04 septiembre 2009

Nicholas Ray - Bitter Victory (1957)


Inglès/English | Subs: Castellano
97min | Xvid 640x272 | 900 kb/s | 96 kb/s mp3 | 25 fps
700 MB + 3 % de recuperaciòn/recovery
Un oficial del ejército británico es enviado al Norte de África para ayudar a un superior a realizar un ataque a los cuarteles de Rommel en el Líbano. Allí descubre que el amor de su vida se ha casado con el hombre al que debe ayudar, lo que hará crecer la rivalidad entre ambos.
Ya teníamos el teatro (Griffith), la poesía (Murnau), la pintura (Rossellini), la danza (Eisenstein) y la música (Renoir) 1. Ahora tenemos el cine. Y el cine es Nicholas Ray.
¿Por qué entonces nuestra frialdad hacia las fotos de Amarga victoria, si sabemos que son las fotos del mejor de los films? Porque no expresan nada. Y con razón. Mientras que una sola foto de Lilian Gish basta para simbolizar Le Lys brisé, una sola de Charles Chaplin Un rey en Nueva York, una sola de Rita Hayworth La dama de Shangai, e incluso una sola de Ingrid Bergman Elena, la fotografía de Curd Jurgens perdido en el desierto de Tripolitania o la de Richard Burton ridículamente vestido con un albornoz blanco no tienen relación alguna con Curd Jurgens o Richard Burton en la pantalla. Un abismo separa las fotos del film propiamente dicho. Un abismo que es todo un mundo. ¿Cuál? El del cine moderno.
Y es en este sentido que Bitter Victory es un film anormal. El interés no está en los objetos sino en lo que hay entre ellos y que, a su vez, se convierte en objeto. Nicholas Ray nos obliga a ver como real aquello que ni siquiera veíamos como irreal, sino que simplemente no veíamos. Bitter Victory se parece a esos dibujos que se les dan a los niños para que encuentren la figura de su cazador entre un montón de líneas que a primera vista carecen de significado.
No podemos decir: tras la incursión de un comando británico en el cuartel general de Rommel se oculta el símbolo de nuestra época, porque allí no hay ni atrás ni delante. Bitter Victory es lo que es. No existe por una parte la realidad, o sea el conflicto entre el teniente Keith y el capitán Brand, y por otra parte la ficción, que podría ser el conflicto entre valor y cobardía o miedo y lucidez o moral y libertad o esto y lo otro. No. Aquí ya no se trata de realidad y ficción y de que la una sobrepase a la otra. Se trata de algo muy distinto. ¿De qué? De las estrellas, tal vez, y de los hombres a los que les gusta mirar las estrellas y soñar.
Magníficamente montada, Bitter Victory está, además, soberbiamente interpretada por Richard Burton y Curd Jurgens. Es la segunda vez, desde Et Dieu... créa la femme, que podemos creer en el personaje Curd Jurgens. En cuanto a Richard Burton, que supo salirse con la suya en todos sus anteriores films, buenos o malos, dirigido por Nicholas Ray es absolutamente sensacional. ¿Que es una especie de Wilhelm Meister 1958? Poco importa. Decir que Bitter Victory es el más goethiano de los films no sería gran cosa. ¿De qué sirve, en efecto, rehacer a Goethe, o cualquiera otra cosa, Don Quijote, por ejemplo, o Buvard et Pécuchet, J'accuse o Voyage au bout de la nuit, si ya están hechos? ¿Qué son el amor, el miedo, el desprecio, el peligro, la aventura, la desesperación, la amargura, la victoria? ¿Y qué importancia pueden tener en relación con las estrellas?
Nunca antes unos personajes de cine nos habían parecido a la vez tan cercanos y distantes. Contemplando las calles de Bengazi o las dunas del desierto nos ocurre que pensamos de súbito y durante una fracción de segundo en otra cosa, en los snack-bars de los Campos Elíseos, por ejemplo, o en una muchacha de la que estábamos enamorados, en todo y cualquier cosa, en la mentira, en la cobardía de las mujeres, en la frivolidad de los hombres, en aparatos mecánicos que funcionan echando una moneda, porque Bitter Victory no es más que el reflejo de la vida, la vida misma hecha film, vista desde atrás del espejo en que el cine la capta. Este esa un tiempo el film más directo y más secreto, el más fino y el más burdo. No es cine, es algo más que cine.
¿Cómo hablar de un film semejante? ¿De qué sirve decir que el encuentro entre Richard Burton y Ruth Roman bajo la mirada de Curd Jurgens está montado con una energía increíble? Aunque tal vez sea una escena en la que hayamos cerrado los ojos. Porque Bitter Victory, como el sol, nos obliga a cerrar los ojos. La verdad ciega.
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1. Esta clasificación puede parecer arbitraria y, sobre todo, paradójica. No es así. Es cierto que Griffith era un enemigo declarado del teatro, pero del teatro de su época. La estética de Nacimiento de una nación o de One Exciting Night es la misma de Ricardo III o de As You Like It. Si Griffith inventó el cine, lo inventó con las mismas ideas con que Shakespeare inventó el teatro. E inventó el «suspenso» con las mismas ideas que Corneille la «suspensión».
De igual modo, decir que Renoir se acerca a la música y Rossellini a la pintura cuando es de todos bien sabido que el uno adora las tablas y el otro aborrece los pinceles, es sencillamente decir que el autor de Fleuve se acerca a Mozart y el de Europa 51 a Velázquez. Simplificando burdamente, el uno trata de pintar estados de ánimo y el otro caracteres.
Se trata, como vemos, de definir a los cineastas por lo que hay en ellos de más profundo, por la «calidad» de su «invención». En un Renoir, por ejemplo, el número tres corresponde a una obsesión espacial. Eisenstein es la danza porque en lo más profundo de los seres y las cosas busca, como ella, la inmovilidad dentro del movimiento. (Texto de Jean-Luc Godard, originalmente publicado en Cahiers du Cinéma, n.° 79, enero de 1958)
Jean-Luc Godard once famously wrote, "The cinema is Nicholas Ray." Much less famous is the movie that occasioned the observation. Bitter Victory marked Ray's ascension to "auteur" demigod status in France. Unfortunately, American prints ran 20 minutes shorter than the Amère victoire seen in Europe, with the unsurprising result that this enigmatic film--so charged with suppressed desperation and rage, you can hear the neurons snapping--became well-nigh incoherent. It gets worse. The picture, a milestone in the deployment of CinemaScope for emotional subtlety and expressiveness, was dumped to television in a pan-&-scan version that made hash of its compositions and editing rhythm. And that's the only way it was seen, for decades. The setting is North Africa early in World War II. Two British officers, played by Curd Jürgens and Richard Burton, lead a commando team into the desert to attack a German post. Commander Jürgens doesn't know, but comes to suspect, that his wife (Ruth Roman) and Burton were involved sometime before Jürgens married her. The mission recedes into the background as the tension between the two men builds, and issues of ethics, cowardice, and the legitimacy of wartime killing are thrown into relief against the anvil of the desert. Jurgens was an opaque actor, but Burton etches a searingly modern portrait of an alienated soul whose mordant self-awareness avails him nothing; it's right up there with such Ray-directed landmark performances as James Dean's in Rebel Without a Cause and Humphrey Bogart's in In a Lonely Place. --Richard T. Jameson
"Hay un tipo de cine que practican ineptos y cínicos, un cine camelístico, orientado a halagar al público que sale de él sintiéndose mejor o más inteligente, por ejemplo, 'El puente sobre el rio Kwai o 'El baile de los malditos'. Y hay también un cine intimista y orgulloso que practican sin compromiso unos cuantos cineastas sinceros e inteligentes que prefieren inquietar que dar seguridades, despertar que adormecer. Al salir de 'Nuit de Brouillard' de Alain Resnais no se siente uno mejor, se siente peor. Al salir de 'Noches blancas' de Visconti o de 'Sed de mal' se siente uno menos inteligente al entrar pero satisfecho sin embargo de tanta poesía y tanto arte. Todos los cineastas que no son poetas se valen de la psicología para hacer creíbles los cambios, y el éxito comercial de las películas psicológicas parece darles la razón. "Todo arte grande es abstracto", dijo Renoir, y no se alcanza la abstracción por el camino de la psicología, al contrario: la abstracción desemboca tarde o temprano en la moral, en la única moral que nos preocupa, la que inventan y reinventan sin cesar los artistas. " François Truffaut
"Siento que uno de los temas constantes de mis películas es la soledad del hombre. Pienso que en ella hay una lucha y una búsqueda que pueden conducir tanto a la desesperación como a una forma de vida productiva y eficiente y a una existencia feliz dentro de las limitaciones de cada día. Entonces el individualismo se hace más importante que la soledad, que procede de un sentimiento de rechazo." Nicholas Ray

Bitter.Victory.part1.rar
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-o-
Nicholas Ray en Arsenevich
Bigger than Life

3 comentarios:

saynomoreglass dijo...

la re-subirè en unos dìas,

youre welcome!!

saynomoreglass dijo...

Re-subida!!

scalisto dijo...

Resubida Bitter Victory de Nicholas Ray