20 enero 2010

Erich von Stroheim - Blind Husbands (1919)

Muda/Silent I Intertìtulos/Intertitles: Castellano/English
93 min I Xvid 512x384 I 929 kb/s I 117 kb/s vbr mp3 I 29.97 fps
700 MB + 3% de recuperaciòn/recovery
En los Alpes, un oficial austriaco libertino, el teniente Von Steuben, intenta seducir a la esposa de un cirujano norteamericano, el Dr. Armstrong. Primera obra dirigida por Erich von Stroheim, autor desmesurado y genial que ha atraversado la historia del cine con la furia de un látigo, "Corazón olvidado" es una obra maestra de concertación en la dirección, donde se ve ya de manera muy clara el valor del autor. Se trata de una historia enferma de seducción y sarcasmo, de pura maldad y dominación, una película muda más moderna que cualquiera presente hoy en las salas. Urgente como lo son todas las óperas primas se beneficia de la interpretación del mismo director, gélido y fascinante. "El hombre al que nos gusta odiar". Dentro y fuera de la pantalla Erich Von Stroheim decidió asumir un rol que fraguó incomparablemente en diversos papeles en los que dio vida a ese inolvidable oficial prusiano sardónico, juerguista, altanero, rígido y un punto déspota. El primero de ellos fue para Wesley Ruggles en For France (1917), al que seguirían otros cinco ensayos consecutivos, siendo el más memorable de todos ellos el ofrecido para Griffith en su Corazones del mundo (1918).No obstante, es el Stroheim cineasta, el autor inspirado por visiones tormentosas de un romanticismo casi febril, el que hará cristalizar las potencialidades dramáticas de su figura trágica, ya apuntadas en títulos ajenos. Blind Husbands de 1919 supone su debut. En ella, como apunta Barthélemy Amengual, "todo Stroheim está ahí en su estilo y sus temas (menos lo que se dará en llamar su "humanidad", su ternura tenue, secreta, sofocada). Pequeño, ridículamente encerrado en un uniforme demasiado estrecho, feo, más próximo del camarero de hotel que del militar prestigioso, el teniente austriaco Von Steuben, alias Von Stroheim, encarna una dialéctica artificiosa: el personaje no tiene nada de seductor; es vanidoso, estúpido, agresivamente seguro de sí mismo, y sin embargo seduce. Ahí está el escándalo: desmitificando el amor, queda la sexualidad".El cine de Stroheim (fuertemente influido por Griffith) está marcado más por la psicología de sus personajes, y por intentar comprenderlos, que por las aventuras y peripecias dramáticas a las que un destino caprichoso los va a someter. De ahí su observación minuciosa de esas situaciones que se van gestando lentamente y que van a terminar por transformarlos o liberarlos de golpe de sus cadenas, de la tiranía de las apariencias, o de la mordaza de las convenciones. Mostrar siempre fue para él mucho más importante que narrar, por ello las alusiones, los efectos de montaje, las elipsis incluso, no le son de mucha utilidad, a no ser que sirvan para transgredir las prohibiciones eróticas. Pasolini dirá que "reproduce la realidad en su duración real por sadismo". La reproducirá, reconstruirá, e inventará a través de su tiránica apropiación del espacio, reinventado bajo su mirada y sojuzgado con una fidelidad maniática y soñadora capaz de hacer suya cualquier mínima porción del encuadre sobre la que posara la lente de su cámara. Avaricia o Esposas frívolas, son, como en el cine de Welles, gigantescos artefactos a la medida megalomaníaca y desmesurada de su autor, pero también frágiles miniaturas poéticas que inesperadamente hacen brotar la belleza en el seno de lo cruel e incongruente.Al populismo sentimental y bienpensante de Griffith, opuso Stroheim una inspiración de otra naturaleza mucho más virulenta e indómita. Utilizó a los grandes escritores realistas: Dickens, Zola, Jack London, Morris o Frank, y como atinadamente adivina Amengual "les superpuso la subliteratura del folletón sado-expresionista y el erotismo sado-burlesco de cierto teatro vienés (...). El darwinismo social se suma en sus películas a otro darwinismo, dividido, impotente, burlón, el de pertenecer a la nobleza, clase condenada: naturalismo implacable y romanticismo desencantado a los que acompaña sin embargo un íntimo regocijo".A pecho descubierto, como no podía ser de otra manera en un personaje como el suyo, Stroheim se enfrentó a un Hollywood que nunca hizo prisioneros, y que acabaría por hacerle pagar muy cara su desmesura y su leyenda. Con tan sólo cuarenta y tres años, y aunque salvo dos excepciones (Avaricia y La marcha nupcial) todas sus películas habían dado mucho dinero, se le prohibió seguir rodando. Todas sus obras (salvo Blind Husbands, La ganzúa del diablo, La viuda alegre) fueron mutiladas, recortadas desde la mistad hasta llegar incluso a las tres cuartas partes. Su última cinta muda, La reina Kelly, no pudo ser completada, y su única incursión en el cine sonoro, ¡Hola hermanita!, fue rehecha como poco en un 50%.En 1926 Stroheim adquirió la nacionalidad norteamericana, y según algunas fuentes se hizo también católico. Expulsado de los estudios en 1928, y alentando aún la esperanza de poder volver algún día, decidió prolongar su carrera como actor. De todo ese puñado de interpretaciones sobrevive su último gran papel en El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950) donde exponía con patético masoquismo su decadencia, la trágica caída de su estrella, y el final de una época. (Texto de Santiago Gallego, tomado de Filmoteca de Andalucìa)Finalizada la Gran Guerra, el mercado cinematográfico de «malvados y prusianos», en cuyos papeles el actor Erich von Stroheim está especializado, ha comenzado a agotarse. Esta circunstancia, unida a su gran tenacidad, le llevan a convencer al productor Carl Laemmle de la conveniencia de llevar a la pantalla un guión suyo: El Pinnacle,que supuestamente ha de costar muy poco dinero y del cual el propio Stroheim será intérprete y director. Con inusual osadía, la película aborda el tema del triángulo amoroso, que aquí componen un médico atareado, su desatendida esposa y un seductor sin escrúpulos, espléndidamente interpretado por Stroheim y al que el actor-director aporta ciertos rasgos con los que también gusta presentarse a sí mismo. Bajo el pretexto de un film moralista, el realizador muestra el vicio con un atrevimiento nada común y además, su mensaje resulta intencionadamente ambiguo. El duelo final entre los dos hombres en la cima de una montaña de morfología fálica, constituye el climax de la película e ilustra perfectamente el realismo pictórico que inunda toda la cinta. La minuciosidad de Stroheim, retocando constantemente el guión sobre la marcha y el progresivo crecimiento del plan de rodaje, hacen que el presupuesto comience a aumentar. Paralelamente, la Universal, en un intento por asegurar que el éxito del film compense su elevado coste, realiza una intensa campaña publicitaria por todo el país, con lo que el gasto total asciende finalmente a 250.000 dólares. Poco antes de su estreno, que tiene lugar en el Rialto Theatre de Washington el 13 de octubre de 1919, la película pasa a llamarse Blind Husbands. El film es un auténtico acontecimiento y el debut de Stroheim, al que algunos críticos ya comparan con Griffith, resulta ser el más impactante habido hasta el momento como realizador en toda la historia de Hollywood. (Texto de Luis Enrique Ruiz, tomado de Obras Maestras del Cine mudo)
An American doctor (Sam de Grasse) and his wife (Francelia Billington) are vacationing in the Alps. In a mountain village they meet an Austrian cavalryman (Stroheim), who sets his womanizaing sights on the doctor’s neglected wife. As the doctor busies himself with vacationing and emergency work, the cad shrewdly manipulates the emotions of the wife, spending every possible moment with her until her resolve crumbles.Erich von Stroheim's Blind Husbands (1919) was praised for its "realism," but not many noticed or anticipated its author's bizarre stylistic touches, which only increased with subsequent films. Blind Husbands contains all the usual Stroheim elements, including a lecherous count trying to worm his way into a married woman's graces. The story ends at the top of a treacherous mountain. And it's Stroheim's only film that was released more or less the way he intended it, minus his original title, The Pinnacle.
"Billy Wilder: Su problema fue el de adelantarse diez años a su tiempo.
Erich von Stroheim: Veinte años, veinte."
"Es necesario que un lenguaje exista para que destruirlo sea un progreso; la obra de Stroheim es la negación de todos los valores de su época." Andrè Bazin
Nuevos enlaces, gracias a chicharro

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4 comentarios:

saynomoreglass dijo...

Ya està resubida The Reckless Moment de Ophuls. Disculpen la demora.

Anónimo dijo...

Gracias crack! Te estoy muy agradecido. Un fuerte abrazo.

saynomoreglass dijo...

De nada, me alegra mucho que te sirva, un fuerte abrazo tambièn.

scalisto dijo...

Blind Husbands de Erich von Stroheim resucitada por chicharro