11 agosto 2011

Eric Rohmer - Les amours d'Astrée et de Céladon (2007)

 Francès/French | Subs:Castellano/English
105 min | Xvid 576x432 | 1412 kb/s | 448 kb/s AC3 | 25 fps
1,36 GB + 3% de recuperación rar
Rohmer adapta al cine la más loca historia de amor de la literatura barroca del siglo XVII, "L’Astrée", de Honoré d’Urfé (1607-1628). La intriga, que se sitúa en un bosque maravilloso, en la Galia de los druidas del siglo V, relata los amores del pastor Céladon (Andy Gillet) y de la bella Astrée (Stéphanie de Crayencour). Traicionada por un pretendiente y convencida de la infidelidad de Céladon, Astrée se separa del joven que trata de suicidarse ahogándose. Ella lo cree muerto, pero él es salvado secretamente por las ninfas...
La llegada del nuevo siglo ha hecho que el cine de Eric Rohmer volviera de nuevo sus ojos hacia el pretérito. Cierto que no es la primera vez (sucedió ya en los años setenta con La marquesa de O y Perceval le Gallois), pero también que ahora -una vez terminados los Cuentos de las cuatro estaciones- el programa de actuación parece haberse radicalizado. Primero fueron La inglesa y el duque (2001) y Triple agente (2004), con los que su director se instalaba en el corazón de la Revolución Francesa (siglo XVIII) y en los años treinta del mucho más reciente siglo XX. Esta vez utiliza como pretexto una novela barroca del siglo XVII para trasladarse a los escenarios de la Galia del siglo V. Ahora bien, si la apuesta se desvela ciertamente radical, no es sólo porque el viaje nos lleve mucho más atrás en el tiempo, sino sobre todo porque la naturaleza de la propuesta fílmica dista tanto de los cánones dominantes en el “cine de época” como de los modelos hegemónicos en la trasposición de la literatura al cine.
Entendámonos y dejémoslo claro. El romance de Astrea y Celadón no ofrece una reconstrucción supuestamente “verista” de la Galia del siglo V, ni tampoco una “adaptación cinematográfica” al uso de una novela, sino la “puesta en escena de esa novela”. Son los modos y formas con los que una novela pastoril del barroco literario francés de la contrarreforma imaginaba, o fantaseaba, la vida bucólica en una época tan alejada de la suya propia (doce siglos anterior), los que Rohmer reproduce y trata de poner en pie. No se trata de actualizar el pretérito, ni tampoco de representarlo según los códigos, gustos y conocimientos de hoy (operación habitual del llamado “cine histórico”), sino de traer al presente una novela del pasado presentándola con su propio lenguaje, sin aditamentos cosméticos más o menos oportunistas.
Comprender la naturaleza exacta de esta operación es imprescindible para no equivocar los tiros. Los enredos amorosos que viven en el filme pastores, ninfas y druidas, así como su lenguaje, sus canciones, sus valores morales y sus códigos de conducta son los del texto original: L’ Astrée, publicado entre 1607 y 1627. Rohmer no ha escrito ni uno sólo de los diálogos. Su propósito no es actualizar las formas de expresión de los personajes, sino poner en valor los diálogos escritos por Honoré d’Urfé, autor de la novela. Los protagonistas no visten como algún diseñador de vestuario podría haber imaginado a partir de una investigación histórica sobre el siglo V francés, sino a la manera en que eran representados por los grabadores que ilustraban la novela cuando ésta se publicó.
Como sucedía ya en La marquesa de O, en Perceval le Gallois y en La inglesa y el duque, no se trata tanto de contar una historia, como de poner en escena -con el lenguaje y con los instrumentos propios del cine-- una representación organizada anteriormente por otro: Heinrich von Kleist, Chrétien de Troyes, Grace Elliot, Honoré d’Urfé. El joven y erudito profesor de literatura que era Rohmer cuando todavía se llamaba Maurice Schérer (antes del cine) reaparece en esta operación que viene a resucitar (decapar, limpiar de polvo, abrillantar y hacer accesible) los textos del pasado para abrir vías de conocimiento hacia el arte de otras épocas.
Podría pensarse que estamos ante una obra culterana, destinada a los estudiosos o antropólogos de la literatura barroca, pero aquí es precisamente donde se produce el milagro. Situados en medio de una naturaleza que contagia a las imágenes de la película una sensualidad hedonista y epicúrea, los pastores, las ninfas y los druidas de Rohmer escenifican con la mayor naturalidad un enredo amoroso atravesado por llamativas tensiones eróticas y divertidas ambigöedades lésbicas. El teatro de Marivaux, el travestismo presente en algunos dramas de Shakespeare, los equívocos habituales en las “comedias y proverbios” o en los “cuentos de las cuatro estaciones”, la incidencia de la naturaleza sobre los estados de ánimo (herencia de la renoiriana Une partie de campagne) y la contagiosa ingenuidad nada simplista del rosselliniano Francisco, juglar de Dios se conjugan con armonía dentro de una representación cuya ligereza, inmediatez y fisicidad acaban por disolver toda posible amenaza o resabio arqueológico.
Emerge así una obra de imposible parentesco con ninguna otra película contemporánea. Un filme tocado por la gracia y por la sabiduría, habitado por insólitos debates sobre el amor y la fidelidad, pero también refrescado por una sensualidad carnal y una exaltación casi panteísta de la naturaleza que lo convierten en una joya de secreta aleación interna, pero de transparente y límpido acceso. Es esa secreta fórmula, en definitiva, que todavía hoy (a sus 87 años) mantiene a Eric Rohmer como un puntal decisivo de la modernidad y de la vanguardia cinematográfica. (Carlos F. Heredero)
Dans une forêt merveilleuse, au temps des druides, le berger Céladon et la bergère Astrée s'aiment d'amour pur... Trompée par un prétendant, Astrée congédie Céladon qui, de désespoir, se jette dans une rivière. Elle le croit mort, mais il est secrètement sauvé par des nymphes. Fidèle à sa promesse de ne pas réapparaître aux yeux de sa belle, Céladon devra surmonter les épreuves pour briser la malédiction...
"El amor fiel, la fidelidad, incluso la épica de ambos temas, ocupan un puesto importante en mi obra, desde siempre. Es un tema clásico. También lo tocaron Stendhal y Balzac. Yo lo hago a mi manera. Mi héroe se impone él mismo esa disciplina. Yo intento perpetuar ese tema, que no sé si está muy a la moda." Eric Rohmer
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-o-
Eric Rohmer en Arsenevich
Présentation ou Charlotte et son steak
Carl Th. Dreyer
Triple agent
4 aventures de Reinette et Mirabelle
Pauline à la plage
Ma nuit chez Maud
Le Rayon Vert
Les nuits de la pleine lune
L'Arbre, le maire et la médiathèque
Perceval le Gallois
Les rendez-vous de Paris
La Boulangère de Monceau

9 comentarios:

Isak Borg dijo...

Grandísimo final de carrera de Rohmer

saynomoreglass dijo...

Totalmente de acuerdo,Isak, grandìsimo!!

chicharro dijo...

Siento disentir. A mí esta película no me ha gustado.

Diciéndolo sin suavizar, me ha parecido vacía y pura pornografía emocional. En cambio, por ejemplo, cuando hace un tiempo vi mi noche con maud, reinette et mirabelle, les rendevouz de paris, algún primer corto suyo o incluso le rayon vert, o me gustaron o me gustaron mucho. No es mi intención ofender a nadie, y en el fondo la peli es interesante porque tiene ese aspecto cristalino tan único de rohmer (tal vez sea que en esta película se me vuelve excesivo, o no la haya visto con adecuada disposición de ánimo para apreciarla), pero mis intereses no van por ahí en este momento.

Sin embargo, eso no quita que dé mis sinceras gracias. De lo que no me gusta aprendo igualmente. Tal vez la cuestión es que no es que no me guste, porque es placer visual y además al identificarnos con los personajes se nos satisface con aquello que deseamos sentir (de ahí que la califique de pornografía). Bueno, también el cine porno tiene su función, no hace falta despreciarlo, pero es más fácil de encontrar. Pero pon al lado au hasard balthazar, que es un paradigma de antiporno... menuda diferencia. Un abrazo!

PD: me parece que comparar cualquier película con au hasard balthazar es jugar un poco sucio, pero bueno...
:)

tribu dijo...

No sé si lo más grande de Rohmer, tengo que seguir digiriéndola, pero un film muy apreciable, desde mi punto de vista.

No estoy de acuerdo contigo, chicharro, en la medida en que se trata de una trasposición de un género nistórico con el que hoy en día no tenemos un contacto directo. Y esto no a la manera de recreación ("modernizada") hollywoodense, por ejemplo, a mi modo de ver, sino de manera no del todo mediada por nociones contemporáneas, proyecto similar al de films anteriores como Perceval, o La Marquesa de O, por ejemplo.

Ya que nombrás a Bresson, me permito hacer una analogía con lo realizado en Diario de un cura rural: muchos críticos tacharon al film de "anticinematográfico" por incluir parrafadas extraídas directamente de la novela. Sin querer establecer comparaciones en términos de excelcitud artística, creo que acusar a Los amores... de pornográfico iría en el mismo sentido, estaríamos extrapolando criterios actuales (la noción de pornografía en un contexto de cultura de masas) a un texto extemporáneo, restitución más o menos cruda de algo que se dio en un medio histórico absolutamente distinto y para el cual tales categorías son ajenas y su aplicación (en la medida en que atribuyamos alguna significación al gesto y al hacer de Rohmer) injusta.

chicharro dijo...

Te agradezco, tribu, tu comentario de feedback al mío, y tu apreciación de la película. Siempre es bueno poder debatir sobre cine. Me gustaría puntualizar unas cuantas cosas a mi comentario.

En primer lugar, lo que yo entiendo por pornografía, porque tal vez haga de esta palabra un mal uso. Creo que la podría definir en los siguientes términos: mostrar algo de manera que nos cause placer, más concretamente un tipo de placer causado por el hecho de que se nos muestra aquello que deseamos ver. Sería, en cierto modo, como una forma de adulación. Esto es algo muy amplio, y hay muchas películas que son pornografía en ese sentido. De hecho, la mayoría. Por ejemplo, cualquier happy end tiene que ver con la pornografía. Cuando se nos muestra una historia de amor entre dos personas con las cuales nos identificamos como espectadores, y esa relación no muestra dificultades, o lo hace de modo superficial, de tal modo que nos gusta esa película principalmente porque desearíamos vivir una historia sentimental parecida (o porque durante un breve instante podemos sentirla en nuestras carnes), eso es pornografía. También podría entenderse como pornografía algunos finales trágicos en pelis japonesas, si lo que a uno le satisface es una estética decadente y morbosa, si es el caso que ese final tiene la función simplemente de realzar la emoción. Posiblemente, los cartoons de risa podrían incluirse también como pornografía, aunque no exactamente en el mismo sentido (el humor tiene que ver mucho con mostrar una situación inesperada), pero en cierto modo también son como adulación. En fin, para mí eso de pornografía en el sentido que yo lo uso, es muy subjetivo, y no necesariamente algo malo, tampoco. Pero para ver la diferencia, Au hasard balthazar no es pornografía porque ahí las cosas son como en la vida. Pasan no de acuerdo a lo que nosotros deseamos como espectadores, sino de acuerdo a un orden universal propio e implacable. Esa capacidad para reflejar en el arte parte del misterio de la vida es lo que más me interesa y más valoro en este momento, más que pasar un buen rato o sentirme reconfortado en algún otro sentido. Pero las sensaciones que es capaz de dar el arte son múltiples, y no desprecio ninguna.

(continúo en otro comentario)

chicharro dijo...

(continúa mi comentario anterior)

Creo que el principal problema que tengo con esta peli de rohmer es el siguiente:
El tema principal de la película, a mi modo de ver es el que se expone en la cita de rohmer antes de los enlaces. La fidelidad entendida de un modo muy platónico, muy poco práctico. Ese, de hecho es un tema muy válido, importante, y que de hecho, sólo trata en el cine rohmer, que yo sepa. Hasta ahí, muy bien. Además, tenemos ese estilo de rohmer tan cristalino, tan desnudo, que por otra parte, en general es loable, pero aquí ya entramos en la sintonía particular de cada cual, o del estado de ánimo de cada uno, porque es tan desnudo, que a veces sentimos como una forma de vergüenza ajena. A mí, en general, esas muestras me gustan, por eso me gusta buster keaton, por ejemplo, en la línea que hice en un comentario al abraham lincoln de griffith (no obstante, en keaton esta desnudez queda vestida por el gag, en cierto modo). Posiblemente, esta película, en algún sentido, me deje un regusto parecido al rayon vert, pero aquí me ha resultado mucho más incómodo. Y creo que lo que más rechina, es que esta historia es más afín a la novela o literatura que al cine. Por ejemplo, la parte final de la peli, los equívocos del travestismo de estas novelas medievales, funciona en la literatura, porque precisamente es un medio inconcreto. He ahí una de las características de las artes no visuales. Cuando aquí debemos ver al protagonista vestido de mujer, no funciona, bajo mi punto de vista. Otra cosa que no funciona es el ver esos rostros tan hermosos. Cuando veo llorar a la protagonista, no funciona, porque tengo la misma sensación que decía van gogh de las rubias de rubens. Decía (no es literal) que cuando ves su rostro expresando dolor, lo más que puedes pensar es que tienen algún tipo de indigestión. Algo parecido me pasa aquí con la protagonista. Su bello rostro me rechina. O pienso que pierde fuerza el hecho de verlo (gusta verlo, pero no ayuda a la historia). Creo que eso también funcionaría mejor en la novela. Por último, las penitencias que se autoimpone el protagonista me parecen ridículas en la película. Esa idea abstracta de la fidelidad llevada al extremo, funcionaría mejor en la novela. Por otra parte, para resumir, quizá sería mejor decir que todo resultaría más verosímil en la novela, porque es inconcreta. Sin embargo, una película siempre es más divulgativa que una novela (más si es del año de la catapún), y en ese sentido el cine es un medio lícito. Además, tiene el valor indirecto que ver estas cosas que no funcionan en el cine hace reflexionar, y de hecho, dan para mí un gran valor a la película. Además está aquello que decía renoir, que los personajes no tienen que ser verosímiles sino tener grandeza moral. Pretendiera o no rohmer el efecto que su película ha tenido en mí, es un valor de la película. Ya sabemos que es el destino de toda obra artística enseguida independizarse de las intenciones de su creador. Al fin, el signo está ahí, y para cada uno tiene una significación. Un cura rural termina con eso de que "todo es gracia", y así es. Sobre todas nuestras percepciones acabamos imponiendo nuestra interpretación.

Abrazos a say y a tribu!

PD: el comentario del 29 de octubre lo hice mal, porque no debí decir que esta peli es vacía. Ahora no creo que lo sea. Tampoco debí usar la palabra pornografía como la usé, porque tiene inevitablemente connotaciones muy negativas, y muchas otras pelis que me gustan mucho y son muy queridas para mí podrían ser consideradas pornográficas en el sentido que yo le doy. Por ejemplo, muchas de mizoguchi, o de borzage. Pero bien, se me disculpe porque todos mis comentarios los hago en caliente, que es como creo que hay que hacerlos. Para mí, las palabras sólo tienen el valor de ser una caricatura muy imperfecta de un sentimiento o idea que nos ronda, por mucho que me esfuerce en apresarlo fielmente.

tribu dijo...

Está bien, te entiendo, la palabra más precisa a lo mejor sería condescendencia, o demagogia, y pornografía en sentido figurado (con el agregado de 'sentimental') es perfectamente aceptable. En el caso de la firma autoral, la condescendencia generalmente viene asociada con la autocomplacencia. Los amores... no la tengo tan presente porque la vi en un festival hace un par de años, pero el recuerdo que conservo es el de cierta coherencia con lo que señalé arriba, y que más o menos veo que era una repetición de lo que señalaba Heredero aún más arriba. Queda claro que esto no es una ciencia exacta y que en última instancia las percepciones personales son incontestables, pero sólo puedo esperar que le des un poco de crédito para alguna nueva visión futura, si tiene lugar.

En cuanto a la relación del arte y la vida, iba a poner algo, pero es un tema potencialmente abrumador, prefiero no meterme con eso por ahora.

Un saludo, y gracias por tus crónicas de espectador reflexivo.

saynomoreglass dijo...

Resubida!!

scalisto dijo...

Resubida Les amours d'Astrée et de Céladon de Rohmer