19 abril 2010

Fritz Lang - Beyond a Reasonable Doubt (1956)

Inglés/English I Subs: Castellano
77 min I Divx 640 x 480 I 1315 kb/s I 48 kb/s mp3 I 25 fps
752 MB
Historia que parte del intento de un escritor por demostrar la deficiencia de las leyes y la policía, colocando falsas pruebas contra sí mismo en un caso de asesinato. El primer punto que, después de algunos minutos de proyección, sorprende al espectador no avisado, es el aspecto de dibujo,o más bien de exposición, que en seguida adopta la sucesión de imágenes:como si aquello a lo que asistimos fuera menos la puesta en escena de un guión que la simple lectura de ese guión, ofrecida tal cual, sin ornamentos. Sin que medie tampoco el menor comentario personal por parte del enunciador. Estaríamos entonces tentados de apostar que nos encontramos ante una puesta en escena puramente objetiva, si esto fuera posible;sin embargo, es más prudente creer en algún ardid, y esperar lo que sigue.
El segundo punto parece confirmar,ante todo, esta impresión: la abundancia de negaciones sostiene la propia concepción del film, y quizá lo constituye. Negación,flagrante, de la verosimilitud, tanto la de la fabulación como la de esta otra verosimilitud, completamente artificial,de la escenificación, la preparación, la atmósfera, que habitualmente permite a los guionistas de todo el mundo hacer creíbles sin dificultad peripecias diez vecesmás gratuitas que éstas. Aquí nada se sacrifica a lo cotidiano o al detalle: ninguna observación sobre el tiempo que hace,el corte de un vestido, la gracia de una forma de caminar; si advertimos la marca de un maquillaje es para seguir la intriga.
Nos encontramos inmersos en un universo de la necesidad, tanto más perceptible cuanto casa con lo arbitrario de los postulados: como es bien conocido, Lang persigue siempre la verdad más allá de lo verosímil y aquí la busca, en principio, en lo inverosímil. Otra negación, que acompaña a la anterior: la de lo pintoresco. Los aficionados no encontrarán aquí ninguna de esas siluetas agradablemente bosquejadas,esas réplicas contundentes, esos rasgos donde la sorpresa usurpa el lugar de la invención y que en la actualidad constituyen, entre muchos otros, la fortuna de un Lumet o un Kubrick. Además,todas estas negaciones se acompañan de una suerte de altivez, en la que algunos querrían ver el desprecio del cineasta hacia su trabajo, pero ¿por qué no más bien
hacia ese tipo de espectadores?
A continuación, conforme el film prosigue su curso, estas primeras impresiones encuentran su justificación. El tono de la exposición era, en efecto, el tono justo, porque se trata de un problema que nos ha sido planteado con todos sus elementos, e incluso un doble problema: el primero remite al guión, es evidente e inútil insistir en ello, por ahora; el otro, más secreto, probablemente podría formularse así: dadas ciertas condiciones de temperatura y presión (que aquí son del orden trascendental de la experiencia),¿qué puede subsistir de humano en semejante ambiente? O, más modestamente,¿qué aspecto de la vida, incluso inhumana, perdura en un universo casi abstracto, pero que no obstante pertenece al orden de los universos posibles? En resumen, un problema de ciencia ficción.A quien dude de este postulado, le recomiendo que compare este film con La mujer en la luna (Die Frau im Mond,1929) cuyo argumento fue para Lang el pretexto de un primer ensayo de universo completamente cerrado.
Entonces interviene el golpe teatral:cinco minutos antes del desenlace, los datos del problema se modifican repentinamente,para gran escándalo de los espíritus cartesianos, que no admiten la
técnica de la inversión dialéctica. Ahora bien, si las soluciones también parecen alteradas, esto no es sino mera apariencia.Ya que las relaciones permanecen idénticas, y una vez se cumplen las condiciones,la poesía hace su aparición. Algo que sería necesario demostrar.
La palabra poesía sorprende aquí; sin duda, no era lo esperado. No obstante, la mantengo provisionalmente al no conocer otra que exprese mejor esta brusca fusión en una sola vibración de todos los elementos hasta entonces separados por la voluntad abstracta y discursiva: así pues, pasemos a las consecuencias más inmediatas.Hay una a la que ya he hecho alusión: las reacciones del público. Un film así es, evidentemente, la antítesis absoluta de la "velada agradable"; y, por comparación,Un condenado a muerte se ha escapado(Un condamné à mort s'est echappé,1956) o Falso culpable (The Wrong Man,1957) son divertimentos de la noche del sábado. En él se respira, por así decirlo,el aire de las cumbres, pero arriesgándonos a la asfixia; no podíamos esperar menos del último reto de uno de los espíritus más intransigentes de nuestro tiempo,cuyos últimos filmes ya nos habían preparado para este golpe de estado del saber absoluto.
Otra objeción me parece más importante:este film sería puramente negativo y hasta tal punto eficaz en sus aspectos destructivos que llegaría, a fin de cuentas,a destruirse a sí mismo. Esto no es inverosímil. Hace un momento hablaba de negación, pero he sido tímido. En efecto, de lo que hay que hablar es de destrucción: destrucción de la escena; al no ser tratada ninguna por sí misma, no subsiste sino un encadenamiento de puros momentos, de los que sólo se retiene el aspecto mediador: todo lo que podría determinarlos o actualizarlos más concretamente no se ha abstraído ni suprimido-Lang no es Bresson- sino que se ha devaluado y reducido a la condición de mera referencia espacio-temporal,desprovista de encarnación. Destrucción incluso del personaje: aquí ya nadie es verdaderamente sino lo que dice y hace: ¿quiénes son Dana Andrews, Joan Fontaine, su padre? Estas preguntas ya no tienen sentido, porque los personajes han perdido todo valor individual,ya no son más que conceptos humanos.
Sin embargo, en consecuencia, tanto más humanos cuanto menos individuales.Así pues, encontramos aquí una primera respuesta: ¿qué queda de humano? Sólo queda lo puramente humano, mientras que los exhibicionistas fellinianos en seguida lo reducen comprometiéndolo en sus mentiras y payasadas: mentiras obligatorias desde el momento en que se quiere reconstituir algún efecto sorpresa, payasadas tanto más chocantes al pretenderse "realistas" y no meras muecas.Quien no sale más conmocionado de este film que de todos los guiños a la
complicidad, lo ignora todo, no sólo del cine, sino también del hombre.
Extraño destructor que nos conduce a semejante conclusión y obliga a retomar la objeción a la inversa: si este film es negativo, sólo lo es al modo de lo puramente negativo, lo que sabemos que constituye también la definición hegeliana de la inteligencia.Es difícil precisar en una fórmula la personalidad de Fritz Lang (no hablemos ya de la idea que pueda hacerse un Clouzot): ¿cineasta "expresionista", preocupado por las luces y decorados? Un tanto lacónico. Y parece cada vez menos cierto. ¿Admirable director de actores? Por supuesto, ¿y qué más? Propongo lo siguiente: Lang es el cineasta del concepto,lo que indica que no sabríamos hablar de él sin error de abstracción o de estilización sino de necesidad (necesidad que debe poder contradecirse a sí misma sin perder su realidad): no se trata todavía de una necesidad exterior, que sería por ejemplo la del cineasta, sino de una necesidad que nace del propio movimiento del concepto. Incumbe al espectador no sólo asumir los pensamientos de los personajes,sus "móviles", sino el propio movimiento del interior a partir de las meras apariencias del fenómeno; a él le toca saber transformar sus momentos contradictorios en concepto. Por lo tanto, ¿qué es este film? ¿Fábula, parábola, ecuación,esquemas? Nada de esto, sino la sencilla descripción de una experiencia.Me doy cuento de que aún no he hablado del tema del film, que no carece de interés. En principio, se trata de una nueva variante de la denuncia habitual contra la pena de muerte, por otro lado bastante sutil: una serie de abrumadores indicios está a punto de enviar a un
inocente a la silla eléctrica; mejor: finalmente es declarado culpable, por su propia confesión, en el momento en que su inocencia es paradójicamente reconocida:de ahí la vanidad de la justicia humana,no juzguéis, etcétera... Pero esto parece enseguida demasiado simple: el desenlace no se deja reducir tan fácilmente y nos conduce de inmediato a un segundo movimiento: no puede haber un "falso culpable"; todos los hombres son culpables a priori; aquel al que acaban de indultar por error no puede evitar condenarse inmediatamente por sus propios medios. El mismo movimiento nos introduce en un mundo despiadado donde todo niega la gracia, donde el pecado y la pena están irremediablemente vinculados, y donde la única actitud posible del creador es la del desprecio absoluto. Pero una actitud semejante es difícil de sostener; mientras que la generosidad se expone a la pérdida inevitable de sus ilusiones, al rencor y la amargura, el desprecio sólo puede cosechar gratas sorpresas y advertir al fin no que el hombre no es despreciable (lo sigue siendo),sino que tal vez no lo es tanto como podíamos suponer.
Todo ello también nos obliga a superar este segundo estadio y tratar de alcanzar por último, más allá, el estadio de la verdad. Pero ¿a qué orden puede pertenecer esta verdad?Entreveo una solución: que tal vez es absurdo pretender confrontar este último film de Fritz Lang con otros anteriores como Furia (Fury, 1936) o Sólo se vive una vez (You Only Live Once,1937); en efecto, ¿qué es lo que observamos de una y otra parte? Aquí, la inocencia con todas las apariencias de
la culpabilidad; allí, la culpabilidad con todos los visos de inocencia. ¿Hay alguien que no vea que se trata de lo mismo o, al menos, de la misma pregunta?¿Qué son la culpabilidad y la inocencia
más allá de las apariencias? ¿Acaso se es inocente o culpable? Si en términos absolutos existe una respuesta, ésta no puede ser sino negativa; a cada uno le toca, pues, crearse su verdad, por inverosímil que parezca. En la última imagen,el héroe se ve, por fin, inocente o culpable. Acertada o equivocadamente,¿qué importancia tiene para él? Conocemos las últimas frases de Voix du silence: "El humanismo no consiste en decir: lo que he hecho, etc.". Así pues, saludemos, en el penúltimo plano,la mano apenas arrugada, dispuesta ineluctablemente junto a la gracia, y que ni siquiera hace temblar la forma más secreta de la fuerza y del honor de ser hombre.
(Texto de Jacques Rivette, aparecido originalmente en Cahiers du cinéma, n° 76. Noviembre, 1957, Traducción: Antonio Francisco Rodríguez Esteban para Cahiers du Cinema España N"2)
Born in Vienna in 1890, Lang had an extraordinary mastery of European expressionism that allowed him to illustrate the state of a continent that gave rise to fascism, and to make an implicit critique of the "freedom" of American capitalism. Perhaps he was a pessimist for whom life itself appeared to be some kind of trap. But he was indisputably a great director.
Beyond a Reasonable Doubt, in which Dana Andrews gives one of his most effective performances, illustrates that greatness perfectly. It is a film of great economy and precision (it lasts only 80 minutes), with the terrifying inevitability of Greek tragedy and a pervading sense that man is his own worst enemy.
Andrews plays a reporter who agrees to incriminate himself in a murder case because his editor (Sidney Blackmer) is pursuing a campaign against capital punishment. They plant a lighter that was given to the reporter by his fiancee (Joan Fontaine) and the reporter then poses for the photographs that will prove his innocence. Almost immediately Lang's long shot of the scene seems to suggest that things may go badly wrong. (Derek Malcolm, The Guardian)

"Aprended de dónde habéis venido, no estáis aquí sólo para ser sino para descubrir el conocimiento y la moral." Fritz Lang recitando a Dante
Nuevos enlaces, gracias a chicharro

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-o-
Fritz Lang en Arsenevich

7 comentarios:

Ray dijo...

Muchas gracias !!
I adore this film and I'm glad to find it on your blog !

Anónimo dijo...

HOLA. ME GUSTA MUCHO VUESTOR BLOG. VEO QUE ATENDEIS PETICIONES. CON ALGO DE MORRO OS PIDO UNOS SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL PARA "UN SOLO VERANO DE FELICIDAD" UNA PELI SUECA DE ARNE MATTSSON. ESTÁ EN VERSIÓN 1.13 GB. NO SÉ SI HABRÁ SUBTÍTULOS. GRACIAS Y PERDONAR.

MATIAS

saynomoreglass dijo...

Hola, Matìas, me parece que en Opensubtitles estàn los subs, lo malo es que ahora mismo la pàgina està caìda. Voy a probar en un rato. Saludos , abrazos y gracias por visitarnos.

saynomoreglass dijo...

Hola de nuevo, Matìas, opensubtitles sigue colgado, no hay manera, sin embargo en Patio de Butacas està colgada la peli (gracias a Paran) con subs y todo, ya serìa cuestiòn de bajar todo otra vez. Aquì el link:

http://www.patiodebutacas.org/foro/showthread.php?t=6109

Roberto Mulinacci dijo...

Uno dei film eponimi della tecnica noir detta "Narrative Suppression". Un film straordinario e poco considerato che esige una rivalutazione. Grazie Arsenevitch per la pubblicazione!!

chicharro dijo...

Lang me parece de esos directores que cada vez te parece su obra más profunda conforme se va envejeciendo. En ésta, el espectador pasa por muchas etapas a lo largo de la peli. Finalmente queda una reflexión moral donde se ha involucrado también el sentimiento, lo cual le da profundidad. Hay un aspecto muy abstracto en lang en ese sentido, que trasciende la película de modo muy particular, y que en mi opinión lo hace moderno, cercano a los buenos documentales, por decirlo de algún modo. Esta película la había despreciado a priori, tiempo atrás, cuando empecé con ella, pero tras verla entera mi opinión ha cambiado. Muy sugerente el comentario de rivette, también, aunque la verdad es que se me escapan muchas cosas. Gracias por el post!

scalisto dijo...

Beyond a Reasonable Doubt de Fritz Lang resucitada por chicharro