12 marzo 2010

Joseph L. Mankiewicz - Suddenly, Last Summer

Inglès/English I Subs: Castellano / Français
110 min I Xvid 560x304 I 753 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 25 fps
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En la Nueva Orleans de 1937, una rica viuda, la señora Venable, ofrece al doctor Cukrowicz los fondos para crear un hospital a condición de que practique una lobotomía a su sobrina Catherine. La señora Venable se encuentra perturbada por la muerte de su hijo Sebastian en Europa, con quien solía viajar los veranos, salvo el último, en el que su acompañante fue Catherine. El film se basa en la obra del mismo título -Suddenly last summer-, de Tennessee Williams (una pieza teatral en un acto). Ya Elia Kazan, Richard Brooks, Fred Zinnemann (los más ilustres directores de Hollywood, y alguno menos ilustre, como Delbert Mann) habían llevado al cine obras del dramaturgo. Cuando se filmó (en 1959) "De repente en el verano" faltaba aún el nombre de Joseph L. Mankiewicz; la lista quedó luego casi completa con la inclusión de Sidney Lumet y de "El hombre en la piel de víbora" (1960). Este hecho es importante porque, a través de la recapitulación de los films producidos, es forzoso advertir la continuidad de un acento y de un estilo: la obra global de Williams se presenta así más vigorosa de lo que lo dan a entender las flaquezas de determinadas obras aisladas; con todas sus limitaciones, Williams crea un universo propio, un ámbito en el cual reconocemos las situaciones, los personajes, los diálogos, las formas retóricas (recordemos, por ejemplo "El hombre en la piel de víbora" estaba, por decirlo así, centrado sobre la metáfora de unas aves ingrávidas que no dejan de volar sino cuando van a morir; otras aves, éstas de caza y de rapiña, forman también el núcleo imaginativo de los acontecimientos en "De repente en el verano").
No todos los escritores -y no, ciertamente, los más grandes- han tenido esa fortuna con el cine: no es el mismo Hemingway el de "Por quién doblan las campanas" (de Seam Wood) que el de "Y ahora brilla el sol", (de Henry King). Más aún: en ninguno de los dos films, quizás, aparece Hemingway. Pero la buena suerte de Tennessee Williams no se debe solamente al azar. En efecto -un punto que lo aclara muy bien. "De repente en el verano"- su obra tiene dos planos distintos, no siempre discernibles. De una parte, está el repertorio de conflictos sexuales: con sus piezas se podría elaborar un índice analítico muy semejante al de un tratado de patología sexual. (El crítico de "Time" decía de este film que era el único en el cual, por el precio de una sola boleta, el espectador podía contemplar a "un homosexual en ejercicio, a una heroína psicopática, a una madre celestina, a una orgía caníbal y a una monja sádica"). En otro plano menos rotundo está una visión mitológica de la existencia: un mundo realmente primitivo, situado especialmente en el sur de los Estados Unidos, temporalmente en nuestra época, en que la dificultad de vivir -la violencia, la oscuridad de la vida- se manifiesta también en forma primitiva, en una dimensión poética. La censura y las adaptaciones se han ocupado de endulzar o de deformar a veces las situaciones de los personajes, y han omitido en cambio -¿por qué no habían de omitirlo?- este segundo plano de la poesía, de la expresión fabulosa de realidades al mismo tiempo simplísimas y tortuosas.
En este film, la historia narra la reconstrucción, a través de una muchacha, Katherine (Elizabeth Taylor), de sucesos acaecidos un año antes, "De repente en el verano", cuando cierto joven poeta murió de manera misteriosa en España. Williams empieza desde el primer momento su cadena de horrores: horror de unos seres que viven en el esteticismo y la riqueza, el horror de la muchacha internada en un manicomio y violada antes de la noche de su primera fiesta, el horror de un egoísmo materno, para culminar en el delirante episodio final: una venganza bárbara, celebrada en un día canicular, en lo alto de una colina frente al mar sobre la cual perduran los restos de un antiguo templo pagano. Mankiewicz -uno de los más admirables directores contemporáneos- ha centrado el estilo del film sobre los personajes, es decir, sobre la dirección de los actores. En este drama casi onírico era impertinente la preocupación por el realismo, y Mankiewicz ha prescindido de él, salvo que queramos interpretar como realistas las escenas en que aparecen los pacientes del manicomio. Ha rehuido, igualmente, toda espectacularidad fotográfica: el jardín de plantas primitivas de Sebastián Venable es un escenario opaco y difuminado, y la playa española aparece sólo a través de una niebla confusa, en unas composiciones en las que siempre el término de referencia visual es el rostro de Elizabeth Taylor, no los atisbos de recreación del episodio; los adaptadores -Williams y Gore Vidal- y el Director tuvieron el buen sentido de no recurrir en su narración al flash-back, a la retrosprección. En cambio, Mankiewicz se dedicó a conferirle un espléndido halo -sensual y patético-al personaje que interpreta Elizabeth Taylor, mucho mejor actriz, en este film que Katherine Hepburn. (La importancia del papel de Montgomery Clift es más aparente que real; su personaje tiene más extensión que intensidad). Kathy, Afrodita desdeñada, demuestra victoriosamente que la apariencia es trascendente, que a veces la belleza es un ejercicio de la existencia. (Biblioteca Luis Angel Arango)

This black-and-white film adaptation of Tennessee Williams's Southern gothic play is perhaps more famous for the rumored off-screen shenanigans of its stars than for its over-the-top repressed sexuality (only Williams could pull off that paradox, and pull it off he does). Supposedly, stars Katharine Hepburn and Elizabeth Taylor battled for screen time; Hepburn warred very publicly with director Joseph Mankiewicz; and a postaccident Montgomery Clift relied heavily on painkillers and support from friend Taylor during the grueling shoot. Even this, however, cannot top the events of the film itself, revolving around the unseen playboy Sebastian and his mysterious death, which has something to do with young boys, a decadent European vacation, and Taylor in a provocative wet, white bathing suit. To give away the plot would spoil the fun, but suffice it to say that what Taylor saw was so horrible it drove her nuts, and Sebastian's mother (Hepburn) wants her to have a lobotomy in order to keep it from coming out; Clift is brought in to do the procedure. It's all a hoot and a holler, but as played by the two leading ladies (both of whom nabbed Oscar nominations), it's also compelling, chilling, and utterly gothic. Taylor gives a fierce performance, as the climaxing monologue that reveals Sebastian's "secret" rests entirely on her shoulders, and Hepburn plays brilliantly against type as Sebastian's manipulating, overbearing mother. Only Clift, saddled with a dreary character in charge of plot exposition, fails to deliver. Adapted by Gore Vidal. --Mark Englehart "Creo que puede decirse que he estado en el inicio, ascenso, pico, colapso y fin de las películas habladas." Joseph L. Mankiewicz

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Joseph L. Mankiewicz en Arsenevich

3 comentarios:

Osmond dijo...

El blanco y negro impide ver el color de los ojos de Elizabeth Taylor. Esa es una de las tantas falencias de esta irregular película de J. L. Mankiewicz. Confusa, exagerada, torpe en el traspaso del teatro al cine, a ratos envejecida, conserva sin embargo una prodigiosa secuencia. Cuando Liz, encerrada injustamente en un hospital psiquiátrico, sale a fumar al pasillo aburrida de los conflictivos diálogos y la acartondad puesta en escena. Unos segundos que confirman la grandeza y el enigmático poder de una actriz con personalidad.

Gracias Say por traer esta película de la inigualable Elizabeth Taylor.

scalisto dijo...

Suddenly, Last Summer de Mankiewicz resucitada por chicharro

Lala García dijo...

Gracias por este clásico...

"El maestro Mankiewicz adapta el torturado mundo de Williams y crea una película absorbente y modélica, angustiosa y bellísima. Un filme duro, casi brutal, de inesperado desenlace. Una absoluta obra mestra". Miguel Ángel Palomo en El País.