05 julio 2011

John Ford - The Hurricane (1937)

 Inglès/English | Subs:Castellano
104 min | Xvid 718x516 | 1500 kb/s | 128 kb/s mp3 | 25 fps
1,29 GB + 3%
La idílica vida en los Mares del Sur se ve alterada por el injusto encierro en prisión de un navegante nativo. Los conceptos de ley y deber del gobernador de la isla crean una atmósfera de tensión que culminarà con la llegada de un arrrasador huracàn.
Película sorpresa (para mi) que me es muy grato poder recomendar a todos los amantes del cine en general. Es cierto que se rodó en los años 30 donde los efectos especiales eran cosa de artesanos que previamente, cual Potter en formación, debían haber pasado por una escuela de brujería tipo Hogwarts, y que si hacer películas “normales” ya era difícil y costoso, rodar producciones innovadoras y atrevidas era una ruinosa locura.
Pero nadie contó con un productor como el famosísimo Samuel Goldwyn, con un director como Ford, un guionista como Dudley Nichols, un genio de los efectos como James Basevi quien en 1936 ya rodó el famoso terremoto en “San Francisco“, con un director asociado como Stuart Heisler (según Ford la verdadera fuerza conductora de todo el proyecto). ¿El resultado?: Para muchos críticos, la película pionera de aquellas producciones catastrofistas de los 70, tipo Terremoto ó El coloso en llamas, con una calidad insuperable para la época por lo que a FX-Efectos climatológicos y naturales se refiere, aunque a mi parecer, un poquito de color le hubiese venido de perlas a esos mares del Sur cuya belleza presumimos mas que constatamos.
Pero salvando las inevitables distancias técnicas entre películas de los 30 y de los 70, Hurricane es mucho más que una producción catastrofista y, en este sentido, supera a las más modernas antes citadas.Aquí hay una historia plenamente interesante, de injusticias e impiedades, de amores y de convivencias entre pueblos. Y esa historia, por si sola, sin aderezos trágicos, ya resultaba cautivante. El huracán es la guinda a un hermoso pastel de uno de los chefs de pastelería por excelencia como John Ford y con unos ingredientes de primerísima categoría. La interpretación de Thomas Mitchell es algo para recordar y enmarcar. Pero, el resto de actores dan la talla absolutamente. Vean sinó a Raymond Massey en el papel de gobernador de la isla. La música de Alfred Newman acompaña a la perfección y la batuta fordiana es el toque final de una obra semidesconocida pero magistral.
Aquellos films de los 70 eran supervivencia, pura y dura, resistencia a unos elementos exageradamente adversos. La vida, algo que, como el valor, se suponía. En Huracán sobre la isla, la vida no se supone, la vida existe y se palpa, la contemplamos, con sus alegrías y sus injusticias, con sus despedidas y sus regresos. De alguna forma el huracán, aún destrozándolo todo a su paso, viene a poner las cosas en su sitio. Viene a devolver la cordura en forma de troncos que el mar arrastra solitarios después del desastre. (Con el Cine en los talones)
The great John Ford directed this rousing 1937 adventure with such invigorating physicality that the movie is never compromised by its cornball plot. It's an island adventure from the old school of tall tales, and the title says it all--the tropical romance between native girl Dorothy Lamour and suntanned hunk Jon Hall is established simply so it can be tested by a meddlesome island governor (Raymond Massey) and a tropical storm that provides one of the most physically impressive climaxes ever filmed. The storm remains as awesome as ever simply because it triumphantly captures the power of nature in the throes of a raging tempest. Massive waves, driving wind, and expert use of miniatures make The Hurricane a marvel of late-1930s special effects, but the sheer spectacle is more than matched by Ford's efficient economy of story. The romance is lush and primitive, in keeping with the sun-drenched setting on the fictional island of Manikoora, and as Hall's heroic character must endure wrongful imprisonment and the rigors of escape, Ford maintains a constant atmosphere of foreboding. The director's masterful use of sound and picture is best captured in the lonely peal of a church bell--it's both a reaffirming sign of life and, when the bell finally goes silent, a dreaded signal that the hurricane has taken its ultimate toll. --Jeff Shannon
"Jean-Luc Godard: ¿Qué fue lo que le llevó a Hollywood?
John Ford: Un tren."


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-o-
John Ford en Arsenevich
Tobacco Road
The Grapes of Wrath

5 comentarios:

"Yon Wein" (en inaudito matrimonio de ultratumba con una india de belleza sobrenatural) dijo...

Vamos a ver si puedo mascar chicle y ver esta película al mismo tiempo.
;)

tribu dijo...

La década del 30 es maravillosa... Bueno, en el cine, porque en todo lo demás fue un desastre!

Gracias snmg!

saynomoreglass dijo...

Si puedes Yon !!

De nada, tribu!!

chicharro dijo...

Superman al lado de terangi era un miserable enclenque! Menuda orgía de destrucción! En la peli de herzog chauvet buscaba corrientes de aire. Toma corriente de aire!

scalisto dijo...

The Hurricane de John Ford en mejor versión subida por chicharro