Muda/Silent I Subs:English/Castellano108 min I Xvid 640x480 I 1695 kb/s I 192 kb/s cbr AC3 I 23.97 fps
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Al igual que Victor Sjöström, Mauritz Stiller recurrió a los cuentos de Selma Lagerlöf para algunas de sus mayores obras. Herr Arnes Pengar (El Tesoro de Sir Arne), se desarrolla en la Suecia del siglo XVI, y gira en torno al descubrimiento de una conspiración entre los mercenarios escoceses del Rey Joham III. Los mercenarios logran escapar de la prisión, saquean una espléndida mansión perteneciente a Sir Arne y huyen con su tesoro. La escena del cortejo funerario avanzando lentamente sobre los hielos de Marstrand constituye una de las imágenes más memorables de todo el cine sueco.

Se tiende a considerar, con razón, que Stiller es un realizador más delicado que Sjostrom. Pese a que ambos directores son de difícil comparación, es cierto que el estilo de Sjostrom era de un realismo más descarnado, mientras que Stiller, elegante y mundano, aparece siempre dotado de una gracia y un ingenio, que, especialmente en sus comedias de ambiente moderno, le permiten efectuar extraordinarias piruetas estilísticas, de una sutileza sin igual. En sus filmes, sus soluciones insinúan más que muestran. Es un maestro de la alusión y un gran creador de imágenes poéticas, que otorgan a la violencia conceptual un singular refinamiento. Ésta era, según todos los testimonios, su más destacada característica personal: hombre culto, de gustos exquisitos, esnob y con una notoria tendencia al dandysmo, tenía además grandes conocimientos musicales y era un experto violinista.En una época en que la expresión cinematográfica se hallaba en sus balbuceos, Stiller tuvo algunas intuiciones geniales. En sus manos, «el arte del filme no era una narración de remedos literarios, sino que consistía en la forma que se da a las escenas descriptivas. El arte del filme era una belleza y una dramaticidad plásticas, era un ritmo...» (1). Pero, además, se distinguía por un extraordinario sentido de la plástica: «en cada encuadre, él era el pintor; construía sus filmes como un arquitecto y Creaba el ritmo como un músico».Su carrera fue breve y brillante, a pesar de los problemas que se le plantearon en su última etapa cuando, desplazado a Hollywood, se vio incapaz de resistir el férreo sistema de los grandes estudios. Esto explica que, al reves de Sjostrom, no llegase a hacer su gran película americana.Por otra parte, sus problemas empezaron en Suecia, pues estaba convencido de que cierta hostilidad de la crítica con algunas de sus películas se debía a que era extranjero (en realidad, era de origen ruso-finlandés). Si bien es cierto que una de sus películas -«Madame Thebes»- fue calificada como de «horrible mezcolanza», no lo es menos que, de «En medio de la corriente» escribieron los críticos: «La dirección de Stiller llega esta vez a la genialidad».Al igual que Sjostrom, se había formado en el ambiente de los teatros suecos. De allí pasó al cine tras aceptar la oferta de Magnusson. Su primera realización, «Las máscaras negras» (De svarta maskema, 1912), es una historia de misterio a la manera danesa, con Lili Beck haciendo de equilibrista que salva a Sjostrom de unos secuestradores al caminar con él sobre una cuerda que atraviesa la calle a una altura de cinco pisos. Fue el inicio de una estrecha colaboración con Sjostrom, que debutaba como actor cinematográfico en aquella película. De 1913 a 1918 rodó otras siete a las órdenes de Stiller, entre ellas las dos que tienen como personaje al guionista Thomas Graal. Irónicamente, Stiller escribió el guión de la primera película dirigida por Sjostrom: «El jardinero» (Tradgardsmlistaren, 1912).Apenas queda nada de las veintinueve obras que Stiller realizó entre 1912 y 1916 (entre otras, se ha perdido la ya citada «En medio de la corriente», que contribuyó a convertir al actor Lars Hanson en ídolo nacional). De esta última fecha es «Amor y periodismo» (Karlek och joumalistik), comedia donde Karin Molander es la periodista que oculta su personalidad ante un explorador a fin de conseguir un reportaje sobre el mismo con el consabido desenlace amoroso entre la celebridad y el miembro de la Prensa. Huelga decir que se trata de un argumento que el cine repetiría hasta la saciedad, y título que, en los años treinta, se atribuyó a una comedia interpretada por Loretta Young y Tyrone Power.También satíricas en este estilo precursor de un Lubitsch o un Billy Wilder fueron, entre otras varias, «La mejor película de Thomas Graal» (Thomas Graals blista film, 1917), sorprendente ejemplo de cine dentro del cine, y su no menos agradable secuela «El mejor hijo de Thomas Graal» (Thomas Graals basta bam, 1918).Pero la obra más célebre de Stiller en este género fue «Erotikon» (1920), glorificación del juego amoroso y gozosa anticipación de las comedias americanas de los años treinta, que fue ampliamente admirada en su difusión en el extranjero. Además de su contribución a la comedia, cabe destacar en el haber de Mauritz Stiller aquellos dramas semifantásticos donde al peso del pasado y de la muerte se unía la fuerza de una naturaleza indomable.
Una novela del también finlandés Juhani Aho le permite construir la pasional «Johan» (1921), pero en sus obras mayores se basa en textos de Lagerlof. «El tesoro de Ame» (Herr Ames pengar, 1919), «El viejo castillo» (Gunnar Hede's saga, 1923) y «La leyenda de Gosta Berling» ( Gosta Berling's saga, 1924).«El tesoro de Ame» cuenta el amor que la hija de un noble del siglo XVI siente por el jefe de una banda de malhechores que han asesinado a su padre. Stiller trabaja el combate entre los magníficos decorados de interior que reproducen el palacio de sir Arne, y los peligrosos hielos que atraviesan los criminales en su huida. La muerte de la muchacha favorece la escena más espectacular de toda la película: la del cortejo funerario donde el cuerpo es portado por seis hombres que visten amplias y fantasmales ropas blancas, mientras son seguidos por una larga procesión que funda una estela negra sobre la superficie inmaculada del paisaje helado. Un verdadero prodigio de composición interna del plano cuya influencia en Eisenstein es perceptible.Si «El tesoro de Arne» es una de las obras maestras del cine de todos los tiempos, «Él viejo castillo» es simplemente una buena película, que coincide con la anterior en plantear otro contraste. En esta ocasión es el vivido por el protagonista, un estudiante de música perteneciente a una familia venida a menos, que abandona todo para convertirse en pastor trashumante de renos, lo que da pie a un nuevo desarrollo de la épica espacial en consonancia con el mundo del incons<;iente. Finalmente, con «La leyenda de Gosta Berling» (Gasta Berling's saga, 1924), Stiller produjo la película que cerró la gran etapa de la escuela poética sueca, pues ninguno de los otros directores de la época Brunios, Molander, Hedqvist harían nada comparable a lo conseguido hasta entonces.Curiosamente, esta película, última de una época, está basada en la primera novela de Selma Lagerlof, aunque con muchos episodios cambiados y la estructura alterada. Es una historia de amores trágicos en tomo a un pastor protestante, situada en un ambiente aristocrático de traiciones y engaños. Stiller mezcla la aparente mundanidad de la trama con dramáticas situaciones de una naturaleza amenazadora, como la famosa escena en que la pareja de amantes es atacada por una manada de lobos.La acumulación de sucesos y per- ,f sonajes, así como las múltiples referencias al pasado de cada uno, plantearon como pocas veces las ablSmales diferencias entre el cine y la literatura. En realidad, Selma Lagerlof quedó tan descontenta con el guión que quería romper el contrato. La crítica acusó al filme de ser «demasiado literario», acusación por demás injusta si se piensa en la dificultad que entrañaba convertir en material fílmico una novela de semejante complejidad. Pero el filme fue bien acogido en París pese a que, como dijo uno de sus defensores, «pocas veces había llegado una obra tan salvajemente mutilada».Éste es el destino que correría la película en el futuro: «En algunas cinematecas extranjeras Stiller sólo se halla representado por "La leyenda de Gosta Berling". Es necesario recordar que no se trata de la versión hecha por Stiller, que y no existe.Esa era muy larga. La pnmera parte tenía 2.345 metros... la segunda, 2.189. Cuando apareció el cine sonoro... la Svenska llamó en 1922 al asistente de guionista de Stiller, Hylten-Cavallius, para que reuniese las dos partes e hiciese una versión más corta, acompañada por música... Recientemente fueron hallados innumerables trocitos del filme, y es asícomo quizá un día podrá ser devuelto a su estado primitivo» (La Gran Historia del Cine de T. Moix)
Si bien en un primer momento es Víctor Sjöström, el reputado realizador de Érase una vez un hombre (Terje Vigen, 1917) y Los proscritos (Berg-Ejvind och hans hustru 1918), el elegido por
la productora para la realización del film, una postrera decisión de Sjöström delega tal función en su compañero y amigo Mauritz Stiller. Sin embargo, la adaptación cinematográfica que de la novela de Selma Lagerlöf Herr Arnes Penningar realizan Stiller y Gustaf Molander, provoca en la escritora un enorme disgusto. Ciertamente, aunque gran parte de los intertítulos de la película constituyen reproducciones casi literales de la novela, por otro lado, existen pequeñas diferencias textuales, que contienen a menudo dobles intenciones y elementos nuevos que, si bien no se alejan básicamente de la historia original, conceden a la película un enfoque diferente.
Además del magistral sentido del ritmo que Stiller logra imprimir a la cinta, destaca la espléndida fotografía de Julius Jaenzon, que capta los magníficos escenarios naturales. De ese modo, las escenas del incendio de la casa de Sir Arne mientras los mercenarios huyen con el tesoro o las de la procesión fúnebre sobre el hielo, portando el cadáver de Elsa, resultan bellas e inolvidables.
Ayudado por una gran labor interpretativa, en la que destaca la frescura y transparencia de Mary Johnson dando vida a la torturada Elsalill, Stiller construye un poema de contrarios sentimientos en donde amor y justicia luchan entre sí; una sinfonía ética cargada de simbolismos, que se esfuerza por revelarnos la fatalidad que inexorablemente se cierne sobre la vida de los personajes. La película se estrena el 22 de septiembre de 1919 en Estocolmo.Su éxito hace que el film sea distribuido en una veintena de países y proporciona el estrellato a Mary Johnson, que ya comienza a ser apodada «la Lilliam Gish sueca». (Texto de Luis Enrique Ruiz, tomado de Obras Maestras del Cine Mudo)
la productora para la realización del film, una postrera decisión de Sjöström delega tal función en su compañero y amigo Mauritz Stiller. Sin embargo, la adaptación cinematográfica que de la novela de Selma Lagerlöf Herr Arnes Penningar realizan Stiller y Gustaf Molander, provoca en la escritora un enorme disgusto. Ciertamente, aunque gran parte de los intertítulos de la película constituyen reproducciones casi literales de la novela, por otro lado, existen pequeñas diferencias textuales, que contienen a menudo dobles intenciones y elementos nuevos que, si bien no se alejan básicamente de la historia original, conceden a la película un enfoque diferente.
Además del magistral sentido del ritmo que Stiller logra imprimir a la cinta, destaca la espléndida fotografía de Julius Jaenzon, que capta los magníficos escenarios naturales. De ese modo, las escenas del incendio de la casa de Sir Arne mientras los mercenarios huyen con el tesoro o las de la procesión fúnebre sobre el hielo, portando el cadáver de Elsa, resultan bellas e inolvidables.
Ayudado por una gran labor interpretativa, en la que destaca la frescura y transparencia de Mary Johnson dando vida a la torturada Elsalill, Stiller construye un poema de contrarios sentimientos en donde amor y justicia luchan entre sí; una sinfonía ética cargada de simbolismos, que se esfuerza por revelarnos la fatalidad que inexorablemente se cierne sobre la vida de los personajes. La película se estrena el 22 de septiembre de 1919 en Estocolmo.Su éxito hace que el film sea distribuido en una veintena de países y proporciona el estrellato a Mary Johnson, que ya comienza a ser apodada «la Lilliam Gish sueca». (Texto de Luis Enrique Ruiz, tomado de Obras Maestras del Cine Mudo)
This 1919 silent film is a landmark of the Swedish silent era, being one of director Mauritz Stiller's most famous and highly praised works, and featuring fabulous photography of Scandinavia's wintery landscapes. Visually alone, this film has great impact with its raw scenes of snow and ice, as well as very authentic-looking houses and costumes of the 16th century. The entire story also fits well to the historic setting, having a touch of the supernatural and divine intervention: two things strongly believed in back then. The modern and non-traditional musical score adds to the sometimes eerie and generally chilly, gloomy atmosphere of the entire film, so that viewing it leaves quite an impression. The newly restored print is very high quality and a pleasure to watch; its colour tinting once again adding atmosphere to certain scenes, but apart from these production aspects, the story itself is an unusual, intriguing and a high quality drama - and no wonder, since it is based on a novel by Nobel Prize-winning author, Selma Lagerloef. Sir Arne's treasure is a chest full of silver coins which three mercenary escapees steal after murdering an entire household and setting it on fire. (Amazon) 

"Un hombre como usted, que viaja tanto y oye todo tipo de cosas, ¿no sabrá por qué Dios mantiene las puertas del mar cerradas durante tanto tiempo...manteniéndonos prisioneros?"

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