Inglès/English | Subs:Castellano/Français/English133 min | Xvid 512x384 | 1360 kb/s | 105 kb/s mp3 | 23.97 fps
1,36 GB + 3% de recuperación rar

Tom Dunson (John Wayne) es un obstinado ranchero texano que adopta a Matt Garth (Montgomery Clift), un muchacho superviviente de una masacre india que terminará convirtiéndose en su mano derecha y heredero hasta el enfrentamiento entre ambos, producido mientras están trasladando el ganado hacia Missouri.
Uno de los grandes westerns de la historia del cine, firmado por uno de los mejores directores de Hollywood. Título homérico, esta odisea vacuna demuestra el talento de Howard Hawks para profundizar en el retrato de sus personajes y narrar su epopeya con un inquebrantable equilibrio (siempre el adecuado a la acción mostrada). Howard Hawks vuelve a estar a una enorme altura en este western ya mítico que marcó época. Como todas las películas de Hawks, destaca sobremanera el tratamiento de los personajes, aunque como novedad artística, cabe mencionar un sorprendente interés del cineasta por aspectos fotográficos de la cinta, llegando a colocar cámaras en lugares inverosímiles, como carretas, lo que le aleja de su característica “realización invisible”. La fotografía fue obra del genial Russell Harlan, entre cuyos trabajos más valorados se encuentra Matar a un Ruiseñor. La Guerra de Secesión ha concluido y un ganadero y su hijo adoptivo, sobrevivientes de una matanza perpetrada por los indios, pretenden trasladar diez mil cabezas de ganado hasta Missouri. La aventura supondrá un reto sin precedentes.
John Wayne nos presenta un papel a su medida, un hombre duro y testarudo, marcado por el amor perdido, el personaje que tantas veces nos trasladó Wayne y que nadie supo interpretar como él. Río Rojo supone el debut cinematográfico de un joven actor que acabaría dando mucho que hablar: Montgomery Clift. No podemos tampoco dejar de maravillarnos ante la presencia de uno de los mejores secundarios de la historia, Walter Brennan, capaz como siempre de pasar de puntillas por los créditos pero no por la pantalla. El estupendo guión corresponde a Borden Chase y Charles Schnee, mientras que la música es obra de uno de los más fieles colaboradores de Hawks, Dimitri Tiomkin.Seguramente el mejor western del gran Howard Hawks. El western no es precisamente el género de moda actualmente y es que la industria cinematográfica (y Hollywood en particular) es muy cruel con sus versículos (perdón por la comparación bíblica). El género ha sido víctima sin duda de manierismos que lo han reducido poco más que a “disparos entre indios y vaqueros” (Si, esos manierismos que se han visto en muchas obras del género y que, seguramente, han ayudado al género a auto-aniquilarse a sí mismo). Pero digo yo ¿Qué se le puede pedir a una película que no tenga Río Rojo?Quien no vea más allá de unos vaqueros trasportando ganado, no ve nada. Rio Rojo es una película inmensa y compleja. Preciosa, dura; intrépida, emotiva; luminosa, oscura (”¿Por qué los hombres tienen miedo de noche y no por el día?”). Esto es, relaciones humanas en plena ebullición, enfrentándose y acercándose, disputando y compartiendo. Dos hombres (Wayne y Clift) por un objetivo, que muchos consideran una locura, en un viaje que los cambiará y en el que lograrán mucho más que llegar a buen cauce con las reses, aprendiendo en el camino más de lo que imaginaron. Una de las cumbres de Hawks. Dotada con el habitual ritmo del maestro, sorprende por momentos de inquietante belleza (Hawks no es un director especialmente dado a “planos hermosos”). Magnífico el trabajo de dirección de actores y el manejo del atrezzo (como siempre en Hawks). La fotografía de Russell Harlan es a la vez hermosa y tétrica, el guión de muy alto nivel y las composiciones de los encuadres tan efectivas como siempre (¿Alguien es capaz de “detectar” algún “plano malo” en el cine de Hawks?)
Ver Río Rojo por primera vez deja una sensación que hace mucho tiempo no me ha dejado ninguna película. Este genial western es de momento la mejor película que he visto de las que llevo visionadas de este reputado director en la que nos encontramos con una fascinante historia con momentos preciosos y que pese a tener ya casi 60 años guarda una bellísima fotografía y una banda sonora muy interesante. Hawks dirige con fuerza, en el que todo lo que vemos tiene su razón de ser sin que sobre ni un solo segundo de esta maravillosa obra maestra. (Claqueta)
Uno de los grandes westerns de la historia del cine, firmado por uno de los mejores directores de Hollywood. Título homérico, esta odisea vacuna demuestra el talento de Howard Hawks para profundizar en el retrato de sus personajes y narrar su epopeya con un inquebrantable equilibrio (siempre el adecuado a la acción mostrada). Howard Hawks vuelve a estar a una enorme altura en este western ya mítico que marcó época. Como todas las películas de Hawks, destaca sobremanera el tratamiento de los personajes, aunque como novedad artística, cabe mencionar un sorprendente interés del cineasta por aspectos fotográficos de la cinta, llegando a colocar cámaras en lugares inverosímiles, como carretas, lo que le aleja de su característica “realización invisible”. La fotografía fue obra del genial Russell Harlan, entre cuyos trabajos más valorados se encuentra Matar a un Ruiseñor. La Guerra de Secesión ha concluido y un ganadero y su hijo adoptivo, sobrevivientes de una matanza perpetrada por los indios, pretenden trasladar diez mil cabezas de ganado hasta Missouri. La aventura supondrá un reto sin precedentes.John Wayne nos presenta un papel a su medida, un hombre duro y testarudo, marcado por el amor perdido, el personaje que tantas veces nos trasladó Wayne y que nadie supo interpretar como él. Río Rojo supone el debut cinematográfico de un joven actor que acabaría dando mucho que hablar: Montgomery Clift. No podemos tampoco dejar de maravillarnos ante la presencia de uno de los mejores secundarios de la historia, Walter Brennan, capaz como siempre de pasar de puntillas por los créditos pero no por la pantalla. El estupendo guión corresponde a Borden Chase y Charles Schnee, mientras que la música es obra de uno de los más fieles colaboradores de Hawks, Dimitri Tiomkin.Seguramente el mejor western del gran Howard Hawks. El western no es precisamente el género de moda actualmente y es que la industria cinematográfica (y Hollywood en particular) es muy cruel con sus versículos (perdón por la comparación bíblica). El género ha sido víctima sin duda de manierismos que lo han reducido poco más que a “disparos entre indios y vaqueros” (Si, esos manierismos que se han visto en muchas obras del género y que, seguramente, han ayudado al género a auto-aniquilarse a sí mismo). Pero digo yo ¿Qué se le puede pedir a una película que no tenga Río Rojo?Quien no vea más allá de unos vaqueros trasportando ganado, no ve nada. Rio Rojo es una película inmensa y compleja. Preciosa, dura; intrépida, emotiva; luminosa, oscura (”¿Por qué los hombres tienen miedo de noche y no por el día?”). Esto es, relaciones humanas en plena ebullición, enfrentándose y acercándose, disputando y compartiendo. Dos hombres (Wayne y Clift) por un objetivo, que muchos consideran una locura, en un viaje que los cambiará y en el que lograrán mucho más que llegar a buen cauce con las reses, aprendiendo en el camino más de lo que imaginaron. Una de las cumbres de Hawks. Dotada con el habitual ritmo del maestro, sorprende por momentos de inquietante belleza (Hawks no es un director especialmente dado a “planos hermosos”). Magnífico el trabajo de dirección de actores y el manejo del atrezzo (como siempre en Hawks). La fotografía de Russell Harlan es a la vez hermosa y tétrica, el guión de muy alto nivel y las composiciones de los encuadres tan efectivas como siempre (¿Alguien es capaz de “detectar” algún “plano malo” en el cine de Hawks?)
Ver Río Rojo por primera vez deja una sensación que hace mucho tiempo no me ha dejado ninguna película. Este genial western es de momento la mejor película que he visto de las que llevo visionadas de este reputado director en la que nos encontramos con una fascinante historia con momentos preciosos y que pese a tener ya casi 60 años guarda una bellísima fotografía y una banda sonora muy interesante. Hawks dirige con fuerza, en el que todo lo que vemos tiene su razón de ser sin que sobre ni un solo segundo de esta maravillosa obra maestra. (Claqueta)

Any short list of the all-time greatest Westerns is bound to include this 1948 Howard Hawks classic about an epic cattle drive. Red River features one of John Wayne's greatest performances. Like his Ethan Edwards in John Ford's 1956 masterpiece The Searchers, the Duke plays an isolated and unsympathetic man who is possessed by bitterness. Wayne is Texas rancher Tom Dunson, who adopts a young boy orphaned in an Indian massacre. That boy, Matthew Garth (played as an adult by Montgomery Clift in his screen debut), becomes Dunson's assistant and heir apparent--until Dunson's temper gets out of control during a long cattle drive and Matt intervenes to stop him. From that moment on, Dunson swears he will kill Matt. Red River has everything a great Western ought to have: a sweeping sense of history, spectacular landscapes, stampedes, gunfights, Indian attacks, and, of course, Walter Brennan as Dunson's crusty old cook and comic sidekick, Nadine Groot. As a special bonus, the film also features the legendary Harry Carey (upon whom Wayne would base some of his gestures in The Searchers) and his son Harry Carey Jr., who became a fixture in Ford and Hawks Westerns. Red River is essential for anyone who loves Westerns, or movies in general. This one's a real beaut. --Jim Emerson 

"Cómo podría, en fin, prohibirme a mí mismo evocar esas admirables introducciones en las que el protagonista se instala en su duración temporal con fluida plenitud. Ningún elemento preliminar, ningún artificio de exposición; una puerta se abre, ahí está ante nosotros desde el primer plano,la conversación se inicia y nos familiariza apaciblemente con su ritmo personal; desde ese instante en que le hemos sorprendido, cómo podríamos abandonarle, compañeros de viaje, a todo lo largo de su desarrollo, tan seguro y tan regular como el de la película en el proyector. Tiempo de una marcha tan ágil y constante como la de los montañeros que parten con el mismo paso mesurado que conservarán en los senderos más duros, al término de las más largas etapas. De esta manera nos sentimos seguros,desde las primeras pulsaciones, de que éstos no abandonarán tampoco, sino que mantendrán hasta el exceso sus promesas. No pertenecen a la raza de los cobardes ni de los indecisos. Nada, en efecto, puede oponerse a la admirable obstinación, a la testarudez de los personajes de Hawks. Una vez en camino,irán hasta el final de sí mismos y de lo que se han prometido a sí mismos,qué importan las consecuencias, impulsados por una forma extrema de la lógica, hay que acabar lo que se ha emprendido, qué les importa que hayan sido a menudo arrastrados en un primer momento contra sus deseos:persiguiendo, dando el últimos toque a su labor, darán pruebas de su libertad y del honor de ser hombre." Jacques Rivette

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-o-
Howard Hawks en Arsenevich

2 comentarios:
La película ideal para un placentero domingo en la tarde. Perfecta aventura narrativa de vaqueros que efectivamente trabajan arreando ganado, este debe ser el western más entretenido y depurado del cine.
¿Superará la dupla Montgomery Clift/John Ireland a Heath Ledger y Jake Gyllenhaal? Esta sería su única nota disvariante, en un filme con único objetivo: la acción.
Muchas gracias Say. Desearía saber cómo dejar este blog, pero no puedo, soy adicto.
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