02 abril 2010

Ida Lupino - The Bigamist (1953)

Inglès/English-Castellano (Dual) I Subs: Castellano
80 min I Xvid 640x480 I 1298 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 25 fps
850 MB + 3% de recuperaciòn/recovery
Harry vive en San Francisco y como representante comercial debe viajar mucho. Está casado con Eve y ambos están intentando adoptar un bebé. Mr. Jordan, director de la agencia de adopción, comienza a hacer una serie de averiguaciones y sospecha de Harry, el cual guarda un secreto. Pronto descubre que éste tiene en Los Angeles una segunda esposa y un bebé.Como en las obras de tantos y tantos realizadores que forjaron el denominado “Cinema B” norteamericano, no resulta nada fácil acceder a algunos de los exponentes que sumaron la andadura como realizadora de la excelente y personalísima actriz Ida Lupino. No lo es por que fueran apenas seis los títulos asumidos como directora, o por el hecho de estar casi todos ellos encuadrados bajo su propia firma productora The Filmakers, que sobrellevaba junto a su marido. Personalmente, opino que ese olvido tan generalizado, procede fundamentalmente por la propia singularidad que revestían sus películas.
Me tengo que ceñir un poco a referencias a la hora de hacer una caracterización de la obra de Lupino, en tanto en cuanto hasta la fecha, solo habría podido acceder a uno de sus títulos: THE HITCK-HIKER (1953), revelador de su personalidad estética, pero al mismo tiempo alejado de los rasgos que al parecer caracterizaron sus películas a nivel temático. En este sentido, la oportunidad que me brinda la edición en DVD de THE BIGAMIST (1953), supone por un lado confirmar el previsible interés de la trayectoria de Ida Lupino como directora, al tiempo que quizá nos acerque en mayor medida al universo temático en que desarrolló sus films. Fueron rasgos que quedaron definidos por dos coordenadas muy concretas: la apuesta por problemáticas generalmente poco tratadas en la pantalla que afectaban a mujeres, y por otra el hecho de insertar estas propuestas en un entorno marcado por el American Middle Class. Es por ello que sus películas se insertarán en entornos urbanos si bien no totalmente acomodados, si representativos de esa Norteamérica en apariencia floreciente y encaminada al progreso.
Es algo que definirá esta estupenda THE BIGAMIST desde sus primeros planos –escuetos-, que nos describen los exteriores de una San Francisco más inclinada en sus arterias, apelmazada y gris que nunca. Será este el marco inicial de la historia protagonizada por el matrimonio Gram. –Harry (Edmond O’Brien) y Eve (Joan Fontaine)-. Se trata de una pareja acomodada en la dirección de una empresa de electrodomésticos, que tramitan la adopción de un niño –más adelante sabremos que la esposa no puede tener hijos-. Un elemento circunstancial, permitirá detectar a la persona responsable de conceder la adopción –Mr. Jordan (Edmund Gwen)- que Harry esconde algo en su pasado. Decidido en dicha investigación, no tardará mucho en descubrir que en Los Ángeles está casado al mismo tiempo con otra mujer, de la que incluso tiene un pequeño. El atribulado bígamo le contará las circunstancias que le han llevado a dicha situación, y que se iniciaron con el encuentro casual con Phyllis Martin (Ida Lupino), iniciando una relación que le llevará a tan sorprendente circunstancia. Harry no dejará de atormentarse asumiendo el callejón sin salida en que se ha introducido, y decidirá entregarse, siendo juzgado y quedando en el aire tanto su destino con la justicia como, sobre todo, su futuro frente a las dos mujeres que sinceramente ama, pero a las que ha provocado una vivencia esencialmente dolorosa.
Lo cierto es que esas imágenes finales, ambivalentes y abiertas, en las que jamás sabremos el destino de Harry Graham frente a esas dos mujeres opuestas en carácter pero complementarias en afectividad, y que se despiden de él con dispar reacción pero común afecto, son el perfecto resumen de la singularidad demostrada por el film de Lupino. Una extrañeza a la que hay que añadir riesgo e incluso sabiduría cinematográfica, una voluntad por mostrar hechos en apariencia terribles –sobre todo para la estrecha mentalidad norteamericana de la época-, con la mayor naturalidad y cotidianeidad posible, una capacidad para introducir elementos incluso subversivos en torno a la capacidad ensoñadora de Hollywood como fabricante de alienaciones colectivas y, finalmente, una contundente habilidad para entremezclar los registros del melodrama y el cine noir, en una película que por momentos parece escaparse de los perfiles de ambas vertientes hasta mostrar una personalidad propia.
Lo cierto es que el conjunto de THE BIGAMIST, parece replegarse por momentos en torno a esos melodramas tan críticos con la sociedad USA de los años cincuenta, firmados por Nicholas Ray –que tanta afinidad mantuvo con la propia actríz-, Lang, Preminger y tantos otros. Pero pese a ello, la propuesta de Lupino alcanza personalidad propia -en su alcance y también en sus limitaciones-, al proponer una historia cotidiana, en la que en ningún momento se atisba posibilidad de tensión –el propio título nos indica el principal “gancho” del film; a los pocos minutos el espectador descubre la dualidad vital de Harry; la conclusión de la película deja la resolución de cualquier interrogante en el aire-. No, no es esa la intención de la realizadora. Creo, por el contrario, que quiso ofrecer un “estado de ánimo”, una fugaz visión, tan venenosa en ocasiones como sensible en otras, de lo que puede producir la transgresión –tan sincera como bienintencionada-, de un hombre tan acomodado y bondadoso, como gris y mediocre, en un entorno que ahoga cualquier huída dentro de los cánones establecidos.
Es así como, en voz baja, sin subrayados, combinando la intensidad del melodrama con la crónica verista de un marco urbano aparentemente neutro, pero en realidad nada favorecedor para el enriquecimiento del individuo. Todo ello es mostrado con sutileza, capacidad de síntesis, ajustándose a los márgenes de una serie B, demostrando una dirección de actores magnífica –en la que destaca sin embargo la fuerza y personalidad del personaje encarnado por la propia directora; un oasis de sinceridad dentro de un contexto caracterizado por la mediocridad existencial-, y un notabilísimo conocimiento de las posibilidades del lenguaje cinematográfico. En este sentido, propone elementos tan atractivos como la inserción de un inesperado flash-back con el que la historia cobra un giro inesperado, una planificación en líneas generales que destaca la profundidad de campo, y algunos movimientos de cámara dotados de una fuerza expresiva admirable. Es en este capítulo donde me gustaría destacar el elegante y sostenido movimiento de grúa que se inicia cuando Harry y Phyllis se dan el primer beso. La continuidad de ese plano y el desplazamiento de la cámara en retroceso mientras contemplamos sin interrupción como ambos amantes no desean finalizar la expresión de esa afectividad, llegan a emocionar.
Cierto es que THE BIGAMIST no es un título perfecto. Aquí y allá se echan de menos unos perfiles más delimitados. Parece en ocasiones que Lupino deje las costuras que propiciaran un resultado más rotundo –estoy convencido que las condiciones de producción incidieron en ello-. De todos modos, y reconociendo estas objeciones, no cabe duda que nos encontramos con una propuesta valiosa y por momentos apasionante, y que incluso demuestra una mirada repleta de mala uva en torno al papel adormecedor del propio cine. La secuencia en la que los personajes encarnados por O’Brian y Lupino se conocen, se desarrolla en un autobús que recorre Beverly Hills portando turistas a los que el conductor señala donde se encuentran ubicadas las mansiones de conocidas estrellas cinematográficas como James Stewart, Oscar Levant, Jack Benny… o el propio Edmund Gwen –actor en el film-. Estoy convencido que los planos de recurso que muestras dichas mansiones son los de los propios intérpretes señalados, mientras nos centramos en los torpes intentos de Harry por llamar la atención de Phyllis. Detalles como este, o los planos ubicados en el decrépito restaurante chino en el que trabaja la joven –donde como cliente se encuentra incluso un oriental con una gruesa cicatriz surcándole su rostro-, demuestran el carácter insólito de un producto rodado sin duda a contracorriente, y que llega a nuestros días con sus cualidades mantenidas de forma casi inalterable. (Cinema de Perra Gorda)
Edmund O'Brien, the soft, sweaty Everyman of so much early-'50s film noir, is cast as a sympathetic bigamist in Ida Lupino's 1953 film; a traveling salesman married to a frigid Joan Fontaine in San Francisco, he lets his loneliness lead him into a Los Angeles relationship with a hard-boiled waitress (Lupino, directing herself to one of her definitive damaged-goods performances). Hollywood's only significant woman filmmaker of the '50s, Lupino scrutinized and often criticized the sexual stereotypes of her time, and O'Brien is no moustache-twirling predator but a fundamentally decent man trapped by his own sense of responsibility. The on-the-fly, location shooting offers a hyperrealistic, street-level depiction of the seamy side of Los Angeles, epitomized by the hideous Chinese restaurant in which Lupino works, while Fontaine is positioned in an artificial soundstage world of penthouses and boardrooms. Defiantly violating any number of social taboos, The Bigamist is sensitive, meticulous filmmaking from a neglected master. --Dave Kehr
"Como actriz era la Bette Davis de los pobres y como directora el Don Siegel de los mismos pobres. " Ida Lupino
Nuevos enlaces, gracias a chicharro

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9 comentarios:

El lobo estepario dijo...

Se agradace. Hacía tiempo que andaba buscando algo más de Lupino, después de ver 'El autoestopista', que me pareció más que lograda a pesar de sus limitaciones. Tanto la que acabo de citar como ésta que cuelgas las pusieron a la venta en España hace un par de años, pero una vez me hice con la primera, y comprobé la pésima calidad de imagen, ¡una estafa!, ya desistí de hacerme con la segunda. Luego lloran algunas distribuidoras...

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Por cierto que J. Fontaine, a juzgar por la foto, no sale muy favorecida que se diga. Yo tenía un profesor que estaba enamorado de esta actriz, por aquella película que hicieron sobre la novela de Zweig. Siempre lo recuerdo irónicamente cuando leo el nombre de esta señora en los créditos. Ya entonces trataba de psicoanalizar a la gente según sus gustos eróticos, y la frialdad de J. Fontaine me parecía a mí el objeto de deseo lógico de aquel ferviente devoto, con tendencia al sufrimiento. (Espero que este comentario no esté demasiado fuera de lugar).

Saludos y buena semana

yogiyamada dijo...

Vaya Sca, andamos en sintonía la iba a poner 24fps en la semana, me pasé meses bajándola de la mula...
Lobo, muy buen comentario el tuyo, te lo colocaré en el post cuando la publique en 24fps....

Yogi

scalisto dijo...

Hola, yogi. Esta joyita es trabajo de saynomoreglass!

yogiyamada dijo...

Así veo, pero el punto es que llegó a Arsenevich casi al mismo tiempo que a 24fps....

Osmond dijo...

A esta dama de curioso nombre no la conozco ni como actriz ni como directora. Scorsese la recomienda en su doc sobre el cine americano. Muchas gracias por traerla de regalo a este hermoso blog.

Anónimo dijo...

Acabo de ver El bígamo, de Lupino. Gracias por poner películas como ésta. Hacéis un trabajo muy valioso en este blog. Seguramente por nada del mundo hubiese mirado antes esta película, pero desde hace un buen tiempo ya confío en vuestro buen gusto y así puedo descubrir joyas como ésta. Viendo pelis así, se siente como una oleada de frescura, y a través de vuestro blog se entrevé lo que el cine podría haber llegado a ser, o tal vez todavía pueda llegar a ser, pero este tipo de cine está escondido, sin duda, así que es muy valioso que nos lo descubráis.
PD: También estoy mirando estos días las pelis de Varda, y son fantásticas. No sabría definirlo muy bien, pero también tienen ese aire de frescura. Mi gratitud hacia este blog lo tengo siempre muy presente.

saynomoreglass dijo...

Gracias a ti por el comentario, abrazo!!

koldeway94 dijo...

Dieron de baja los links. Los podrían subir otra vez? Hugo Muchas gracias por el gran trabajo que haces.

scalisto dijo...

The Bigamist de Ida Lupino resubida por chicharro