30 septiembre 2009

Gillo Pontecorvo - La battaglia di Algeri (1965)

Italiano/Italian-Castellano (Dual) I Subs: Castellano/English
116 min I Dx50 560x304 I 1329 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 25 fps
687 MB (CD1) y 642 MB (CD2) + 3% de recuperaciòn/recovery
Premiada con el León de Oro en el Festival de Venecia en 1.966, es una película encargada por Ben Bella, el primer presidente de Argelia, al director italiano de cine social Gillio Pontecorvo. Refleja con un estilo casi documental la lucha del FNLA en la ciudad de Argel. No toma partido ni por los franceses ni por los argelinos, simplemente refleja con una naturalidad y un realismo impresionantes los acontecimientos históricos. Hay muchas referencias a las cuestiones básicas de la descolonización: opinión pública, prensa, estrategias, intereses políticos, etc. Es una obra maestra que merece la pena ver para ilustrar tanto la colonización como la descolonización. (Cinehistoria)Que el cine es, o puede llegar a ser, un instrumento revolucionario (o, al menos, político) de vital importancia es una certeza que se conoce desde su nacimiento. Tal es así, que prácticamente desde aquel momento ha venido siendo utilizado interesadamente tanto por el poder político, sea éste del signo que sea, (p.e. El acorazado Potemkin (S.M. Eisenstein, 1925) o El triunfo de la voluntad (L. Riefenstahl, 1935), no digamos ya por la industria cinematográfica hollywoodiense) para instaurar, perpetuar y legitimar una determinada ideología, unos valores sociales y económicos, o un modo de vivir, entender e interpretar la realidad; como por las fuerzas que se oponen al statu quo, lógicamente con una producción y difusión menor, para denunciar los excesos e injusticias de esos poderes (p.e. en Sudamérica M. Littín, P. Guzmán o G. Rocha), o impugnar esa misma ideología o sistema de valores. Partiendo de esta premisa, y dependiendo de los diferentes contextos mundiales y/o nacionales, históricos, políticos, sociales o económicos, en el ámbito cinematográfico han existido momentos y espacios más favorables que otros a un mayor riesgo, audacia, libertad creativa, experimentación o crítica política. Precisamente, uno de los más fértiles, multiformes y generalizados tuvo lugar a lo largo de los años sesenta, tanto en Europa, incluidos los países del este, como en los EEUU y Latinoamérica.
Si hay una película paradigmática de lo que se ha denominado “cine político” a partir de la segunda mitad del siglo XX, ésta es sin duda La batalla de Argel. Sus antecedentes cinematográficos más inmediatos y reconocibles, por la reconstrucción histórica, su argumento biográfico y formato documental estarían en Salvatore Giuliano, (F. Rosi, 1961), por lo que respecta al cine italiano, y The war game (P. Watkins, R.U., 1965), fuera de él. No es de extrañar que Italia, dada su particular situación política y social (que el partido comunista más importante de occidente estuviera imposibilitado para gobernar por el bloqueo de la democracia cristiana, así como la existencia de la mafia favorecieron una cierta descomposición institucional), ofreciera algunos de los más interesantes directores (F. Rosi y E. Petri p.e.) y películas dentro del denominado cine político o de denuncia. El film utiliza los recursos del cinéma verité (la apariencia documental, la fotografía granulosa y contrastada de los noticieros, la cámara al hombro, la utilización de actores no profesionales y el rodaje en los escenarios originales) para lograr un grado de verismo que transforma al espectador en testigo directo de la lucha del FLN en la ciudad de Argel durante el proceso que conduciría a la independencia del país, así como de la respuesta francesa a este desafío a sus 130 años de ocupación colonial. A ello también contribuye el que se trate de una producción realizada inmediatamente después de la independencia de Argelia, a instancias del mismo gobierno argelino, que dio toda clase de facilidades para su rodaje, y que se basa en el libro de Yacef Saadi, uno de los protagonistas del film. A parte de las virtudes cinematográficas del film, y aún a pesar de la producción argelina, es de resaltar que la película elude los planteamientos esquemáticos y reduccionistas. Si bien a lo largo del metraje va resultando cada vez más inapelable de qué parte está la razón histórica -el pueblo secunda masivamente la huelga general convocada por el FNL-, no legitima el terrorismo empleado por éstos (no rehuye plasmar la barbarie sinsentido de los atentados, así como se detiene y pone rostro a los franceses que inmediatamente van a caer víctimas de los atentados). Con respecto a Francia, irónicamente la patria de los ideales republicanos y revolucionarios, el Comandante paracaidista, y héroe de la resistencia, que la representa condensa las graves contradicciones entre democracia y “razón de estado”; el ejército, amparado por las instituciones estatales, no duda en emplear la arbitrariedad, la tortura e incluso las ejecuciones sumarias como respuesta al terrorismo, confundiéndose con él y contribuyendo al emponzoñamiento de la situación, de tal forma que, si bien ganan la batalla, finalmente perderán la guerra. Por último, no podemos dejar de señalar que el film adolece de una cierta tendencia a la simplificación histórica puesto que apenas hay referencias a la situación en el resto del país, ni tampoco a lo que ocurría en la sociedad francesa o a las disidencias y diferencias dentro del campo independentista o incluso en el propio seno del ejército francés.
A la vista de la situación que vive el mundo actual, con ocupaciones neocoloniales, democracias que admiten la tortura y que amparan ejecuciones sumarias, o “asesinatos selectivos”, este film no constituye sólo una magnífica obra cinematográfica, por la armonía entre forma y contenido, la seriedad y validez de sus planteamientos y la adecuación entre motivaciones y el resultado obtenido; sino que, además, resulta un testimonio histórico de primera magnitud y plenamente vigente si pretendemos aprender y no repetir los errores del pasado. (Texto tomado de Misterioso objeto al mediodìa)
One of the most influential political films in history, Gillo Pontecorvo’s The Battle of Algiers (La bataille d’Alger) vividly re-creates a key year in the tumultuous Algerian struggle for independence from the occupying French in the 1950s. As violence escalates on both sides, children shoot soldiers at point-blank range, women plant bombs in cafés, and French soldiers resort to torture to break the will of the insurgents. Shot in the streets of Algiers in documentary style, the film is a case study in modern warfare, with its terrorist attacks and the brutal techniques used to combat them.
“En la Batalla de Argel el punto que me interesa es una óptica en la que domina el afecto por el hombre,...en función incluso de la dureza de la condición humana.” Gillo Pontecorvo
Subtìtulos castellano:
English subtitles:

29 septiembre 2009

Agnès Varda - Salut les cubains (1963)


French | Subtitles: Spanish/English .srt
30 min. | Xvid 2133 Kb/s | 720 x 464 | PAL (25fps) | 106 kb/s MP3
450 MB

Salut les Cubains anima mil quinientas de las más de cuatro mil instantáneas que Varda tomó durante sus vacaciones en Cuba. Mediante el montaje, la realizadora consigue que las personas retratadas canten y bailen, en lo que ella denomina como socialismo y cha cha cha.


1963's Salut les cubains is a collaboration with Yves Montand that compiles Varda's photojournalism from Cuba, ten years after the revolution, into a celebratory ode to the island, its people and culture, and the still-very-young socialist state. The images are striking from a historical standpoint, although they don't hint quite yet at the more poetic direction toward which Varda's work will evolve. Her photo-montage style recalls both Soviet revolutionary film and the Cuban documentaries of Santiago Álvarez, whose career was just beginning at this time. Moments are poignant, such as seeing Cuban director Sara Gomez cutting up around the ICAIC studios shortly before her death. But Salut les cubains' dominant impression is one of boundless energy and the nation's great hope in trying to forge a new way of life.


DVD rip by yesha (KG)


Spanish subs by Cachito, Germán, Pipa y tah (veinticuatrofps.com)


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Subtítulos en castellano e inglés/English and Spanish subs


28 septiembre 2009

Piotr Szulkin - Golem (1980)


Polaco/Polish | Subs: Castellano/English
89 min | XviD 720x432 | 1964 kb/s | 224 kb/s AC3 | 25 fps
1,36 GB + 3% recuperación/recovery

Relato futurístico acerca de un científico mentalmente insano que ha logrado una tecnología que le permite controlar la población de la Tierra (que es mitad humana, mitad androide). El nudo de la trama comienza cuando una de estas criaturas parece tomar voluntad propia. Así que tendrá que ser destruida para que no influencia a las demás.

In this futuristic sci-fi film, based on the legends of the Golem, insane scientists have invented technology that give them total control over the half-human, half-android population of Earth. Trouble ensues when one of the creatures begins showing independent will. He must be destroyed lest he influence the rest. They pursue him, but somehow he continues to elude the evil doctors.



DVD rip y capturas de crock99 (KG)

Subtítulos en castellano de yogiyamada (veinticuatrofps.com)




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27 septiembre 2009

Ingmar Bergman - Sommarlek (1950)

Sueco/Sweden I Subs: Castellano/English
96 min I Xvid 544x416 I 1655 kb/s I 64 kb/s cbr mp3 I 25 fps
699 MB (CD1) y 323 MB (CD2) + 3% de recuperaciòn/recovery

Una bailarina vive una existencia atormentada a causa de su inestabilidad afectiva, dividida entre su actual amor y el recuerdo de su primer novio, fallecido en un accidente.
Bergmanorana
En la historia del cine hay cinco o seis films cuya crítica suele hacerse con estas únicas palabras: «¡Es el mejor film!» Porque no hay elogio mejor. En efecto, ¿para qué hablar más ampliamente de Tabou, de Viaggio in Italia o de la Carrosse d'Or? Como la estrella de mar que se abre y se cierra, éstos son films que logran mostrar y esconder a un tiempo el secreto de un mundo del cual son a la vez sus únicos depositarios y sus fascinantes reflejos. La verdad es su verdad. La llevan en lo más profundo de sí mismos y sin embargo la pantalla se desgarra en cada plano para sembrarla a los cuatro vientos. Decir de ellos: «es el mejor film», es decirlo todo. ¿Por qué? Porque es así. Y sólo el cine puede permitirse utilizar sin falsa vergüenza ese razonamiento infantil. ¿Por qué? Porque es el cine. Y el cine se basta a sí mismo. Para ponderar los méritos de Welles, de Ophuls, de Dreyer, de Hawks, de Cukor e incluso de Vadim basta decir: ¡es cine! Y cuando los nombres de grandes artistas del pasado aparecen, por comparación, en nuestra pluma, no queremos decir nada distinto de esto. ¿Cabe imaginar, por el contrario, una crítica que elogiara la última obra de Faulkner diciendo: es lectura, o de, Stravínski o Paul Klee: es música, es pintura? Y aún menos de Shakespeare, Mozart o Rafael . Tampoco es imaginable que a un editor, a Bernard Grasset, por ejemplo, se le ocurra lanzar a un joven poeta bajo el lema: ¡esto es poesía! Incluso cuando Jean Vilar hace una chapucería con Le Cid, no se atreve a poner en los carteles: ¡esto es teatro! Mientras que «¡esto es cine!» más que en santo y seña se convierte en grito de guerra tanto para el vendedor de films como para el aficionado. En pocas palabras entre los distintos privilegios de que goza el cine el menor no es el erigirse en razón de ser su propia existencia y, por ese mismo hecho hacer de la ética su estética. Cuatro o seis films dije, +1, ya que Juegos de Verano es el mejor film.
El último gran romántico
Los grandes autores son probablemente aquellos cuyos nombres nos vienen a los labios cuando resulta imposible explicar de otro modo las sensaciones y múltiples sentimientos que nos asaltan en ciertas circunstancias excepcionales, ante un paisaje sorprendente, por ejemplo, o un suceso inesperado: Beethoven, bajo las estrellas, en lo alto de un acantilado azotado por las olas; Balzac cuando, visto desde Montmartre, diríase que París nos pertenece; pero en lo sucesivo, si el pasado juega al escondite con el presente en el rostro de aquella o aquel que amamos; si la muerte, cuando humillados y ofendidos logramos por fin formularle la pregunta suprema, nos responde con una ironía completamente valeryana que hay que tratar de vivir, en lo sucesivo; en fin, si las palabras verano prodigioso, pasadas vacaciones o eterno espejismo nos brotan de los labios es porque automáticamente hemos pronunciado el nombre de quien una segunda retrospectiva en la Cinemateca francesa acaba de consagrar, para aquellos que sólo habían visto algunos de sus diecinueve films, como el autor más original del cine europeo: Ingmar Bergman. ¿Original? El séptimo sello o Noche de circo, pase; desde luego Sonrisas de una noche de verano; pero Monika, Secretos de mujeres, son cuando mucho el producto de un Maupassant de segunda, y en cuanto a la técnica: encuadres a la Germaine Dulac , efectos a la Man Ray, reflejos en el agua a la Kirsanoff y escenas retrospectivas en tal abundancia como ya no es posible aceptar; algo pasado de moda, en suma; no, el cine es otra cosa -exclaman nuestros técnicos patentados- ante todo, un oficio. Pues bien: ¡no! El cine no es un oficio. Es un arte. No es un equipo. Siempre estamos solos: lo mismo en el estudio que ante la página en blanco. Y para Bergman ser solitario es formular preguntas. Y hacer films es responder a ellas. Imposible ser más clásicamente romántico. Es verdad que de todos los cineastas contemporáneos él es sin duda el único que no reniega abiertamente de los procedimientos apreciados por los vanguardistas de los años treinta, tal y como se prolongan todavía hoy en los festivales de cine experimental o de aficionados. Pero para el director de La sed se trata más bien de audacia, ya que ese baratillo lo destina Bergman, con perfecto conocimiento de causa, a otros films. Esos planos de lagos, de bosques, de hierba, de nubes, esos ángulos falsamente insólitos, esos contraluces demasiado rebuscados dejan de ser, en la estética bergmaniana, juegos abstractos de cámara o proezas fotográficas para integrarse, por el contrario, a la psicología de los personajes en el instante preciso en que se trata, para Bergman, de exponer un sentimiento no menos preciso; por ejemplo, el placer de Monika mientras atraviesa en barco un Estocolmo que empieza a despertarse, luego de su hastío al haber hecho el camino inverso en un Estocolmo que se adormece.
La eternidad en apoyo de lo instantáneo
En el instante preciso. En efecto, Ingmar Bergman es el cineasta del instante. Todos sus films surgen de una reflexión de los personajes sobre el instante presente, reflexión profundizada por una especie de descuartizamiento de la duración, un poco a la manera de Proust, pero con mucha mayor fuerza, como si se multiplicara a Proust por Joyce y Rousseau, y se convierte finalmente en una gigantesca y desmesurada meditación a partir de lo instantáneo. Un film de Ingmar Bergman es, si se quiere, un veinticuatroavo de segundo que se transforma y prolonga durante hora y media. Es el mundo en el espacio que medía entre dos parpadeos, la tristeza entre dos latidos de corazón, la alegría de vivir entre dos aplausos. De ahí la importancia primordial del flashback en estas escandinavas reflexiones de muchachas que se pasean a solas. En Sommarlek basta con que Maj Britt Nilsson lance una mirada a su espejo, para que parta, como Orfeo o Lanzarote, en busca del paraíso perdido o del tiempo recobrado. Utilizado casi sistemáticamente por Bergman en la mayoría de sus obras, el retorno al pasado deja de ser uno de esos poor tricks de que hablaba Orson Welles para convertirse, si no en el tema mismo del film, al menos en su condición sine qua non. Por si fuera poco, esta figura de estilo, incluso cuando es empleada como tal, tendrá en lo sucesivo la incomparable ventaja de dar una considerable consistencia al guión, ya que constituye a la vez su ritmo interno y su armazón dramática. Basta con haber visto uno cualquiera de los films de Bergman para darse cuenta de que cada retorno al pasado se inicia y acaba «en situación», en doble situación, habría que decir, porque lo más importante es que ese cambio de secuencia, como en lo mejor de Hitchcock, corresponde siempre a la emoción interior del héroe o, en otras palabras, provoca la reactualización de la acción, lo cual es patrimonio de los más grandes. Hemos tomado por facilidad lo que no es más que exceso de rigor. Ingmar Bergman, a quien «los del ofício» describen como autodidacta, da aquí una lección a nuestros mejores guionistas. Veremos que no es la primera vez que lo hace .
Siempre adelante
Cuando surgió Vadím, todos lo aplaudimos porque estaba al día, mientras que la mayoría de sus colegas tenían por lo menos una guerra de retraso. Cuando vimos las muecas poéticas de Giulietta Massina, aplaudimos también a Federico Fellini, cuya frescura barroca tenía el aroma de la renovación. Pero este renacimiento del cine moderno ya había sido llevado a su apogeo, cinco años atrás, por el hijo de un pastor protestante sueco. ¿En qué pensábamos entonces cuando apareció Monika en las pantallas parisinas? Todo lo que reprochábamos no hacer a los cineastas franceses, Ingmar Bergman lo había hecho ya. Monika ya era Et Dieu... créa la femme, sólo que logrado a la perfección. Y el último plano de Noches de Cabiria, cuando Gulietta Massina mira obstinadamente hacia la cámara, ¿acaso puede olvidarse que estaba ya, también, en la penúltima bobina de Monika? Esa repentina conspiración entre actor y director que tanto entusiasma a André Bazin ya la habíamos visto, no hay que olvidarlo, mil veces más fuerte y poética, cuando Harriet Anderson, con los risueños ojos empañados por el desconcierto fijos en el objetivo, nos hace testigos de su repugnancia al verse obligada a optar por el infierno en contra del cielo. No todo el que quiere puede ser orfebre. Ni el que aventaja a los demás es aquel que lo proclama más alto. Un autor verdaderamente original será aquel cuyos guiones no estén necesariamente vinculados a un nombre. Porque Bergman prueba que es nuevo lo que es acertado y es acertado lo que es profundo. Y la profunda novedad de Sommarlek, de Monika, de La sed, del Séptimo sello es, ante todo, la admirable justeza del tono. Desde luego que para Bergman -en eso estamos de acuerdo- un gato es un gato. Pero lo es también para muchos otros, y eso no significa nada. Lo importante es que, dotado de una elegancia moral a toda prueba, Bergman puede adaptarse a cualquier verdad, incluso a la más escabrosa. Es profundo aquello que es imprevisible, y cada nuevo film de este autor desconcierta a menudo a los más cálidos partidarios del precedente. Esperamos una comedia y lo que obtenemos es un misterio medieval. Con frecuencia la única nota común a todos es esa libertad de situaciones que aplaudiría Feydeau, del mismo modo que Montherlant podría aplaudir la verdad de unos diálogos en los que Giraudoux aplaudiría -paradoja suprema- el pudor. De más está decir que esta soberana soltura en la elaboración del manuscrito se ve redoblada, desde el momento en que empiezan a zumbar las cámaras por una maestría absoluta en la dirección de actores. En ese terreno Ingmar Bergman es el igual de un Cukor o de un Renoir. Es un hecho que la mayoría de sus intérpretes, que por otra parte son a menudo miembros de su compañía teatral, son en general actores notables. Pienso sobre todo en Maj Britt Nilsson, cuyo voluntarioso mentón y cuyos gestos de desprecio no dejan de recordar a Ingrid Bergman. Pero hay que haber visto a Birger Malmsten como un jovencito soñador en Sommarlek, y volverlo a ver, irreconocible, como un acicalado burgués en La sed; hay que haber visto a Gunnar Björnstrand y Harriet Andersson en el primer episodio de Sueños de mujeres y volverlos a encontrar, con otras miradas, otros tics y un diferente ritmo corporal en Sonrisas de una noche de verano, para darse cuenta del prodigioso trabajo de modelado de que es capaz Bergman a partir de ese «ganado» de que hablaba Hitchcock.
Bergman contra Visconti
0 guión contra dirección. ¿Estamos seguros? Podemos oponer un Alex Joffé a un René Clément, por ejemplo, porque se trata sólo de talento. Pero cuando el talento roza de tan cerca el genio como para producir Sommarlek, ¿resultan acaso útiles las disertaciones exhaustivas tratando de establecer quién es en último término superior al otro entre el autor completo y el puro director de cine? Tal vez así, después de todo, porque se trata de analizar dos concepciones del cine una de las cuales tal vez tenga más valor que la otra. Grosso modo, hay dos tipos de cineastas: los que van por la calle con la cabeza baja y los que van con la cabeza alta. Los primeros, para ver lo que ocurre a su alrededor, están obligados a alzar frecuente y repentinamente la cabeza moviéndola a derecha e izquierda para abarcar, gracias a una sucesión de miradas, el campo que se ofrece a su vista. Ellos ven. Los segundos no ven nada, sino que miran, fijando su atención en el punto preciso que les interesa. Cuando ruedan un film, el encuadre de los primeros es aireado, fluido, (Rossellini) y el de los segundos ajustado al milímetro (Hitchcock). En los primeros se encuentra un tipo de desglose tal vez disparatado pero extraordinariamente sensible a la tentación del azar (Welles), y en los segundos, movimientos de cámara no sólo de una inaudita precisión en el trabajo en estudio, sino dueños de su propio valor abstracto de movimiento en el espacio (Lang). Bergman pertenecería más bien al primer grupo, el del cine libre, y Visconti al segundo, el del cine riguroso. Por mi parte, prefiero Monika a Senso, y la política de autor a la de director. A quien dude de que Bergman, más que ningún otro cineasta europeo, con excepción de Renoir, es el más típico representante de la primera corriente, La cárcel puede darle, si no la prueba concluyente de ello, al menos su símbolo más evidente. Ya se sabe cuál es el tema: un director de cine recibe de su profesor de matemáticas un guión sobre el diablo. Pero no es a él a quien ocurren numerosas desventuras diabólicas, sino a su guionista, a quien ha pedido una continuación. Como hombre de teatro que es, Bergman acepta montar en escena las obras de los demás. Pero en tanto que hombre de cine, prefiere permanecer solo a bordo. Al contrario de un Bresson o de un Visconti que transfiguran un punto de partida, que sólo excepcionalmente les es propio, Bergman crea ex nihilo aventuras y personajes. Nadie puede negar que El séptimo sello está menos hábilmente dirigido que Las noches blancas, que sus encuadres son menos precisos y sus ángulos menos rigurosos pero, y en esto reside el punto principal de la distinción, para un hombre de un talento tan grande como el de Visconti hacer un film muy bueno es, a fin de cuentas, un asunto de muy buen gusto. Está seguro de no equivocarse, y en cierto modo la tarea le resulta fácil. Es fácil escoger las cortinas más bonitas, los muebles más perfectos, hacer los únicos movimientos de cámara posibles si de antemano se sabe que uno está dotado para ello. En el caso de un artista, conocerse demasiado bien es ceder un poco a la facilidad. Lo que es difícil, en cambio, es internarse en terrenos desconocidos, reconocer el peligro, arrostrar los riesgos y sentir miedo. ¡Qué sublime instante, en Las noches blancas, cuando cae la nieve en gruesos copos alrededor de la barca de Maria Schell y Marcello Mastroíanní! Pero lo que esto tiene de sublime es nada comparado al viejo director de orquesta que, echado sobre la hierba, en Hacia la felicidad, mira a Stig Olin, quien a su vez mira amorosamente a Maj Britt Nilsson tendida en su chaise-longue, y piensa: «¡Cómo poder describir un espectáculo tan bello!» Admiro Noches blancas, pero Sommarlek es un film que amo. (Cahiers du Cinéma, n.º 85, julio de 1958) - [ Jean-Luc Godard por Jean-Luc Godard, traducción de Gustavo Londoño]
In this melancholy romance, a not-so-young ballerina recalls an earlier, tragic love affair. The heroine, Marie (Maj-Britt Nilsson), spends a summer with her possessive Uncle Erland (Georg Funkquist), who lives with his cancerous wife on an island near Stockholm. While staying with her uncle, who may have intimidated her into a sexual relationship, Marie befriends an innocent youth, Henrik (Birger Malmsten), with whom she soon falls in love. As the glorious summer comes to an end and autumn approaches, harkening Marie’s return to the mainland and her dancing career, the lovers express their love to each other. But a fatal swimming mishap brings an end to the affair. Marie continues with her life, but she fails to come to terms with the tragic past. Later, Marie receives the diary that she kept during that memorable summer. She thereupon returns to the island, where she again meets her ghoulish Uncle Erland. Repulsed by his cynicism, Marie determines to recover her joy of living. She returns to Stockholm and shares the diary with her lover, a smarmy journalist (Alf Kjellin). In the concluding scene, she expresses her regained exuberance while dancing. A pivotal film in Ingmar Bergman’s oeuvre, Sommarlek marked his maturation as a master filmmaker capable of evocative imagery and poignant expression. Of particular note are the unsettling scenes between Marie and her ominous uncle, framed and lit to emphasize the disturbing nature of their relationship. Maj-Britt Nilsson’s performance as Marie is also remarkable, enhanced by Bergman’s increasing mastery of the close-up. The splendid achievement of Sommarlek signalled a long succession of masterworks that ensued until Bergman’s withdrawal from filmmaking in the 1980s. —allmovie guide
"Haciendo caso omiso de mis propias creencias y dudas, que carecen de importancia en este sentido, opino que el arte perdió su impulso creador básico en el instante en que fue separado del culto religioso. Se cortó el cordón umbilical y ahora vive su propia vida estéril, procreando y prostituyéndose. En tiempos pasados el artista permanecía en la sombra, desconocido, y su obra era para la gloria de Dios. Vivía y moría sin ser más o menos importante que otros artesanos; valores eternos, inmortalidad y obra maestra eran términos inaplicables en su caso. La habilidad para crear era un don. En un mundo semejante florecían la seguridad invulnerable y la humildad natural."Ingmar Bergman
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Subtìtulos castellano:
English subtitles:
-o-
Ingmar Bergman en Arsenevich

26 septiembre 2009

Agnès Varda - Du côté de la côte (1958)

Francés/French | Subtitles: Castellano/English
26 min. | Xvid 576x432 | 822 kb/s | PAL (25fps) | 108 Kb/s MP3 VBR
183 MB

Un viaje por la Costa d'Azur, con su cielo azul, sus playas de arena fina, sus bañistas bronceándose al sol...
"Nuestro propósito no es rodar a las gentes del país. Nuestro mirada va a la Costa, los turistas, los curiosos, los emigrantes, los amateurs, los pasajeros que un día descubren esta costa y se quedan un rato para exprimir su tiempo de libertad." Por asociación de ideas, la película va en busca de aquellos que, cabezas coronadas (le Reina Victoria), escritores (Colette) o artistas (Picasso), han dado a la Costa su categoría y renombre. Evoca la atracción del sol, el exotismo de la arquitectura, las estrellas del Festival de Cannes, los árboles seculares, las residencias (hoteles, campings, villas... o cementerios).
"Y el Edén, ¿Dónde está? Toda la costa lo echa de menos con nostalgia. Toda la costa escribe su nombre". "Y el Edén, ¿Dónde está? Toda la costa lo echa de menos con nostalgia. Toda la costa escribe su nombre". No cómo aquí, dónde arde el Carnaval en una agitada mezcla de música ruidosa. Allí, en cambio, es la calma total. En la isla de los nudistas, dos caballos solitarios juegan en el agua y dos cuerpos desnudos se adormecen al sol. ¿ Eso es el Edén? De hecho, no. "Falsas Evas son éstas, falsos Adanes, amores falsos, Venus engañosas, grutas falsas y falsas ninfas. Si estos ensueños son colectivos, sus jardines no son públicos, el falso Edén no es para nosotros, ni tampoco el Edén.". Una vieja puerta de chatarra oxidada se cierra, al tiempo que, sobre la playa, cierran las sombrillas. " El sol de la fiesta, está desmaquillado " dice la canción. " Es triste e idiota, el fin de la fiesta, a finales de verano".

Traducción de los subtítulos al castellano: Firpo (veinticuatrofps)

Tongue-in-cheek look at the French Riviera, especially in summer when it overflows with tourists. Reviews its history and famous visitors; displays its faux-exotic buildings, its crowded beaches, its trees and monuments; and, pokes fun at the colors women wear and the vagaries of fashion. The film celebrates the use of "Eden" as a place name, suggesting that paradise comes to the coast after all are gone, perhaps only on a remote island beach.

Dvd Rip by davev205 (KG)


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Du cote de la cote (English and Spanish subtitles)


25 septiembre 2009

Samuel Fuller - The Crimson Kimono (1959)


Inglés/English | Subs: Castellano
78 min | XviD 704 x 400 | 1254 kb/s | 80 kb/s mp3 VBR | 25 fps
750 MB + 3% recuperación/recovery

El kimono rojo
Dos agentes, uno americano y otro japonés, compañeros en la guerra de Corea, deben investigar el asesinato de una bailarina de streap-tease que se ha cometido en Los Ángeles. Su amistad peligrará cuando aparezca en escena una pintora, implicada en el caso.
Samuel Fuller y su artesanía de armar un guión y una historia tan negra como oscuros sean siempre sus personajes, en una trama entretenida y en una joyita de cine B para rescatar hoy, imperdible como cada film "noir", como cada film de Fuller. (rosariocine)

What makes The Crimson Kimono such a landmark film is that one detective is white, the other Japanese-American. The white woman they both love falls for the Japanese-American’s luscious solo piano skills and sensitivity, but he is no effeminate Oriental. In his first film, James Shigeta is electric; look at that sideways grin he shoots as he leans sexily on an office chair, or the way his fingers stroke Victoria Shaw’s back as they embrace. He’s a hard-boiled talker in a luscious Fuller noir. He’s funny without being the joke. The Crimson Kimono proves just how embarrassed Hollywood ought to feel that in the 47 years since the film’s release, no studio has made a mainstream film about Asian male sexuality as intelligent and provocative as this.


DVD rip de heaver (FH)


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Sam Fuller en Arsenevich
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Verboten! 
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The Big Red One

24 septiembre 2009

Jacques Tati - Parade (1974)

Francès (almost no dialogues) I Subs: Castellano
85 min I Xvid 512x368 I 1020 kb/s I 128 kb/s cbr mp3 I 25 fps
699 MB + 3% de recuperaciòn/recovery
Una función de circo, con entretelones incluídos, es el centro de la última película de Tati. Y también es la forma de seguir poniendo en crisis la arquitectura, en este caso la del espectáculo: el espacio escénico y el de la platea se transgreden continuamente; el gag se democratiza , espectadores y artistas producen magia por igual. Con Parade, Tati abandona la comodidad del personaje de Hulot, vuelve a sus raíces de actor de variedades y asume un nuevo desafío , precursor de mucho cine independiente actual: filmar un largo en video en tres días. Otra enseñanza de Tati para el futuro. (Malba)
En el caso de Tati, el costosísimo y complejo rodaje de PLAYTIME (1967) y su relativo fracaso de público, le llevo a un impasse de cuatro años hasta rodar TRAFFIC (Tráfico, 1971), de concepción mas sencilla. Transcurridos otros tres dio vida al que sería último título de su corta filmografía. Y puede decirse que con PARADE (1974) –tan lamentablemente traducida en España en su fugaz estreno con el título de “Zafarrancho en el circo”-, el cineasta francés acaso lograra el título más personal y libre de su aportación como realizador. Se que es una apreciación muy arriesgada y, en buena medida, poco compartida, que yo mismo estaría dispuesto a poner en tela de juicio al tener un recuerdo no muy cercano de sus títulos precedentes. Sin embargo, es tal la capacidad de sorpresa que me ha producido esta película –y quizá mis temores fueran excesivos a la hora de vaticinar sus resultados-, que mi entusiasmo puede que resulte desmedido. No me importa admitirlo, cuando se puede admirar una propuesta tan atrevida y conceptual como la que comentamos, y sus imágenes logren esa capacidad de fascinación y esa singular poética, como esta aparentemente sencilla producción, que en definitiva propone la filmación de un espectáculo de circo, amparándose en unos métodos de grabación a partir de video, bastante insólitos para el momento del rodaje. A partir de estas características, ya cabría definir la singularidad del experimento, pero es indudable que a partir de su consecución, es cuando hay que calificar el título que comentamos como una de las propuestas más atrevidas, libres e innovadoras del cine de los setenta. Creo que el paso de los años y la perspectiva que de ellos se nos ofrecen, de alguna manera deberían llevar a ese reconocimiento a una película que siempre ha pasado “de tapadillo” y considerada como un título “menor” al lado de obras precedentes más galardonadas, admitidas por el gran público y aparentemente complejas.
Precisamente complejidad no es lo que falte a este aparentemente improvisado espectáculo de Tati. El marchamo de ligereza, de asistir a una sencilla filmación de aparentes cortos vuelos, es lo que finalmente concede su grandeza al conjunto. Pocas cosas hay más difíciles de hacer pasar por ligero lo que en realidad está profundamente elaborado, y esa complejidad y cerebralismo es un rasgo que en ocasiones se ha reprochado al cine de su artífice. Sin negar dicha apreciación, el paso de los años ha permitido potenciar la creatividad y capacidad visual, y de planteamiento de un mundo propio que albergaban sus películas. Pero en cualquier caso, hay que reconocer que en PARADE apenas se advierte esa elaboración, aunque finalmente esta exista, y quizá de forma más acusada que en sus otros films. Ahí es nada, lograr elaborar un producto cinematográfico sin partir de argumento alguno, prácticamente sin diálogos, con una relativa escasez de medios, y lograr un compendio tan admirablemente resuelto, no solo enlazándolo de forma coherente con el conjunto de su obra, sino prolongando sus rasgos de estilo con una enorme capacidad de síntesis, abriendo al mismo tiempo nuevos caminos que, lamentablemente, no tuvieron continuidad. En ese sentido, hay que aceptar que nos encontramos con una auténtica “summa” de su mundo creativo, visual y temático, resumido en una filmación sencilla realizada para le televisión sueca.
A partir de tan sencillo planteamiento, la mirada de Tati se despliega en una serie de apuntes, pequeñas pinceladas, actuaciones, imitaciones desarrolladas por él mismo –ejerce como maestro de ceremonias, y rememora sus demostradas cualidades como maestro de la pantomima-, describiendo todo un universo visual en el que no se sabe que admirar más. Si el sentido del timming demostrado por su realizador, la capacidad para la pintura de sus imágenes, la extremada estilización de sus decorados –en ocasiones son simplemente forillos blancos-, el discurso solapado que se advierte ante la alienación de un público que está despojado de la espontaneidad de los niños, o la crítica hacia unas modas que se exteriorizan en los vestuarios de los propios componentes del aforo, al que constantemente se hace partícipe de la función.. Con todo ello, con la confluencia de una limitada –pero sumamente eficaz- galería de artistas que desarrollan y se suceden en sus breves actuaciones, Tati compone una auténtica sinfonía del hedonismo. No duda en sus imitaciones –además de las legendarias de ascendencia deportiva- describir tipologías como la de ese guardia de tráfico de diferentes países. Pero al mismo tiempo logra armonizar un conjunto de detalles, en ocasiones con pequeñas pinceladas, expresar una poética visual sin limitaciones, y una exaltación del valor terapéutico del espectáculo, de la necesidad de la diversión y la risa. Y todo ello a partir de un discurso cinematográfico riguroso y atrevido, en el que cualquiera de sus elementos –desde el colorido de los globos hasta cualquiera de las pinturas que ejecutan los actuantes de fondo- logra expresarse como parte de un todo, configurando una expresión del mundo llena de validez.
Antes señalaba la paradoja de encontrarnos ante una película tan finalmente espontánea como en realidad compleja en su planteamiento. Y hubo una secuencia que me recordó que ello no es más que una traslación de ese universo de diversión que siempre ha intentado evocar el circo. Me estoy refiriendo a la reiterada aparición de ese hombre de mediana edad que se interna para actuar con la mula amaestrada, que provoca las risas en el público con la oposición de su esposa. Es una presencia tan gozosa de celebrar como finalmente artificiosa, que me recordó una vivencia similar en un circo en la navidad de 1973, y que a mis nueve años queda como uno de mis recuerdos de infancia más felices. En esa traslación es donde finalmente pude advertir la vigencia de la validez de la propuesta de Tatí. Una película inclasificable genéricamente, y quizá por ello, enteramente personal dentro del universo fílmico de su realizador. Puede, finalmente, que su aún no generalizado reconocimiento, encierre una paradoja aún mayor que la antes citada. Esta no es otra que reconocer que la elección formal de su autor –la filmación a partir de formato en video, que con el paso de los años ha dejado una patina de cierta fealdad en su aspecto-, es la que finalmente encierre el lejano arcano de su libertad formal, su sencillez y, finalmente, su escondida grandeza. (Extracto de Cinema de Perra Gorda)
An excited audience of men, women and children take their seats in a circus tent, eager for the spectacle to begin. The genial Monsieur Loyal greets everyone with an invitation that all are welcome to join in the show. A cavalcade of acrobats, clowns and singers appear to entertain one and all. Too soon, the show is over, and two small children explore the remnants of the evening’s amusements backstage..."Jacques Tati's last film - his least-known work, shot mostly on videotape for Swedish television - is seldom shown, but it's a far greater achievement than most accounts would lead you to expect. Ostensibly nothing more than a series of circus and music-hall acts (including several of Tati's most famous pantomimes) hosted by Tati and performed for an ordinary family audience, it is in fact a powerful testament that further develops the radical formal and social ideas of his masterpiece "Playtime" in more modest terms without sacrificing any of that work's revolutionary implications. It's literally impossible to determine when one "act" ends and another one begins, because of a complex process of displaced emphasis and a graceful dovetailing of details; it's equally impossible to tell from the brilliant and deceptively simple mise en scene how much is straight documentary and how much contrived fiction. All this proceeds so naturally and effortlessly that one might misread the film as nothing more than minor light entertainment (although it certainly succeeds on that level). But Tati is clearly after much more - vision of spectacle, of dexterity versus awkwardness, of seeing versus being seen that carries the filmmaker's antielitism to the point of dissolving all distinctions between stars and stargazers, performers and spectators, accomplished acrobats and children at play. It's a sign of this film's greatness that the enormous sadness that accompanies the final leave-taking of the circus interior is a good deal more than the conclusion of an unpretentious evening's entertainment; it's a sublime and awesome coda to the career of one of this century's greatest artists." (Jonathan Rosenbaum, Chicago Reader)
"Ya les he contado todo esto... por otra parte no sé si tengo razón. ¿Por qué? Nadie puede tener un cien por cien de razón... a cada cual con su mal gusto." Jacques Tati
(Se descomprime con el 7-zip)
Subtìtulos castellano:
(Sorry there are no english subs)
-o-
Jacques Tati en Arsenevich

22 septiembre 2009

Hsiao-hsien Hou - Tong nien wang shi (1985)


Mandarín | Subs: Castellano/English/Français
137 min | XviD 704x384 | 1501 kb/s | 256 kb/s AC3 | 23.97 fps
1,68 GB + 3% recuperación/recovery

Tiempo de vivir, tiempo de morir
El título de este film es revelador : indica la operación que el cineasta taiwanés Hou Hsiao Hsien realiza magistralmente: condensa los ciclos vitales en algo más de dos horas de película. Aquí la cámara fija es un testigo, deja al tiempo como variable, y esa variable es el objeto de filmación.
Una familia china es el escenario donde somos arrojados a la experiencia del transcurrir. Allí se juega la tensión entre lo singular y lo universal, tensión que el director , a sabiendas de su carácter irresoluble, no puede menos que sostener. La infancia, la adolescencia, la enfermedad y muerte de los mayores giran en una rueda aceitada por la transmisión oral de los recuerdos familiares, enhebrados a la historia de Taiwán.

Y si las anécdotas tocan lo universal de estas experiencias de vida, crecimiento y muerte, ensambladas al mismo tiempo en las distintas generaciones, el afecto atraviesa las escenas por medio de una emoción contenida, que sólo la muerte parece soltar. Cabe aquí no confundir expresividad con profundidad. Los sentimientos arrasan, pero nadie sabe bien qué hacer con ellos. El pudor encubre la intensidad.

“El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre” nos dice el poeta peruano César Vallejo. Esta película logra la imagen justa para ese cambio de perspectiva que se va dando con el paso de los años. Hou Hsiao Hsien, como Vallejo, poetiza el tiempo. Liliana Piñeiro, meridianacelan.blogspot.com

Rip mío del DVD9

Un temps pour vivre, un temps pour mourir
Un Temps pour Vivre, Un Temps pour Mourir est une chronique de la vie de Ah-Hsiao, surnommé Ah-Ha par sa grand-mère. La famille vit dans une petite ville du sud de Taïwan, après avoir quitté la Chine continentale quelques années auparavant. Par bribes, à travers la radio, parviendra l’arrière fond historique (le film commence à la fin des années cinquante) : Taïwan, enclave nationaliste, en guerre avec le continent. Le film commence avec les jeux d’enfance, les souvenirs des parents, l’insouciance. Les jeux de billes et les cachettes, la grand-mère qui met de l’argent de côté pour en avoir dans l’au-delà, la grand-mère qui voudrait bien que son petit-fils préféré l’accompagne sur le continent, la fatigue et l’asthme du père, la fierté d’être admis au collège, la comptine avec des mots d’anglais, les brimades et la grand-mère qui console, la douleur et la mort du père... Ensuite, vient l’époque plus agitée de l’adolescence, les affrontements de bandes, la grand-mère qui se perd dans la ville, l’incertitude de l’avenir, l’escalade d’un mur pour échapper à la police, la maladie de la mère, le jeu de marcher sur les mains et de sentir sa force, l’hésitation de son corps, aussi, que l’on découvre, les émois sexuels… Enfin, il y a ce temps, où les parents ne sont plus, où l’on n’a pas vu mourir la grand-mère, où l’on reste là, avec les frères et sœurs, à devoir prendre en main sa vie propre...
The time to live and the time to die
A reflective autobiographical film about filmmaker Hou Hsiao-hsien's youth in the late 40s and early 50s. Largely filmed in the same places in Taiwan where the events originally happened, this unhurried family chronicle carries an emotional force and a historical significance that may not be immediately apparent. Working in long takes and wide-screen, deep-focus compositions that frame the characters from a discreet distance, Hou allows the locations to seep into our own memories and experience, so that, as in Olmi's The Tree of the Wooden Clogs and Tian's The Blue Kite, we come to know them almost as intimately as touchstones in our own lives. Yet paradoxically, the unseen Chinese mainland carries as much weight as the landscape of Taiwan: Hou's Christian family left in 1948, and the revolution that followed made it impossible for them to return. Subtly interweaving everyday details with processes and understandings that evolve over years, the film conveys a density of familial detail that we usually encounter only in certain novels, and a sense of the tragic within hailing distance of Ozu. This was the first film by Hou I ever saw, and it provides an excellent introduction to his work as a whole. Jonathan Rosenbaum, The Chicago Reader

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Hsiao-hsien Hou en Arsenevich


Beiqing chengshi

21 septiembre 2009

Anselmo Duarte - O Pagador de Promessas (1962)

Portuguès/Portuguese I Subs: Castellano/English
92 min I Xvid 560x416 I 1788 kb/s I 192 kb/s cbr AC3 I 23,97 fps
699 MB (CD1) y 701 MB (CD2)
Para salvar la vida de su amigo ,Zé, un campesino del interior del Estado de Bahia, le hace la promesa a Iansá o Santa Bárbara, de cargar una cruz tan pesada como la de Cristo y recorrer las 7 leguas que separan su finca de la Iglesia de Santa Bárbara en la ciudad de Salvador de Bahia, acompañado pro Rosa, su esposa. La cinta sigue los preceptos estilísticos del neorrealismo italiano, con una eficaz fotografía en blanco y negro y un excelente movimiento de actores. Se focaliza, además, la integración de las raíces afrobrasileñas expresadas en el sincretismo de las creencias religiosas, el vestuario y la música. El pagador trasciende la crítica a la intransigencia religiosa que una lectura rápida pudiera circunscribir. En realidad es un filme sobre la intransigencia en general y un reflejo de la lucha que se estaba librando en esos momentos en toda América Latina, tratando de encontrar un nuevo modelo político-social que resolviera las dificultades existentes.
Basada en la obra teatral de Dias Gomes, "El Pagador de Promesas" fue llevado al cine por Anselmo Duarte y recibió la Palma de oro en Cannes, en 1962. El film, está tratado en base a lo mejor del neorrealismo italiano, con una buena fotografía en blanco y negro y un excelente movimiento de actores. Además de la integración de las raíces afrobrasileñas, expresadas en el sincretismo de sus creencias religiosas, su vestimenta y su música, probablemente el país que mejor utilizó, amplió y renovó esas raíces. José, un campesino del estado de Bahía, Brasil, para salvar la vida de alguien, le hace la promesa a Yansá (Santa Bárbara), de cargar una cruz tan pesada como la de Cristo y recorrer las 7 leguas que separan su finca de la iglesia de la santa, en la ciudad de Salvador. A pagar la promesa lo acompaña en su recorrido, Rosa, su mujer. A primera vista pareciera que este film de Anselmo Duarte fuera una denuncia de intransigencia religiosa. En realidad es un film de la intransigencia del hombre para con el hombre y un reflejo de la lucha, que se estaba librando en esos momentos en toda Latinoamérica tratando de encontrar un nuevo modelo político-social que resolviera los urgentes problemas que hasta la fecha nos aquejan. Puesto que es tan intransigente el cura que no permite que el pobre campesino cumpla a cabalidad su promesa, como el periodista que no respetando el pensamiento del campesino, pone en su boca, palabras que no ha expresado y lo convierte en un agitador de masas, en un hombre que pregona la reforma agraria, y la revolución, interpretando a su gusto y antojo las palabras simples de José. Intransigentes son las autoridades civiles y militares, al crear una barrera que no permite la solución de la promesa del campesino, sino que lo convierten en un problema político. El comerciante, que sólo quiere sacar provecho económico de la situación del campesino. El “Chulo”, que además de apropiarse sexualmente de la mujer de José, lo utiliza también para sus propios fines. Es una historia de intransigencia, egoísmo, traición y miserias humanas. Es un extraordinario retrato del latinoamericano, descrito de una manera trascendental. Es imposible que cada uno de nosotros no nos encontremos en cualquiera de los personajes, ni que las situaciones que presenciamos en el film no nos recuerden otras que hayamos vivido. Que lástima que no quisimos comprender, en los años sesenta, el mensaje de la obra de Dias Gomes. No pudimos apreciar, ni difundir debidamente esta película, porque su contenido es una gran lección de humildad y humanidad. Adelantándose a errores históricos que cometieron nuestros gobiernos de turno, así como también las “revoluciones” respectivas. Los problemas de José los seguimos viviendo a diario, nosotros. (El Madroñal, septiembre 24 de 2004) Anselmo Duarte's The Given Word, adapted from a successful play by Dias Gomes, marked Brazilian cinema's international breakthrough, winning the Palme d'Or at Cannes in 1962 over such major works as Buñuel's The Exterminating Angel and Antonioni's The Eclipse. A moving tale of simple faith set against blind authority, the film features Leonardo Vilar as Zé do Burro, a poor rural peasant who carries a heavy wooden cross for thirty miles to a distant church, in order to fulfil a vow he made to the saint who cured his sick donkey. When he arrives, the parish priest refuses him entry, on the grounds that the vow was made at voodoo ceremony. Zé camps out on the church stairs with wife, donkey and cross; crowds gather and take sides, the media appears, civil authorities become alarmed, and things spin out of control. "A minor masterpiece . . . one of the best of the early Brazilian cinema novo" (Sadoul, Dictionary of Films). "[A] pulsating vision of street life, all music, movement and exuberant, cluttered noise . . . Half angry neorealism, half Buñuelian satire" (J. Sanders).
"A la semana siguiente todo el mundo decía: "Ahí va el burro Zé, con su burro." No me importaba, ni a Nicolau. Sólo nostros dos conocíamos el milagro. Yo, él y Santa Bárbara."
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Subtìtulos castellano:
English subtitles: