01 enero 2010

Anthony Mann - Side Street (1950)

Inglès/English I Subs: Castellano/English/Français
82 min I Xvid 512x384 I 1103 kb/s I 72 kb/s vbr mp3 I 23.97 fps
705 MB
La última película negra de Mann combina el estilo del documental policial (bajo la vida cotidiana de la gran ciudad se extiende el laberinto del mundo noir ) y la peripecia romántica pero desesperada de la pareja protagonista: Farley Granger roba dinero de la mafia para ayudar a su mujer enferma, Cathy O'Donnell (la misma pareja de They Live By Night de Nicholas Ray). A destacar la panorámica aérea inicial y la larga persecución final, tantas veces imitadas después.
Joe Norson (Farley Granger) es un joven fracasado que vive en la inmensa marea humana de New York de finales de los años cuarenta. Añorando poder comprar hermosas ropas a su esposa –que está a punto de dar a luz el primer hijo del matrimonio-, verá la ocasión de poder lograr doscientos dólares para que la joven alumbre su primer hijo en una habitación digna. Para ello utilizará su labor como cartero ocasional, abriendo un mueble en el que encuentra una carpeta que sabe posee dinero. Ejecuta el robo, logrando la sorpresa de que la cantidad estimada se eleva a mucho más, ya que serán treinta mil los dólares finalmente robados. Será ese el comienzo de un recorrido existencial que le relacionará con un reguero de crímenes, extorsiones y personajes delictivos, que parecen agarrarse a él de forma casi instintiva. Todo un infierno emocional que le llevará a sobrellevar situaciones y vivir peligrosas andaduras que pondrán en peligro no solo su vida, sino incluso la de su joven esposa Ellen (Cathy O’Donnell) y su recién nacido hijo. Con ser ese el nudo argumental central de la película, SIDE STREET (1949, Anthony Mann) se expresa como un auténtico cántico a la vida de la ciudad, una New York que es retratada con rotundidad en su cotidianeidad a través de los rincones más habituales para sus habitantes, retomando con ello la apuesta que un año antes había formulado Jules Dassin con THE NAKED CITY (La ciudad desnuda, 1948), aunque afortunadamente eliminando en esta ocasión el alcance discursivo y la blandura que caracterizada el título anteriormente señalado –que curiosamente goza de un prestigio inmerecido al ser el primer que utilizó un rodaje totalmente en exteriores-. En este sentido, el film de Mann –aunque mucho menos reconocido- se sitúa a una altura muy superior, erigiéndose para mi gusto no solo como su mejor obra dentro de cuantas realizó dentro del cine policiaco o noir sino, en uno de los títulos más valiosos del conjunto de su filmografía.
¿A qué se debe esa adhesión tan entusiasta por mi parte? A diversos factores complementarios, pero sobre todo por la manera con la que Mann sabe integrar la moralidad del relato dentro de una asombrosa puesta en escena de exteriores, que casi nos permite “oler” el aroma de esa New York siempre dispuesta al trabajo y al discurrir apresurado de sus ciudadanos. En ese contexto tan magistralmente trabajado por Mann a lo largo de todo el metraje, se integra la andadura angustiosa de ese ser anónimo llamado Joe Norson, pero es que en su rededor conoceremos una serie de personajes –por lo general dedicados a turbias actividades-, todos ellos perfectamente descritos e interpretados en su tipología, logrando en su conjunto –y en ello hay que unir la descripción de la tarea de la policía-, un extraño dinamismo interno en el relato, en el que prácticamente no se registran fisuras ni caídas de ritmo. Ciertamente el guión de Sydney Boehm es una auténtica pieza de orfebrería que permite que cualquier acción, cualquier gesto, o la evolución de todos sus personajes, en todo momento tengan una lógica implacable, y nada se pueda escapar a la atención del espectador.
A partir de esta admirable base dramática, y la apuesta certera por un relato que tiene un personaje principal la propia ciudad de la gran manzana –por cierto los planos aéreos de la misma durante los títulos de crédito, nos indican que realmente Robert Wise no inventó nada cuando incorporó esa misma situación en la sobrevaloradísima WEST SIDE STORY (Amor sin barreras, 1961. Robert Wise & Jerome Robbins)-, es el compendio de su vitalidad, su ritmo rápido y su capacidad consumista, el que llevará a nuestro protagonista a cometer una debilidad que le llevará a vivir la peor pesadilla de toda su vida. La cámara de Mann sabe recorrer los aconteceres de los distintos caracteres entremezclados en la situación; desde mostrar de forma elíptica los asesinatos de la chantajista que aparece en las primeras secuencias de la película, hasta el propietario del bar que se adueñó del Inesperado botín que le había entregado Joe camuflados dentro de un paquete. Todo ello conformará un contexto pesadillesco para Norson, quien correrá de un lado a otro para intentar paliar el error cometido con el robo, y que precisamente cuando decide devolver el dinero robado es cuando sus problemas realmente cobren la máxima incidencia contra su persona. Lo admirable del film de Mann reviste en haber utilizado un marco narrativo que, si bien en otro contexto podría haberse caracterizado por un matiz expresionista innecesario, en esta ocasión reviste una total adecuación en sus intenciones. Esos primeros planos centrados sobre todo en el rostro de Joe, son la expresión más pertinente para una pesadilla personal, una ascesis que tiene que superar casi tomando el conjunto de la ciudad como un entorno místico al que debe ofrecer la debida reparación de la debilidad cometida. Desde este punto de vista, el film de Mann adquiere una cierta metafísica “de la ciudad”. Y es que sus imágenes, sin subrayados de ningún tipo, se impregnan del aroma de una ciudad como la emblemática de la Norteamérica moderna, y del mismo modo esa querencia por una planificación levemente agresiva, de ascendencia expresionista, y que toma el primer plano como rasgo descriptivo del estado de ánimo de sus personajes, logra que en todo momento el espectador sea consciente de causas y efectos y, sobre todo, se sienta siempre cercano a la odisea de la aventura personal de ese joven dominado por un fracaso personal dentro de los cánones consumistas del entorno en que viven, pero rico en la medida de tener una esposa que lo comprende y apoya, y por poder acariciar a un hijo recién llegado, que pudiera preludiar un futuro con mayores expectativas.
SIDE STREET funciona con la precisión de un mecanismo de relojería, pero ello no implica que nos encontremos ante un título frío o deshumanizado. Precisamente una de las mayores cualidades de su conjunto provienen de la maestría de Mann al llevarnos a compartir y sentir la angustia de su protagonista. Y en ello hay que destacar el acierto de cast al elegir a Farley Granger; un actor mediocre pese a haber sido protagonista con Ray, Hitchcock o Visconti, pero que en esta ocasión ofrece hondura en su labor para mostrar la angustia y desesperación de su inútil intento de volver a llevar las cosas como estaban antes de realizar su inocente robo, sin saber que ello no fue más que un detalle más de una andadura delictiva encubierta bajo el despacho de un abogado. Así pues, integrando con verdadera inspiración un relato de tensión y transformación personal –el de Joe-, junto a una serie de incidencias de grave carácter delictivo –se contarán hasta tres asesinatos-, en realidad se dispone a expresar una película que, sin subrayados ni elementos discursivos, pretenden mostrar la viveza de la gente ordinaria, del delincuente, y de aquel que puede pecar en una debilidad, sin tener en cuenta las consecuencias que puede acarrearle en su decisión. Todo ello en el marco de esa New York que siempre ocupa un lugar determinante, y que en las secuencias que relatan la persecución final por las largas calles de la ciudad norteamericana, es mostrada a través de una deslumbrante gama de planos dominados por las líneas verticales y horizontales que, en buena medida, sirven en ese caso para mostrar los límites hipotéticos de los que no se puede abstraer cualquier ciudadano. Una persecución que debe quedar en las antologías del género, para una película lamentablemente poco referenciada –incluso por aquellos seguidores de la trayectoria de su realizador-, pero que personalmente tengo que incluir entre los grandes exponentes no reconocidos dentro del género. Su singularidad, su capacidad para mostrar la debilidad en el ser humano, la manera con la que se integra el rodaje en exteriores, la precisión de su guión, el acierto en la definición de sus personajes secundarios, o la arriesgada elección formal elegida por Mann, con una extraña sucesión de primeros planos que describen con fuerza el estado de ánimo de sus personajes, son elementos que me permiten hacer una llamada de atención ante el que considero el título más valioso legado por el realizador norteamericano dentro de su vertiente policíaca y, en definitiva, una película que debe figurar en un lugar de honor entre las mejores propuestas del cine noir norteamericano. No es de extrañar que a partir de este rodaje, el norteamericano diera por concluida su aportación a este género y se adentrara en otro donde ofrecería lo mejor de sí mismo; el western, aunque en dicho recorrido se integraran aportaciones de otros géneros, como la excepcional MEN IN WAR (La colina de los diablos de acero, 1957), que personalmente considero no solo el mejor título que ha ofrecido el cine bélico en su conjunto, sino la obra cumbre de su autor. (Cinema de perra gorda)

"Side Street" (MGM 1950) gives the initial impression of a police procedural but is a thriller revolving around a genial mailman sucked into the world of thugs and floozies on account of one moral lapse. Joe Norson (Farley Granger) has recently lost his business and had to move his family in with his in-laws. Doing the rounds one day as a part-time mail carrier, Joe sees a man in a law office stash $200 in a filing cabinet. The next time he delivers mail to that office, he steals a file containing the money, hoping to save his pregnant wife (Cathy O'Donnell) the indignity of delivering their baby in a public clinic. But the file actually contains $30,000, the loot from a blackmail and murder scheme. Now the crooked lawyer's sociopathic henchman Georgie (James Craig) and the police are after him. This film also opens with a helicopter shot, a breathtaking straight-down view of Manhattan. A car chase near the end of film is one of the few I've seen in New York City, also shot partly from a helicopter, and it is pretty spectacular. "Side Street" spends a lot of time on the streets of New York and is a wonderful document by cinematographer Joseph Ruttenberg of how the city looked mid-century. The style is docudrama. The title may refer to the archetypal, inconspicuous working class family that lives down many a street and whose frustrations engender Joe's predicament and the audience's sympathy. Joe doesn't begin in the underworld, but flees to the noir world of betrayal, dark alleys, nightclubs, and chaos in order to track that money down.
"New York es todas las cosas y lugares reunidos en una comunidad. Cada problema que mortifica el corazón de un hombre, cada sueño que alguna vez estimuló su sangre estan aquí."

Nuevos enlaces, gracias a chicharro

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Subtítulos en castellano
(esta versión de subs castellanos es de Nixganush)

-o-
Anthony Mann en Arsenevich
Men in war
Man of the West
NOTA: Empezamos el año como se debe, con una generosa contribuciòn de mi amigo Narcolepsico de ExVagos , gracias Narcolepsico!!!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya siento desvirtuar el hilo pero no he encontrado otra manera de comunicarme con vosotros/as. Sólo quería saber a qué película corresponde el fotograma de la rotonda llena de coches que en estos momentos encabeza el blog. Un saludo y enhorabuena por el trabajo que venis realizando, ya me he servido algunas de vuestras valiosas aportaciones. Y, bueno, qué demonios, feliz año nuevo a todos/as ;)

saynomoreglass dijo...

Si no me equivoco es alguna de Tati(o Traffic o Playtime), en todo caso ya vendrà Scalisto a sacarnos de la duda. Y no,no desvirtùas nada, al contrario, le das vida y alegrìa al blog.

Hola, Fernando, voy a probar que tal me va con el programa que dices (aunque ya digo, mi compu es màs lenta que una tortuga vieja , cansada y con serios problemas existenciales).

Feliz año a ambos!!

Anónimo dijo...

Infeliz año a todos, que solo el dolor nos vuelve mejores. Ustedes sigan brindando cine, por favor.

Homo filosoficus

scalisto dijo...

Confirmo que es Playtime y les deseo Feliz Año a todos.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la aclaración. Un saludo ;)

scalisto dijo...

Side Street de Anthony Mann recuperada por chicharro