07 noviembre 2010

Harry d'Abbadie d'Arrast - Laughter (1930)


Inglès/English I Subs:Castellano
77 min I Xvid 576x420 I 1129 kb/s I 256 kb/s cbr AC3 I 23.97 fps
760 MB
Hermosa y brillante comedia romántica dirigida por el argentino Harry d'Abbadie d'Arrast (1897-1968), un tipo de lo más curioso que luchó en la Primera Guerra Mundial, vivió como un bohemio en París, trabajó como ayudante de dirección con Chaplin en La quimera del oro (1925) y en su escasa filmografía dirigió en 1927 tres títulos mudos con Adolphe Menjou de protagonista (Al servicio de las damas (1927), A Gentlenman of Paris, Serenade), retirándose del cine a mediados de los 30 no sin antes rodar una película en España titulada La traviesa molinera. Laughter -su primer film hablado- cuenta la historia de una bailarina (Nancy Carroll) que decide avanzar en su profesión casándose con un millonario (Frank Morgan), a pesar de que sigue siendo amante de un joven compositor (Fredric March). El film recibió una candidatura al Oscar por su guión original.La historia del cine está llena de minúsculas notas al pie, asteriscos hechos de polvo de estrellas y capítulos decapitados. Una nota falsa notable la dio el prometedor Monta Bell, que dirigió la primera película de Greta Garbo en Hollywood, El torrente, con argumento de Blasco Ibáñez, para desaparecer en la oscuridad detrás de la pantalla. Un asterisco que fue una estrella fue Henri d' Abbadie d' Arrast, aunque para muchos en el cine se llamaba solo Harry D' Arrast. Vasco francés de origen, noble de nacimiento pero nacido en la Argentina, el árbol genealógico de D' Arrast tenía sus raíces en las provincias vascongadas, sus ramas sobre la Pampa y dio sus frutos en Hollywood: el lugar más improbable del mundo para injertar a este aristócrata elegante y desdeñoso. Terminó sus días seco y torcido en el castillo propiedad de su familia junto a su esposa, la bella actriz Eleanor Boardman, quien lo dejó en un final. No sin antes hacer un film en España que fue su último fracaso.
Fue en el cine mudo donde D' Arrast prometió un talento inusitado contenido en una personalidad rara en el cine. Sin embargo su arte delicado y a la vez demente mostró su mejor logro en la que es su obra maestra, Laughter (1930). Esta Risa sonora fue la primera comedia loca americana (el género se extendió hasta más allá de los años sesenta y la mejor película de Robert Altman, Más allá de la terapia, ingresa en este manicomio gárrulo) y se ha revelado ahora en la televisión como una película que se puede ver más de tres veces sin sentir la fatiga del tedio ni el repudio del odio en un arte amatoria, alegre y actual.
Otras dos cintas sonoras de D' Arrast, Raffles (1930) y Topaze (1933), son todavía memorables en un programa doble de mi videoteca. Una tiene a Ronald Colman con manos (y voz) de seda robando cámara y la otra contiene a un John Barrymore entre estúpido y estupendo. Aún más memorable es lo que D' Arrast pudo hacer en un Hollywood adverso cuando no perverso y poblado de los más improbables villanos no necesariamente reflejados en la pantalla. Uno de ellos y no el menor fue, ¡sorpresa!, Charles Chaplin. D' Arrast no podía ganar y sin embargo su Laughter mantiene su visible penúltima risa hasta hoy. (La última risa es la del espectador que se ríe en la oscuridad). Risa surge ahora de la nada y uno vuelve a creer en el milagro del cine: cada noche una aurora boreal con luz de arcoiris.
La Enciclopedia dello Spettacolo, publicada en Roma en 1954 por Silvio D' Amico, amigo del cine, tiene nada más que en la letra A nada menos que ¡1.198 páginas! Sin embargo ese compendio monumental dedica a Henri d' Abbadie d' Arrast una nota no más larga que su nombre. La carrera de D' Arrast fue así de breve: de 1927 a 1934, tiempo en el que completó ocho películas. Eric von Stroheim hizo cinco películas en toda su carrera, Eisenstein sólo seis. Uno tuvo que enfrentarse a los mogules, el otro a los comisarios y al mismo Stalin. D' Arrast compitió con su excelencia contra los estudios y además contra su propio carácter. Nadie ganó realmente pero el público perdió. D' Arrast fue enterrado antes de morir y no hubo más películas de D' Arrast con D' Arrast vivo. Uno de los errores más usuales es creer que la moda hace historia. Es al revés. Sólo que la moda no siempre se repite. Dijo Herman Weinberg, historiador y amante del cine, del octeto de D' Arrast: «Fueron ocho de las más deliciosas películas jamás hechas» y casi todas han desaparecido. Para ser más honestos, han sido destruidas.
Se decía que D' Arrast no podía fotografiar un simple teléfono sin convertirlo en un objeto de arte, siempre que fuera un teléfono blanco para que hable una mujer hermosa en su alcoba de seda sola. Hablar por teléfono en sus comedias o en sus dramas era algo más que sostener una conversación. Oscar Wilde dijo que un teléfono no tenía otra importancia que lo que se hablara por él. D' Arrast, otro es teta, creía que el teléfono no, la conversación era lo importante. Sobre todo en el cine mudo donde la conversación jamás se 'oía. Pero hasta en el cine sonoro D' Arrast insistía: los teléfonos primero, después la conversación. Risa, comienza, precisamente, con una llamada por teléfono. Contrario a lo que se cree, D' Arrast no padeció la influencia de Chaplin, siempre vulgar, pero sí la de Lubitsch, maestro de los maestros de la comedia hablada: Frank Borzage, Mitchell Leisen y Billy Wilder le deben todo su arte. En Risa es D' Arrast quien crea su influencia, con un estilo tan personal y urbano que su película mejor se podría llamar Sonrisa: contagiosa, sabia pero no arcaica. Pionero de la comedia excéntrica, astuto manipulador de actores y creador del final desplazado, donde el clímax depende del clima, todas esas características están presentes en el D' Arrast de Risa: sardónica, sana. La lección de sabiduría sofisticada, en la que hay un drama doméstico, un melodrama invertido y el convencimiento de que el dinero no crea felicidad, solamente crea más dinero: filosofías financieras y argucia y fiducia. D' Arrast era en realidad un rebelde en busca de una causa en la que no creer. No era un cínico sino un escéptico. Es decir un elegante sin ilusiones.
Al principio de Lío en el paraíso, la obra maestra de Lubitsch, en una góndola un gondolero gandul canta y encanta y la música es una melopea melismática. Desembarca el barquero lejos del Puente de los Suspiros, ¡ay!, para estibar su carga nocturna que es la otra cara de Venecia. Así recoge cada noche la hedionda basura de cada día. Si ahora se colma la barca con otra carga preciosa (una mantenida bella y perfumada por ejemplo) y se hace del gondolero cantor un músico que fue su amante, el lector tendrá la idea aproximada de Risa. Venecia, claro, será Nueva York bajo la lluvia y el gran canal será la Quinta Avenida o la más rica Park Avenue y los autos serán góndolas con cuatro ruedas: pronto tendremos otro lío en el paraíso. Nuestro músico no canta canzonetas sino que compone sinfonías inauditas, inéditas. El músico ama a la dama dejada detrás, que escogió el dinero: ella ilesa, él iluso. Una cuenta de banco es la mejor venganza. Pero el desencanto no es nunca desengaño y el engaño continúa hasta hacerse de nuevo encanto. ¡Vivan los novios! Y fueron felices hasta El Fin.
Pocas veces ha habido en el cine otro maestro de la felicidad a toda costa, costo, como D' Arrast. Según los griegos la felicidad consiste en saber unir el fin con el principio y tiene forma de círculo. Pero a veces la vida es un círculo vicioso. Sólo la comedia puede ser un círculo perfecto. D' Arrast creía en la comedia porque sabía que la verdad está en la risa. In risa veritas. Ríe y el público reirá contigo.
Las pocas películas de D' Arrast fueron Servicio de damas, Un caballero de París, Serenata, Amorío magnífico, Dry Martini, Risa y Topaze. Raffles está en disputa, aunque todas las historias del cine la conceden a D' Arrast. Su última película se llamó, significativamente, Sucedió en España y estaba basada en El sombrero de tres picos, que son los alardes de Alarcón. Antes .de D' Arrast el alucinado Hugo Wolff creó una ópera con el cuento y Manuel de Falla compuso un ballet. Aparentemente D' Arrast debió haber sido tan exitoso como Falla pero falló como Wolff. Ese fue el fin de su carrera. Hay que ver cómo fue el principio. (Texto de Guillermo Cabrera Infante, tomado de Enfocarte)Harry d’Abbadie d’Arrast worked as Parisian advisor on A Woman of Paris and as assistant director on The Gold Rush. So it’s reasonable to place his own films squarely in the School of Chaplin – particularly the Lubitsch branch emanating from A Woman of Paris. Even the title of d’Arrast’s second feature rightly suggests a spinoff. Yet for me, the caustic celebration of the carousing and deceit of a wealthy scoundrel (Adolphe Menjou) and the revenge of his servant (Nicholas Soussanin) also suggests Stroheim, above all in the sly attention to details, even if the deadly games in this case aren’t played for keeps. But maybe the most apt cross-references for d’Arrast are literary: Schnitzler here (though the literal source is a 1904 novel and a 1908 play by Roy Horniman, updated by Herman J. Mankiewicz’s brittle titles), just as the forced gaiety and jaded wealth of the subsequent Laughter evoke F. Scott Fitzgerald by way of Donald Ogden Stewart. (Jonathan Rosenbaum)
"Hoy vi a un hombre suicidarse por amor. Vi que volvió a ser él otra vez. Quiero ser yo otra vez."


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Los subtítulos son una cortesìa infinita del gran ElCraneoDeDuncan

NOTA: Info, peli, subs, ganas y todo lo demàs que ha hecho posible este post con esta lindìsima peli son debidos a ElCraneoDeDuncan, desde ahora miembro de honor del blog, gracias Duncan!!

12 comentarios:

scalisto dijo...

¡Mil gracias a Duncan por esta gran colaboración!

jotarapidup dijo...

Gracias Duncan, por la peli, los subs, la info... Un saludo.

matoute dijo...

Muchas gracias por esta joya!

ana dijo...

Gracias por la película y los subtítulos.

Anónimo dijo...

THANKS A LOT SENOR!

ElCraneoDeDuncan dijo...

Gracias a ustedes por publicarla. Lamento no haber comentado antes ya que estoy recuperándome de una disentería de la patada (me gusta el cuy chactado, pero creo que esta vez me engañaron con el roedor). Espero a futuro seguir aportando.

Un saludo.

jesus miguel dijo...

¡Milagro!.
El sábado conseguí el libro que Jose Luis Borau escribió sobre este director y temía no poder ver ninguna de sus películas. Muchísimas gracias.

saynomoreglass dijo...

Aquì en Arsenevich (merced a todos) el milagro es cotidiano. Las gracias a Duncan !! Abrazos!!

Anónimo dijo...

Llevo dos días intentando bajar el archivo número 7 y siempre se queda estancado al llegar a los 9,5 mb. Si podéis hacer algo os estaría muy agradecido de todas formas un millón de gracias por lo que hacéis. Un abrazo.

saynomoreglass dijo...

Hola, la peli ya tiene un montòn de bajadas, por ello presumo que es un problema particular, empero si el problema sigue avìsame para ver què hacer. Saludos!!

gaumonpat dijo...

Gracias por esta rareza. No es comun encontrar algo de D'Arrast, imagino que no ha sido simple el trabajito. Reitero las gracias.--

scalisto dijo...

Laughter de Harry d'Abbadie d'Arrast recuperada por chicharro