06 marzo 2010

Erich von Stroheim - The Wedding March (1928)

Muda I Intertìtulos: Castellano - Subs: English
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696 MB
Erich von Stroheim encarna a Nikki, un noble vienés cuyos padres, unos aristócratas arruinados, planean arreglarle una boda con la hija lisiada de un rico burgués en alza. Los tiempos están cambiando, pero ciertas cosas no mutan: el cínico Nikki comete el error más viejo de todos al enamorarse de una chica de clase baja y a partir de ahí la tragedia y la miseria moral no se harán esperar. La paralización de todo tipo de producciones en una Europa devastada por la guerra, significó un definitivo auge de la industria cinematográfica norteamericana, que se convertirá, hasta nuestros días, en la dominadora mundial (la industria del cine se erige como la segunda en importancia después de la automovilística). Además, los inversores del este se interesan enormemente en la joven industria que garantiza beneficios económicos y también culturales.
El cine se había convertido en una auténtica industria (como producir salchichas), cosa que supuso: división jerarquizada del trabajo que suponía, entre otras muchas cosas, que un director no montara su realización ya que existían especialistas para ello; política de géneros, que suponía que según el éxito conseguida por algún género así se planificaba al año siguiente; star system con actores y actrices convertidos personajes arquetípicos. Todo ellos se conoce como el studio system que tendrá vigencia hasta los años `50 en los que la aparición de la televisión y la implicación de la justicia supuso su fin.
En un marco tan controlado era difícil la aparición de directores atípicos y desviantes, y los que en algún momento intentaban romper con el sistema establecido encontraron muchísimas trabas para ello.
Uno de esos directores fue el austríaco Erik Von Stroheim, que llegó a Estados Unidos hacia 1909, y, tras ganarse la vida trabajando en lo que podía, aterrizó en el cine como extra en 1914. Pero las aspiraciones de Stroheim apuntaban mucho más alto y en 1918 convenció a Carl Laemmle, emigrante europeo como él, para que le diese la oportunidad de dirigir Blind husbands, que prefigura ya muchos aspectos de su gran obra posterior. La película obtuvo tan buenas recaudaciones que Laemmle no vaciló en darle carta blanca para dirigir Esposas frívolas.
Todo fue sobre ruedas hasta que Irving Thalberg fue promovido a un alto directivo en la Universal y decidió frenar el impetuoso genio creador de Stroheim. Comenzó por podar la película y acabó interviniendo para endulzar la versión. Pero a pesar de estos apaños, Esposas frívolas se revelaba como la más feroz e implacable acusación jamás llevada al cine del turbio mundo de las bajas pasiones que se esconde hipócritamente bajo el oropel de plumas, joyas y uniformes del gran mundo, expuesta con el más violento naturalismo.
En la plenitud de su prestigio, formado por el escándalo y las altas recaudaciones Stroheim abordó los amores de un príncipe o el carrusel de la vida (1922), pero Thalberg intervino de nuevo y le dio el proyecto al mediocre Rupert Julian.
Pero a pesar de su fama de extravagante y despilfarrador, la Metro se decidió a jugar la carta de la genialidad y lo contrató para adaptar al cine Avaricia (1923) la novela del escritor norteamericano Frank Morris. 42 rollos de película se convirtieron en 30 y luego en 20 y finalmente en 10 (2h. y 45 min.). A pesar de sus bárbaras mutilaciones, Avaricia es una auténtica obra maestra, mojón capital del realismo cinematográfico.
La carrera de Stroheim estaba destinada a tropezar sistemáticamente con la incomprensión de los productores, los censores y los críticos y las ligas puritanas. Avaricia fue un fracaso comercial y aceptó llevar a la pantalla una versión de La viuda alegre, éxito comercial y La marcha nupcial, otra obra maestra que debía durar 3h, pero que también tropiezos de producción. Lo mismo sucedió con La reina Kelly, (1928): la colegiala (Gloria Swanson) a la que se le caen las bragas ante todo un escuadrón de dragones, la barroca alcoba de la reina (Seena Owen) con sus Cupidos, su champagne y, sobre la mesita de noche el crucifijo junto a Decamerón y la morfina.
Con el desastre de La reina Kelly, el rodaje de la cual fue interrumpido por su productora y protagonista, se quebró para siempre la carrera de uno de los más gigantescos creadores del séptimo arte. Por ser un implacable moralista, tropezó una y otra vez con los prejuicios de la mora convencional y pacata. Nunca se vio y se verá tanta ferocidad en la descripción de la mezquindad y bajezas humanas como en la obra de Stroheim.
Su arrolladora pasión naturalista, que le llevaba a acumular detalles y más detalles en los decorados y en la caracterización de los personajes, convertía sus escenografías en cuadros barrocos, que trascendían el realismo para aproximarse al expresionismo. En sus obras convergen muchas resonancias estilísticas.
Con Stroheim culmina y se destruye la estética del cine mudo: a la discontinuidad del cine mudo, basado en el arte del montaje y en la hipertrofia significativa del plano, el director austríaco opuso *como Murnau* la continuidad y coherencia espacio-temporal de las escenas, convertidas en unidades de acción dramática. Este paso de gigante no hace sino anunciar la estructura narrativa del cine sonoro que está ya a punto de nacer. (Rincòn del Vago)
(...) A principios de 1926 von Stroheim se recluyó en un refugio de montaña con un amigo llamado Harry Carr para comenzar a trabajar en el guión de la película. Esencialmente, The Wedding March (La marcha nupcial) era una nueva versión de la historia que no pudo llevar a la pantalla en Mery-Go-Round. Pero los años que había pasado en la M.G.M. Habían hecho de von Stroheim un hombre diferente, más reflexivo, menos seguro de sí mismo y del mundo que le rodeaba, y así, la historia iba a ser también diferente. Tras un fallido comienzo en el que los "fantasmas" hicieron que los dos colaboradores volvieran a Hollywood, se establecieron en La Jolla, en un lugar con vistas al mar, a unas noventa millas al sur de Los Angeles. A diferencia de su anterior experiencia con Glazer, su trabajo con Carr en The Wedding March fue de auténtica camaradería; Carr daba forma y sentido a las ideas que von Stroheim generaba. Éste era un noctámbulo y prueba de ello son sus mejores guiones, escritos en su mayoría por la noche, así como casi todo lo mejor que dirigió. En La Jolla solía levantarse al mediodía y discutía sus ideas con Carr por espacio de dos o tres horas; después, le dictaba las nuevas escenas a su secretaria, sentados a la orilla del mar. Según Carr, von Stroheim iba siempre vestido formalmente e incluso llevaba un sable de caballería que, según él, le ayudaba a meterse más en el papel. Después de cenar solían hablar acerca de las ideas de von Stroheim y, cuando su colaborador se había ido a la cama, von Stroheim se quedaba levantado hasta las tres de la mañana escribiendo sobre lo que habían estado discutiendo...... The Wedding March (La marcha nupcial) es una película de contrastes y paralelismos. De clases altas y bajas, de amor sagrado y profano, de caos y rituales; y todo ello se encuentra yuxtapuesto. Al igual que los personajes de von Stroheim se encuentran entre la espada y la pared, el mismo director se enfrenta a dos modos de vida conflictivos, manifestación dramática de los conflictos internos del propio imperio. El mundo de Nikki aparece espléndido, lleno de encanto, pero es un mundo que se está consumiendo y que se desmorona. El matrimonio es una mofa y el verdadero amor, un chiste. Frente a esto se encuentra el mundo proletario de Schani y de las clases descontentas, hipócritas que envidian el boato que quieren destruir. Mitzi está en el centro de esta batalla y sólo será capaz de resolverlo a través de su amor. Pero el destino parece estar en su contra, debido, principalmente, a dos males concretos: el sexo y el dinero. Las necesidades económicas fuerzan a un no demasiado reticente príncipe a casarse por dinero con Cecilia, abandonando así su verdadero amor. Incluso las típicas ataduras de clase se rompen ante la necesidad de apuntalar la vacilante fortuna de los Wildeliebe-Rauffenbergs, y la hija del nuevo rico se presenta como una buena presa. El énfasis en el tema del dinero es típico en von Stroheim, y aquí va más allá de la simple "conciencia de clase" que se esconde bajo el argumento de Old Heidelberg; también es típico el recurrente contraste entre lo profano y lo sagrado del amor: Nikki va del burdel de Madame Rosa a sus citas nocturnas con Mitzi. Aunque estas visitas provocan que Mitzi vaya a confesarse, este es realmente un amor limpio, pues en él subyacen motivos espirituales. Para von Stroheim este hecho anula cualquier pecado derivado de la debilidad de la carne. En un rótulo introductorio dedica la película a "los verdaderos amantes del mundo". No es un mero gesto sentimental, sino que alude a un estado especial de gracia que, en la película, intenta reflejar.De nuevo von Stroheim utiliza la variante del triángulo amoroso, sobre el cual estructura sus relaciones personales y en esta película, con calculado equilibrio de contrastes, aparece con mayor simetría de la habitual...... Von Stroheim aprendió de Griffth la técnica de combinar una íntima historia personal con la ampulosa narrativa propia del género épico. Lo aprendió mientras trabajaba en El nacimiento de una nación y en Hearts of the World, y lo utilizó más tarde para sus propios fines. Lamplia narración histórica, aquí, se centra en la caída del imperio, y el estallido de la Primera Guerra Mundial. Queda patente, pues, que von Stroheim se identificaba completamente con el ancien régime, sean cuales fueran sus verdaderos orígenes. Detestaba las ideas anti-monárquicas y en particular las de los socialistas y en Schani se vislumbra la violencia irracional que es la esencia del movimiento revolucionario. Según él, aquí tenemos un remedio peor que la enfermedad, un nuevo nivel de hipocresía que le hace a uno nostálgico de la decadencia inminente de la corte de los Habsburgo. ..... Cuando von Stroheim y Harry Carr hubieron escrito el guión, lo arreglaron para que se adaptara a la personalidad de cada miembro del reparto. Sin que nadie pudiera decir lo contrario, von Stroheim se reservó el papel de Nikki. Zaus Pitts sería Cecilia y George Fawcett y Maude George, los padres de Nikki.. Von Stroheim necesitaba poder ver físicamente a las personas a la hora de crear unj personaje sobre el papel... El importántísimo papel de Mitzi estaba aún por asignar. Von Stroheim había creado un ideal y ahora tenía que encontrar una actriz para darle vida... Una morena de 162 centímetros, llamada Fay Wray...... A pesar de que la película tenía un presupuesto bastante alto, de nuevo el dinero comenzó a ser un problema, debido muchas veces a lo que parecía indecisión por parte de von Stroheim. A veces repetía escenas hasta treinta o cuarenta veces, sin que en ninguna le añadiese nada nuevo. "Deseaba algo concreto, pero no sabía exactamente cómo era lo que deseaba, y pensaba que filmando de nuevo la escena, se acercaría más a ello. Algunas veces se acababa levantando y gritaba ¡Al diablo. Positivadlo todo!", comenta Hal Mohr. "Otras veces su tendencia al realismo provocaba absurdos y caros retrasos. Era psicológicamente incapaz de utilizar falsos raccord, simples arreglos en los actores o en el atrezzo que son necesarios cuando cambia el ángulo de la cámara. Cuando la cámara se va acercando para un primer plano, por ejemplo, al cambiar la perspectiva, cambia la disposición de los objetos, lo que hace a veces que el equilibrio de la composición se rompa. Von Stroheim no dejaba que nadie intentase "arreglar" tales problemas, y el trabajo tenía que hacerse subrepticiamente si las tomas tenían que ser luego montadas sin que se despistara al público".Según cuenta Harry Carr: "Su puntillosa insistencia en los detalles tenía bastante de infantil, como un niño que lo quiere todo como él dice o, si no, no juega". Pero de lo que incluso Carr no se dio cuenta fue del significado que tenían esos detalles en el conjunto, no sólo en lo que se refiere al argumento, sino como ujna forma de trascender las limitaciones de un medio de masas que necesitaba ante todo atraer el más bajo común denominador de cualquier público. "En beneficio de aquéllos que se molestan en usar su cerebro, aquí les ofrecemos una o dos indicaciones que sugieren un aspecto adicional más sutil", decía von Stroheim. "Para la gente que quiere ver algo más en una escena que lo que captan los ojos del gran público, les indicamos que este atractivo añadido está aquí"...... De nuevo Stroheim sugirió acortar la película y darle un metraje razonable, dividiendo la producción en dos partes. A la primera se la llamaría simplemente The Wedding March. La segunda se titularía The Honeymoon (Luna de miel)... A pesar de ello, los persistentes fundidos, combinados con la inclinación de von Stroheim por construir su mise-en scène con innumerables primeros planos, provocaron protestas en todas partes. El Times calificó la película como "demasiado larga". Para un crítico era "una película pesada y lenta"...... En sus últimos años von Stroheim tuvo la oportunidad de montar de nuevo la película y pudo hacer una serie de pequeños cambio y reajustes. Trabajando en la Cinemateca Francesa con la copia de exhibición y los catorce discos de la banda de sonido original, consiguió una copia en 16 milímetros con sonido incorporado que es la versión que actualmente se exhibe... La película que montó en la Cinemateca fue sólo la primera parte. La segunda, The Honeymoon, había sido montada tan rematadamente mal que apenas quiso echarle una ojeada... Poco después de que von Stroheim muriese, en 1957, un misterioso fuego se declaró en la Cinemateca, destruyendo la única copia de The Honeymoon (...) (Richard Koszarski, Erich von Stroheim y Hollywood, Verdoux, S.L., Madrid 1983)
"Oh Amor, sin ti el matrimonio es un sacrilegio y una farsa."
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Erich von Stroheim en ArsenevichBlind Husbands

4 comentarios:

Palomitas en los ojos dijo...

Buuuuuuuuueno, es que esta peli me encanta... tiene todo lo mejor de Stroheim, además es muy entretenida, muy loca con las escenas de las orgías y la aparatosa puesta en escena, y hay un personaje que siempre que aparece escupe (¡¡SIEMPRE!!). Yo es la peli que recomendaría para introducirse en el mundo Stroheim porque quizás "Avaricia" es un poco dura. Pero esta es perfecta para todo el mundo incluso los NO aficionados al cine mudo.

saynomoreglass dijo...

Totalmente de acuerdo, Palomitero. Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

chicharro dijo...

Recuperada The Wedding March de Erich von Stroheim

scalisto dijo...

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