07 enero 2010

Alexander Mackendrick - Sweet Smell of Success (1957)

Inglès/English-Castellano (Dual) I Subs: Castellano
93 min I Divx 640x384 I 942 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 25 fps
837 MB
J.J. Hunsecker, un poderoso, famoso y ambicioso columnista del diario "The Globe", domina toda una ciudad a través de la información que habitualmente consumen sus más de 60 millones de lectores. Pero como todo el mundo, tiene un punto débil: su hermana pequeña la cual se ha enamorado de un músico de Jazz. Es entonces cuando Hunsecker contrata a Sidney Falco para que evite, a cualquier precio, la boda de su hermana (detodoexpres.com).
Chantaje en Broadway es, probablemente, uno de los mejores ejemplos de ‘cine negro’ que existen. Pero no del cine negro que encumbró al gángster como una suerte de antihéroe de los bajos fondos que se enfrenta a la Depresión y a la Ley seca. No. Más bien del cine negro que vino después, y que aludía a la oscuridad del alma, a la patología del solitario que intenta sobrevivir a los demás y a sí mismo. A la ciudad que se rige por las leyes de la jungla, donde la cortesía es el tanteo recíproco de fuerzas y el pacto, una forma de parasitación. En ese entorno salvaje, perpetuamente nocturno, se mueven el agente Sydney Falco (Tony Curtis), el paradigma del arribista que no reparará en nada ni nadie para ascender hacia su objetivo, y su amo, el periodista J. J. Hunsecker (Burt Lancaster), a quien su columna de chismorreos ha endiosado hasta el punto de jugar a los dados con la vida y la reputación de las pequeñas personas. Su hermana Susie, que completa el triángulo, es el único reducto de pureza y bondad de la película, pero se halla a merced del afán posesivo, casi incestuoso, de su hermano mayor, que usará su poder e influencia para asegurarse de que nunca abandone su jaula de oro. A medida que la película avanza, las traiciones se multiplican y se revierten, las ambiciones estrechan el cerco y las venganzas se administran sin el menor atisbo de compasión, hasta dejar al espectador sin aliento y preparado para un final crudo, pero rezumante de justicia poética: al amanecer, la propia ciudad habrá ajustado cuentas con aquellos que aprovecharon la oscuridad para devorarse como lobos los unos a los otros. (Texto de Magdalena Navarro, tomado de Contrapicado.net)
Una aclaración: “Chantaje en Broadway” estrictamente hablando no es una producción hollywodense, sino que corresponde a lo que se dio por llamar la escuela newyorkina, a la que pertenecen también filmes célebres en su tiempo como “Marty” o “Despedida de Soltero” o ciertas obras de John Casavettes. Esta cinematografía realizada en el Este buscaba escapar de alguna manera a los clises y temáticas de las grandes producciones del Oeste californiano, pero al igual que ocurría en el jazz ambas costas explorando horizontes estéticos diversos no hacían otra cosa que interactuar y alimentarse creativamente. De modo que (sin violentar la corrección epistemológica) podemos considerar al filme del inglés Alexander Makendrick dentro del espíritu del gran cine norteamericano multicultural, que designamos con el nombre de Hollywood. Una fábrica de sueños prefabricados, ciertamente, pero al mismo tiempo una usina de ideas creadoras que dio como resultado obras maestras del cine del siglo veinte. Baste la mención de filmes como “El Ciudadano” de Orson Welles, “The Naked City de Jules Dassin, Unrderworld USA de Samuel Fuller, “Man of Aran” de Robert Flatherty, “To be or not to be” de Ernst Lubistch, “Moonfleet” de Fritz Lang, “Notorius” de Alfred Hichcock, “Mientras la ciudad duerme”, “The man who shot Liberty Valance”, “La quimera del oro” de Charles Chaplin, “Loving” de Irvin Kirhsner…la lista es realmente abrumadora. Ninguna cinematografía ha conseguido articular una red tan vasta, rica y compleja de obras de arte. Pero como dijimos antes Hollywood más que cine específicamente norteamericano significa un espacio interactivo donde se encuentran creadores y vertientes estéticas provenientes de todo el planeta y se gesta una nueva síntesis creadora audiovisual que nos pertenece a todos. (Texto de Oleo)
Indagando en los resortes que impulsan y animan las imágenes compuestas por Mackendrick a partir de proyectos propios y ajenos, un fermento común es el azar. No como símbolo propiciatorio (en todo caso al contrario). Tampoco a modo de identidad estilística. Es más bien una visión trascendental contenida en la vida cotidiana e integrada con naturalidad en el devenir de los acontecimientos de unas narraciones que fuerzan su realismo hasta situarse, a veces, en los límites de la fantasía. Quizá el film más famoso del realizador, El quinteto de la muerte (The Ladykillers, 1955), es el que más se ajustaría a este perfil si no fuera porque el tratamiento es excesivamente caricaturesco, y por tanto forzado en el sentido de un cartoon, hasta el punto que el peculiar profesor Marcus (Alec Guiness) y su banda terminan pereciendo, literalmente, uno detrás de otro, en una vorágine de despropósitos que tiene algo de azarosa pero no en el sentido expuesto líneas arriba; tampoco en lo referente a la anciana que les aloja, planteado de tal manera que anula totalmente el realismo a favor de un tono de fabulación, que sí tiene algo de fantasioso, y que se asocia en la muerte del profesor Marcus, producto exclusivamente de la mala suerte. Mandy (íd. 1952) y Chantaje en Broadway, por el contrario, desconciertan inicialmente al respecto pues resultan demasiado literales y controladas en su descripción, si bien paulatinamente, sobretodo la primera (un brillante drama lastrado levemente por el subrayado constante entre las dos visiones, debido en parte a la procedencia en la escala social de cada uno, que tienen los padres sobre lo mejor para la niña), muestran cómo los pequeños detalles, los encuentros casuales, pueden determinar un triunfo o un fracaso: en ambas películas se abre un camino a la esperanza al final (los planos finales están rodados de forma muy similar) ante la adversidad y la maldad. (Texto de José David Cáceres, tomado de Miradas de Cine)
A classic of the late 1950s, this film looks at the string-pulling behind-the-scenes action between desperate press agent Sidney Falco (Tony Curtis) and the ultimate power broker in that long-ago show-biz Manhattan: gossip columnist J.J. Hunsecker (Burt Lancaster). Written by Ernest Lehman and Clifford Odets (who based the Hunsecker character on the similarly brutal and power-mad Walter Winchell), the film follows Falco's attempts to promote a client through Hunsecker's column--until he is forced to make a deal with the devil and help Hunsecker ruin a jazz musician who has the nerve to date Hunsecker's sister. Director Alexander MacKendrick and cinematographer James Wong Howe, shooting on location mostly at night, capture this New York demimonde in silky black and white, in which neon and shadows share a scarily symbiotic relationship--a near-match for the poisonous give-and-take between the edgy Curtis and the dismissive Lancaster. --Marshall Fine"Decía Henry Moore que hay ciertas partes de un artista que él desconoce y que no deberían ser explicadas al mismo artista, porque si no está de acuerdo tiene que refutarlo en su obra siguiente, y si está de acuerdo, empieza a ser excesivamente consciente de las cosas que está haciendo y empieza a controlar y repetirse a sí mismo. Puedo poner un ejemplo que afecta a mi propio caso. Un crítico de cine, que se llama Philip French, me dijo en directo, en un programa de la BBC, una cosa que yo hubiera preferido que no me hubiera dicho nunca. Dijo que reconocía en casi todas las películas que había hecho la presencia de un mismo tema, que era el poder destructivo de la inocencia y de los inocentes. Y tiene razón." Alexander Mackendrick
Subs:
-o-
Alexander Mackendrick en Arsenevich
NOTA: Este es otro glorioso aporte de Hipotricotico.

3 comentarios:

Rocco dijo...

¿Para cuando TORERO la de la brasileira Olivia del Río?

Paton Fassi dijo...

Los archivos fueron bloqueados...
los pueden volver a subir_

Gracias

saynomoreglass dijo...

En unos dìas la resubo. Ya aviso. Gracias por avisar. Abrazos.