, precisamente, es el principal papel de las largas tomas paisajísticas (a pesar de que la película dura solamente 80 minutos) mediante las que metafóricamente pretende insinuarse la transformación interior de ambos, provenientes de un clima más bien frío que les invita a la mesura, al comedimiento y al mantenimiento de las formas tan típico de la sociedad anglosajona, en relación con los cambios de temperamento que acusan según van viajando hacia el sur, donde el calor, la luz y la cercanía y la manera de ser tan sencilla y abierta de los paisanos actúa sobre ellos, impregnándolos de una perspectiva de la vida que hasta entonces desconocen.
La fundación y el cimiento de la modernidad cinematográfica. El relato de una crisis amorosa y existencial, a partir de un guión que se improvisaba todos los días poco antes del rodaje, sostiene un film que parece construirse de nuevo ante nuestros ojos cada vez que lo vemos. Obra de ruptura con el modelo neorrealista y con el canon clásico al mismo tiempo, el cine dejar de ser aquí un objeto artístico construido para convertirse en una experiencia en pos del conocimiento, cuyas imágenes no sólo son capaces de transformar a los personajes, sino también al cineasta y a los espectadores.

Esta aclamada obra del maestro italiano Roberto Rossellini rodada en 1954 es varias películas dentro de una sola, como suele suceder en su cine. Se ha objetado a esta cinta que la relación entre los protagonistas es improvisada, que está mal perfilada o desarrollada, que durante muchas fases de la película ésta queda reducida a un publirreportaje de las bellezas monumentales y naturales de Italia. Incluso se ha criticado el emotivo final de la película clasificándolo en el mismo saco que los típicos finales felices del cine meramente alimenticio. Nada que ver, por supuesto, con la realidad de la película.
Porque Viaggio in Italia es todas esas cosas, sí, pero formando una magistral conjunción que inserta en el mismo discurso narrativo todos esos elementos, y examinadas desde la perspectiva correcta, nos da como resultado un puzzle en el que todas las piezas encajan en un mismo sentido que completa el conjunto. La historia es, a priori, sencilla: un veterano matrimonio inglés (Ingrid Bergman y George Sanders) viaja a Italia para gestionar la venta de una villa que han heredado en las cercanías de Nápoles. Un principio tan simple sirve, no obstante a Rossellini para explorar la complejidad de las relaciones de pareja y el papel que el entorno desempeña en nuestros condicionamientos mentales a la hora de relacionarnos con los demás. Ciertamente, durante el viaje del matrimonio, su diplomacia conyugal fruto de largos años de convivencia, de tolerancia y de entendimiento en el que se han borrado las huellas de los rencores cotidianos, los enfados espontáneos, las recriminaciones por el pasado, aflora toda una serie de sentimientos, prejuicios y reproches que permanecían ocultos en el subconsciente de ambos, y que salen a la luz como un torrente reprimido. Ése, precisamente, es el principal papel de las largas tomas paisajísticas (a pesar de que la película dura solamente 80 minutos) mediante las que metafóricamente pretende insinuarse la transformación interior de ambos, provenientes de un clima más bien frío que les invita a la mesura, al comedimiento y al mantenimiento de las formas tan típico de la sociedad anglosajona, en relación con los cambios de temperamento que acusan según van viajando hacia el sur, donde el calor, la luz y la cercanía y la manera de ser tan sencilla y abierta de los paisanos actúa sobre ellos, impregnándolos de una perspectiva de la vida que hasta entonces desconocen.
Ello está relacionado también con las acusaciones que recibe Rossellini por los presuntos defectos en cuanto a la caracterización de los personajes, los motivos reales de su enfrentamiento, de sus rencores mutuos, el excesivo y repentino encono, para algunos inmotivado, del que de pronto se cubren sus vidas. Obviamente es la experiencia del viaje y no otra cosa lo que hacen salir a la luz todos esos sentimientos reprimidos pero existentes ya en su vida corriente, eso sí, dulcificados o silenciados por la hipocresía social, de tal manera que una vez fuera del marco que les obliga a mantener un comportamiento convencionalmente aceptable, la caja de los truenos se destapa sola. Igualmente se ha criticado el hecho de que las escenas de peleas conyugales parecen puestas a capricho, sin conexiones, sin hilo conductor, sin motivación aparente. Quien argumenta esto parece no haber vivido nunca una relación de pareja, en las que, por lo común, las escenas de este tipo no suelen tener por qués establecidos con nombre, apellidos y fechas, ni motivos concretos, sino que más bien son producto de estados de ánimo o de reveses y frustraciones acumulativos muchas veces ajenos a la propia pareja. Lo que Rossellini refleja, con sus ansias de realismo habituales y de forma mucho más cercana a los seres humanos que esas relaciones de pareja teatralizadas o dramatizadas que solemos ver en el cine o en la televisión, es la naturaleza profundamente ilógica de algunos comportamientos humanos, en este caso, referentes a la propia persona presuntamente amada. Y lo hace pensando en la gente normal, no en dramas shakespearianos ni en brindis a un romanticismo impostado. Lo que consigue Rossellini es mostrar de una manera más franca y directa lo que es una situación de deterioro progresivo en una relación, de forma que sirve para que todos encontremos con mucha más facilidad parejas que puedan identificarse con Bergman y Sanders que con Romeo y Julieta.
En cuanto al discutido final, hay que pensar para entenderlo en la propia crisis que vivían Rossellini e Ingrid Bergman en el momento de la filmación de esta película y considerar la curiosa historia de amor que habían vivido. No se puede entender esta obra sin conocer las especiales circunstancias de su relación, las renuncias de ella y la manera de entender la vida y el cine por parte de él. Por ello, el dulzón final que muchos señalan no es tanto la conclusión feliz de la relación Sanders-Bergman de la película, sino la expresión de un deseo, de un anhelo, quizá de una súplica o incluso el cierre con un broche de oro personal por parte del director italiano. No hay lectura rigurosa de este final que obvie esta circunstancia.
Visualmente la película es excepcional. Las imágenes que muestra de paisajes naturales y humanos y de los restos del pasado son poderosas y emocionantes, no exentas, además, de simbología (impresionante la imagen en la que los restos humanos carbonizados en ceniza son retirados de entre las ruinas de Pompeya y Herculano, una clara alusión a la forma de sentirse de los protagonistas y de su propia relación, poco a poco convirtiéndose en ceniza…). Más allá de identificaciones propias con la historia o las evoluciones de ambos personajes, las interpretaciones de los protagonistas son excepcionales, un verdadero recital, tan creíble, emotivo e inquietante como puede resultar una situación verídica en cualquier pareja que podamos conocer.
Sin duda, un gran estudio sobre las relaciones de pareja, los efectos que nuestro entorno ejerce sobre ellas y una tesis sobre la verdadera semilla del amor a lo largo del tiempo, de la importancia de la lucha por la pervivencia de los sentimientos originarios y de su actualización constante como forma de que el hábito, la costumbre, la desmemoria no nos hagan olvidar quiénes somos, por qué amamos, y sobre todo, por qué amamos a quienes amamos, si es que realmente amamos y no nos dejamos llevar por las señas externas que la sociedad identifica como amor. (39escalones.wordpress.com)
The film tells the story of an english couple who drives to Naples in order to sell a villa they inherited from a distant uncle. Katherine (Bergman) and Alex (Sanders), however, feel distant from each other and their relationship is marked by bitterness and the constant need for complaining and blaming each other for things they both are guilty of - it is clear their marriage is dead. Viaggio in Italia will never become a popular film. Rossellini’s avoidance of traditional dramatic construction with its increase of narrative suspense toward a resounding climax, the flat delivery of the English dialogue and the essentially antitheatrical acting style of his cast, his long takes and avoidance of climactic editing techniques, and his emphasis on minute psychological nuances in the lives of vapid and superficial protagonists will never result in box-office appeal in any commercial cinématic culture. But Rossellini’s innovations in cinématic narrative, even if not always quite so original as the enthusiastic French critics of the Cahiers du Cinéma group claimed, nevertheless represented an important alternative to the dominant cinématic language of Hollywood. A new generation of young filmmakers applauded his efforts to transcend established narrative structures, which were all too closely linked to the dramatic conventions of traditional film and literature. Italian neorealism had largely ignored psychological realism in an attempt to show how environment shaped character during the immediate postwar period, when unemployment and the reconstruction of Italy were the most important central facts of life. Rossellini’s Viaggio in Italia helped to move Italian cinéma back toward a cinéma of psychological introspection and visual symbolism where character and environment served to emphasise the newly established protagonist of modernist cinéma, the isolated and alienated individual
"Consiste en el seguimiento de los trayectos de los dos protagonistas, por separado, a través del paisaje napolitano en un itinerario que acaba llevando a que sus miradas enfrenten el vacío, en un ejercicio de toma de conciencia que les devuelve la imagen de ese vacío que anida en su interior, por medio de una figura de reflexión entendida en el sentido literal: la respesta a las miradas de los personajes es un mundo que toma cuerpo en tanto cavidad donde las miradas encuentran su propio reflejo. No existe, detrás de lo filmado, ninguna férrea estructura de guión que instaure la pasión como medida rectora del universo humano. Ni tampoco una puesta en escena que catapulte, con la precisión matemática de un mecanismo pasional, a los cuerpos, las miradas, los seres, hacia un encuentro definitivo y seguro del final del film. De hecho, la narración queda traspasada por la marca de la fragilidad, de la inestabilidad temporal." Roberto Rossellini
"¿Si es un cine moderno...? ¡Por supuesto! Me parece imposible ver Te querré siempre sin tener enfrente la prueba de que este filme abre una brecha, y de que todo cine debe pasar por ella bajo pena de muerte (...). Con la aparición de Te querré siempre todas las películas han envejecido de golpe diez años; nada más despiadado que la juventud, que esta intrusión categórica del cine moderno, donde por fin podemos reconocer lo que esperábamos confusos... He aquí nuestro cine, nosotros que nos disponíamos a hacer películas..." Jacques Rivette
"El caso de Rossellini es todavía distinto. Él es el único que tiene una visión justa, total de las cosas. Las filma, pues, de la única manera posible. Nadie puede filmar un guión de Rossellini porque uno se planteará siempre cosas que él no se plantea. Su visión del mundo es tan justa como su visión de detalle, formal o no. En él, un plano resulta hermoso porque es justo; mientras que en la mayor parte de los demás, un plano se vuelve justo a fuerza de ser hermoso. Estos últimos tratan de hacer una cosa extraordinaria, y si efectivamente llega a ser tal es cuando nos damos cuenta de que había razones para hacerla. Rossellini, por su parte, hace cosas que antes que nada tiene razones para hacer. Es hermoso porque es." Jean-Luc Godard
"El mundo de Rossellini es un mundo de actos puros, en sí mismos poco importantes, pero que allanan el camino (como si Dios mismo no lo supiera) de las repentinas y deslumbrantes revelaciones de su significado." Andrè Bazin
Viaggio in Italia.part1.rar
http://www10.zippyshare.com/v/L8mPEPwX/file.html
Viaggio in Italia.part2.rar
http://www10.zippyshare.com/v/FLzy6rjz/file.html
Viaggio in Italia.part3.rar
http://www10.zippyshare.com/v/z66YdkbD/file.html
Viaggio in Italia.part4.rar
http://www10.zippyshare.com/v/Gd7ivjjm/file.html
Viaggio in Italia.part5.rar
http://www10.zippyshare.com/v/tBf0jXfL/file.html
Viaggio in Italia.part6.rar
http://www10.zippyshare.com/v/iBQ36374/file.html
Viaggio in Italia.part7.rar
http://www10.zippyshare.com/v/6tiD5u2u/file.html

-o-
Roberto Rossellini en Arsenevich

5 comentarios:

Joan Batlle dijo...

Película absolutamente imprescindible. Abre la puerta al cine de la modernidad. Un paisaje-Pompeia- que anuncia y adjetiva la decadencia de una relación y de la narrativa clásica para dar lugar a otras formas de hacer. Gracias de nuevo por el blog.
Saludos

chicharro dijo...

Es una gozada que de autores tan importantes como Rossellini, Ozu, Godard, etc. tengáis tantas pelis en este blog.
Cuando vi la Pointe-courte de Varda, pensé en esta película de Viaggio in Italia. Curiosamente veo que son del mismo año. Posiblemente también Stromboli, aunque ésta es anterior. Es fantástico sentir cómo el paisaje afecta a los personajes, y no queda sólo como mera metáfora o contrapunto en el mejor de los casos. (De paso os agradezco el haberme permitido conocer la obra de Varda, que para mí es ahora tan imprescindible).
Me gusta especialmente el comentario de Godard antes de los enlaces, porque me parece especialmente acertado. Las últimas que vi de Rossellini: Sócrates-pascal-Cartesius obedecen a eso, en mi opinión.
Gracias y un abrazo!

David C. dijo...

wow que argumento tan fascinante. tengo que ver la película.

Anónimo dijo...

La tengo pero la bajé igual por la calidad.
Gracias por todas las magníficas películas y el trabajo que se toman.

Saludos
Sergio

germt dijo...

"Te querré siempre" con este título vi por primera vez esta pelicula en mi juventud.
Magistral en todos los sentidos.
Y mil gracias por todas estas peliculas inolvidables.