Muda/Silent I Intertìtulos/Intertitles:Castellano/English/Français
78 min I Xvid 592x448 I 1499 kb/s I 160 kb/s cbr mp3 I 25 fps
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Basándose libremente en un episodio de la guerra civil americana, el robo por parte de unos espías de la Unión de una locomotora sureña, Keaton creó uno de los espectáculos más imaginativos y trepidantes que alguien haya concebido jamás para una película de cualquier género. Johnny Gray (Buster Keaton) es maquinista en un estado del Sur y tiene dos grandes amores: una chica (Anabelle Lee) y una locomotora (La General). Al estallar la guerra de secesión, Johnny trata de alistarse, pero el ejército considera que será más útil trabajando en la retaguardia. Sin embargo, Anabelle cree que no va a luchar porque es un cobarde y, por ello, decide rechazarlo. El maquinista sólo podrá demostrar su auténtico valor cuando un comando nordista infiltrado tras las líneas confederadas le robe "La General" y rapte a Anabelle. Johnny no dudará un segundo en subirse a otra locomotora y perseguir a los yanquis para recuperar a sus dos amadas.
Ponerse delante de un público o de una cámara y comenzar a interpretar gags de cachiporrazos, ha sido ejecutado por numerosos personajes. Pero un nivel superior es el de los que consiguen hacer perdurar sus sketchs a través del tiempo. Uno de esos pocos fue Buster Keaton (Pickway, EEUU, 1895). Nacido de padres malabaristas, Joseph Francis Keaton se ganó el apodo de Buster (golpe) recibiendo sacudidas en el número circense de sus padres. En 1917, con 22 años, Roscoe Arbuckle le dio la oportunidad de trabajar en el cine, y ese mismo año comenzó como actor en algunos cortos de humor. En 1920 pasó a ser co-director de unas 26 películas que filmó en tan solo 9 años, la mayoría de ellas cortometrajes. La importancia de la obra de Keaton se ve reflejada en cómicos como Stan Laurel, los Hermanos Marx o Peter Sellers, que forjaron a partir de su estilo un cine del absurdo que, muchas veces, ha sido popularmente más conocido y valorado.En El maquinista de la General, Buster Keaton es Johnny Gray, el maquinista de una locomotora llamada General. Tras un intento fallido por alistarse en el ejército sureño al inicio de la Guerra de Secesión, para complacer a su novia, Johnny se convierte en la víctima de una acción estratégica del bando contrario: robar su locomotora. A partir de ahí, es el intento del maquinista por recuperar a su amor (como se dice al principio de la película) y todo lo que se deriva de esa hazaña lo que hace moverse a la historia: persecuciones accidentadas, golpes y más golpes, despistes catastróficos…, con una factura tan creíble que hacen de esta cinta (y en general de toda la obra de Keaton) un documento incomparable a otros coetáneos del mismo género. Así como el grandioso Chaplin hacía reír durante un film varias veces más que Keaton, siempre hubo en las obras del inglés algo de postizo. Por ejemplo, en la escena de la llegada del tren de Napaloni a Tomania en El gran dictador, la superposición de un tren mezclado con unos vagones de cartón que se zarandean como una caja de cerillas rechinan en el film y restan comicidad. La solidez y credibilidad visuales de El maquinista de la General se deben, en gran medida, a la falta de postizos. En ningún momento aparecen en pantalla superposiciones de imágenes: todos los planos del tren y desde el tren son reales, y todas las peripecias de Buster Keaton por encima de la locomotora son auténticas. Los trenes en ningún momento son maquetas, sino que son trenes reales: chocan, descarrilan…, y también es auténtico el personaje que cae al río al pasar por un puente en llamas; una escena, esta última, que deja al espectador con la boca abierta y que pasó a la historia como una de las bromas más caras jamás realizada. Este despliegue que Buster Keaton realizaba en sus películas provocó que, cada vez más, los productores dejaran de confiar en sus proyectos. Tras el sinfín de peripecias que Johnny Gray se ve obligado a realizar para recuperar a sus dos amores (la General y su novia secuestrada), yace en el fondo de la trama una búsqueda ingenua, ciega y obstinada de unos ideales que, en este caso, están representados por el amor y por el afán de realizar una vocación profesional. (Texto de Victoriano Rubio, tomado de Fila Siete)
THE GENERAL (EL MAQUINISTA DE LA GENERAL, 1927) supone el abandono de la compañía de distribución tradicional de los filmes de Keaton -MGM- y el cambio a United Artists aconsejado por Schenck, que tenía intereses en la empresa de los independientes. Con un presupuesto mayor que en anteriores producciones, Buster acomete un argumento basado en hechos reales, que habían sido descritos en una novela. La película comienza con Keaton conduciendo la locomotora, que tiene por nombre General. Llega al pueblo y se dirige a ver a su novia. Es la época de la Guerra de Secesión y estamos en el Sur, por lo que Keaton quiere alistarse en el ejército rebelde. Pero al saberse su profesión, es rechazado porque puede ser más útil en su puesto de trabajo, aunque a él no se lo digan. Por ello su novia le repudia y él se va desconsolado.Han pasado dos años y la guerra continúa. Los yanquis están preparando una ofensiva y el plan consiste en robar la General para dejar sin aprovisionamientos a los sudistas y así poder atacarles mejor.De los hechos reales, Keaton y su equipo de guionistas conservaron la primera parte del filme, pero el regreso al pueblo y el consiguiente triunfo de los rebeldes fue añadido para dar más suspense y porque, en sus propias palabras, "siempre se pueden entender las heroicidades de los nordistas, en cambio no ocurre lo mismo con los partidarios del Sur". Con estas premisas la historia que se cuenta en EL MAQUINISTA DE LA GENERAL discurre sin fisuras. No sobra ni falta nada. La precisión y la exactitud mecánicas son los grandes instrumentos del cineasta para que las acciones parezcan naturales, nos hagan reír, y, de paso, alcancen una categoría expresiva que transforma las situaciones cómicas en arte.En ello tiene mucho que ver la interpretación de Keaton, que sigue en la línea de ofrecernos una especie de no interpretación, a pesar de hallarse inmerso en una guerra. Con las mismas facciones en su cara a lo largo de toda la película, pase lo que pase, con el gesto característico de seriedad y una mirada de extraterreste, Buster logra que todos estos signos inexpresivos se conviertan en pura elocuencia plástica. La contradicción se resuelve gracias a que sus actos siempre dependen más del azar -en su conclusión- que de la voluntariedad -en su comienzo-, con lo que no tiene sentido mostrar alegría o tristeza por hechos que tarde o temprano se verán afectados por la casualidad.Así, Keaton quiere alistarse, pero un razonamiento peregrino le privará de esa posibilidad. Más tarde empieza la persecución y a Keaton le salen bien las cosas gracias a eventualidades no previstas por él. Solamente la reconciliación final con su novia parece ser el único hecho previsible -es el colofón lógico después de tantas dificultades-, pero, así y todo, surgirán molestias de última hora.En otro orden de cosas, EL MAQUINISTA DE LA GENERAL contiene algunos elementos adicionales: la recreación de los paisajes, como si se tratara de un western épico o la funcionalidad y expresividad de la puesta en imágenes, en la que se utiliza el "travelling" para ayudar al progreso de la narración. Este movimiento de cámara se realiza de dos maneras: una, que podríamos llamar cualitativa, y en la que los "travellings" se insertan con el avance del tren -en el morro de la locomotora o encima de los vagones-, con lo que la cámara adquiere personalidad y se integra con la máquina-personaje. Así, gracias a la colocación lateral del punto de vista encima del vagón que transporta la madera, se nos muestran en un mismo plano dos acciones diferentes -el paso de los ejércitos detrás de Keaton y la ignorancia de éste-, con lo que el "gag" funciona a la perfección. La otra forma de mover la cámara -cuantitativa-, supone el avance del punto de vista paralelamente al recorrido del tren. De este modo el "travelling" funciona como transición y nexo entre momentos importantes del filme, como descanso visual y también como descriptor del ambiente y paisajes presentes en la película.Una vez más, el paso del tiempo refleja que EL MAQUINISTA DE LA GENERAL continúa siendo una obra maestra, aunque en su momento casi nadie quiso reconocerlo y la crítica se cebó en ella aduciendo su escasa comicidad. Esto es cierto y no es cierto, ya que quizá este filme sea el más personal de Buster Keaton y en el que posiblemente quiso demostrar más su talento como cineasta que idea la puesta en escena y crea una situación cómica genérica que subyace a lo largo del filme, que como intérprete de "gags" sucesivos que generan múltiples carcajadas. Aunque habitualmente lo uno va unido a lo otro en su caso, y en el de otros cineastas cómicos, en EL MAQUINISTA DE LA GENERAL se aprecia mejor la descompensación de lo risible estentóreamente frente a la solidez cinematográfica, debido a que el protagonismo de la locomotora y del concepto de movimiento -en medio de una guerra- son elementos mucho más difíciles de trabajar cómicamente y, en cambio, resultan cinematográficos por partida doble. Con esto quiero decir que es tan importante la idea de trayecto, de viaje -físico y psicológico- como los "gags" insertados en el mismo, que por otra parte, se integran a la perfección en la linealidad del relato y no rompen la estructura narrativa de la película. Además, al principio se nos da una de las claves al decirnos en un intertítulo que Buster tiene dos amores en su vida: la locomotora y su chica, con lo que luego tendrá ocasión de recuperar ambas de un solo golpe y demostrar así que no es un cobarde. Este sesgo hacia la comedia cinematográfica significa la posibilidad real de una alternativa al cine cómico tradicional, como demostraría también Charles Chaplin de forma muy clara. Con todo ello, se pueden apreciar las diferencias entre las formas y estilos que se dan a la hora de tratar cinematográficamente el concepto de lo humorístico en el periodo mudo, además de poner sobre el tapete el asunto de la contribución expresiva del género al desarrollo del lenguaje de las imágenes. Pero dejemos de filosofar tanto y reconozcamos que EL MAQUINISTA DE LA GENERAL sí hace reír y ya está. (Javier Luengos, El pasado de América también es risible)

The General (1927) is an imaginative masterpiece of dead-pan "Stone-Face" Buster Keaton comedy, generally regarded as one of the greatest of all silent comedies (and Keaton's own favorite) - and undoubtedly the best train film ever made. The Civil War adventure-epic classic was made toward the end of the silent era. Posters describing the slapstick film heralded: "Love, Locomotives and Laughs." However, Keaton's greatest picture (arguably) received both poor reviews by critics (it was considered tedious and disappointing) and weak box-office results (about a half million dollars) when initially released in the late 20s, and it led to Keaton's loss of independence as a film-maker and a restrictive deal with MGM. It would take many decades for the film to be hailed as one of the best ever made.

"Liberadas de la tradición, nuestras miradas se rejuvenecen en el mundo temperado de Buster, gran especialista contra toda infección sentimental. Buster jamás tratará de hacernos llorar, porque sabe que las lágrimas fáciles están periclitadas. Tampoco es, sin embargo, el payaso que nos hace reír a mandíbula batiente. Ni un instante dejaremos de reírnos, no de él, sino de nosotros mismos, con la sonrisa de la salud y la fuerza olímpica." Luis BUÑUEL
http://rapidshare.com/files/333800819/BK27TGNRL.part01.rar(Intertìtulos dentro de los rar)
NOTA: Esta es otra contribuciòn impagable de Narcolepsico de Exvagos.
4 comentarios:
Ohhhhhhhh por primera vez habéis fallado un día... Scalisto no te lo perdonaremos.
Hola,disculpen las molestias pero en este caso valen la pena: acabo de conseguir y subir una copia de la versiòn restaurada de esta obra maestra de Buster. Ahora sì està como se debe. Las gracias igual a Narcolepsico porque nunca deben faltarle las gracias a uploaders como èl.
Ya estoy bajando esta belleza. ¡Gracias, say!
De nada, Sca. Me alegra entonces doblemente haberla conseguido. Abrazote.
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