06 septiembre 2009

Billy Wilder - The Private Life of Sherlock Holmes (1970)

Inglès | Subs: Castellano/EN/FR/PT
125 min | XviD 704x304 | 1173 kb/s | 128 kb/s mp3 | 23.97 fps
1,14 GB
Londres, agosto de 1897. En el 221B de Baker Street, Sherlock Holmes y su fiel ayudante, el doctor John H. Watson conversan sobre las diversas posibilidades de investigaciones que se les presentan. Holmes rechaza el que considera de intrascendente caso de los seis enanos saltimbanquis desaparecidos y acepta, a su pesar, la invitación para ver el ballet imperial ruso con Madame Petrova al frente de la compañía. Lo que empieza siendo un caso interesante, al final deviene una sencilla y rocambolesca oferta para que Holmes le de descendencia a Madame Petrova a cambio de un auténtico Stradivarius, pero él rechaza la oferta de forma harto educada cuando insinua que comparte piso con otro hombre soltero desde hace cinco años. Días más tarde, se presenta en el 221B de Baker Street una mujer, medio desnuda y mojada, que no recuerda su identidad. Al recuperar la memoria, la mujer revela su identidad, Madame Valladon, y denuncia la desaparición de su marido, un fabricante de bombas de agua. En primer lugar, Holmes y Watson empiezan a investigar una empresa fantasma, en cuya sede encuentran cartas que indican que trafican con canarios.
A mediados los años sesenta, Billy Wilder atravesaba una etapa de cierto desencanto. Los fracasos comerciales de Bésame, tonto (1964) y En bandeja de plata (1966) situaron al veterano cineasta en una difícil situación cara a la industria. United Artists, empero, seguiría confiando en Wilder, sabedores que sus éxitos en taquilla no quedaban demasiado lejanos en el tiempo (Con faldas y a lo loco, El apartamento). Se ha tergiversado en ocasiones la realidad sobre el nacimiento del proyecto de La vida privada de Sherlock Holmes (1970) en cuanto nació como un proyecto inspirado a partir de escuchar el concierto de violín que Miklós Rózsa escribió en 1953. Existe parte de verdad en esta, digamos, «leyenda», pero la realidad es que Wilder ya había empezado a maquinar una historia sobre Sherlock Holmes. El vaivén de guionistas que pasaron por el proyecto auspiciado por el director de origen vienés —John Mortimer, responsable de los diálogos adicionales de ¡Suspense! (1960) ; Harry Kurnitz, especialista consumado en el detective británico y autor del libreto de Testigo de cargo (1957), y en dos fases, su habitual colaborador I. A. L. Diamond— redunda en la idea que Wilder no daba con el tono preciso en torno a una figura tan popular y carismática como Sherlock Holmes. Un aspecto sobre la vida privada de Holmes que poco había trascendido en los seriales televisivos y cinematográficos que se habían perpetrado hasta entonces sobre el personaje, el de su afición a tocar el violín, pusieron sobre la pista a Wilder a la hora de utilizar el citado concierto obra del compositor húngaro. El estado de melancolía que evoca al escuchar la partitura de Rózsa marcaría el dibujo de un personaje trazado por Wilder y Diamond, en la que sería la quinta colaboración entre uno de los tándems de guionistas más relevantes del cine sonoro. La ironía y el sarcasmo, elementos consustanciales al cine de Wilder, se filtrarían en la historia, a modo de variaciones sobre una composición que va marcando los tempos narrativos de La vida privada de Sherlock Holmes. En este sentido, el concierto para violín de Rózsa supuso más una inspiración que un punto de partida, ya que Wilder había vislumbrado las posibilidades reales de una historia referida al personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle, escritor adscrito parcialmente a las novelas de misterio, al igual que su coetánea Agatha Christie, de la que el perspicaz cineasta tomaría prestada una de sus obras para dar forma a Testigo de cargo. Pensada para ser exhibida en salas comerciales con un metraje de unas tres horas y, por tanto, con un tratamiento «especial» ya que tan sólo podría proyectarse en dos únicas sesiones diarias, La vida privada de Sherlock Holmes, como dijo el propio Wilder, «acabóen la mesa de operaciones ; pero en lugar de practicarle la cirujía directamente la asesinaron». La cadena de fracasos acumulados en los estertores de los sesenta respecto a los musicales (La estrella, Hello, Dolly !, La leyenda de la ciudad sin nombre) pusieron sobreaviso a los directivos de la United Artists, quienes obligaron a Wilder a dejar el film en una duración que se situara en torno a los dos horas. Puestos a sacrificar metraje, era preferible eliminar los episodios referidos a La habitación patas arriba y Los recién casados desnudos. Sendos episodios tenían por objeto abundar en la relación entre Sherlock Holmes (Robert Stephens) y su ayudante James Watson (Colin Blakely), que va más allá de un puro entente profesional y apuntan en la dirección de una amistad con ribetes de ambigüedad sexual. Algo que el capítulo de las bailarinas rusas hace patente, pero en el sentido de burlarse de una hipotética relación homosexual entre ambos al renunciar Holmes, de una forma elegante, a contraer matrimonio con la gran dama del ballet Madame Petrova (Tamara Toumanova). Sin conocer el contenido de los episodios descartados, sí parece claro que su inclusión hubiera podido favorecer contemplar el film como una prolongación de los anteriores trabajos del maestro vienés, esto es, desplazándose el fiel de la balanza hacia la comedia —con la sucesión de tres episodios de tono similar, por este orden : La habitación patas arriba, Los recién casados desnudos y Las bailarinas rusas— para, en su segunda parte deslizarse hacia una crónica de misterio y en su epílogo teñirse de melancolía. No obstante, la versión que conocemos provoca en el espectador familiarizado con el cine de Wilder una sensación de estar frente a una «rareza», un cuerpo ajeno a su filmografía que trata de llevar hasta el extremo un estudio sobre una personalidad compleja, más acorde con la de un ser enfermo que se retroalimenta de su misoginia para encauzar sus investigaciones y crear su particular mundo de deducciones, conjeturas, análisis estadísticos, etc. Durante la preparación del film, Wilder manifestó que «lo que pretendo hacer es un estudio serio sobre Holmes, una investigación en profundidad. Al fin y al cabo era un personaje muy interesante : un toxicómano y un misógino ; aunque en ninguna de las muchas películas que se han hecho sobre él se explica el porqué». Visto el film, quizás este objetivo no se cumplió del todo, ya que al margen de los episodios citados, se descartó metraje referido a un flashback en el que Sherlock, aún estudiante en Oxford, después de competir como regatista con sus homólogos de Cambridge, le toca en suerte acostarse con una prostituta. La joven en cuestión no sería otra que la chica de la que se había enamorado mientras la observaba desde la distancia durante sus ejercicios deportivos. Aquella experiencia ofrecía un indicio de la misoginía que Holmes iría incubando con el paso de los años hasta mostrarse desconfiado frente a cualquier mujer. Una actitud que, sin embargo, no le impide verse engañado por Ilse Von Hoffmanstal/Gabrielle Valladon (Geneviéve Page), en la voluntad de Diamond-Wilder por desmitificar al personaje al que numerosas películas habian otogado la etiqueta de «infalible» en relación a sus pesquisas detectivescas. Es cierto que La vida privada de Sherlock Holmes ha pasado a la historia como un estudio desmitifcador sobre tan ilustre investigador, pero también se revela como una obra de una elegancia visual deslumbrante –cortesía de Christopher Challis, en el zénit de su etapa profesional--, una exquisita recreación en estudio —a excepción de los exteriores rodados en Inverness, al norte de Escocia— por parte de Alexandre Trauner de los espacios y de la época por la que transitó el detective más célebre del mundo, una suprema lección de inteligencia en el uso de los diálogos y de los «tiempos muertos» —aquellos en los que filtra la partitura de Rózsa— y de una trama que nunca cae en lo ridículo y lo banal. Su revisión es una invitación a contemplar las grandes virtudes que encierra La vida privada de Sherlock Holmes y de no haber llevado la rúbrica de Billy Wilder, cuyo nivel de exigencia roza la perfección, pasaría a catalogarse de auténtica obra maestra sin mayores reparos. (Texto de Christian Aguilera)
This 1970 Billy Wilder comedy-drama about a major defeat in the career of Sherlock Holmes may have little to do with the legacy of Sir Arthur Conan Doyle, but in its uncut form it happens to be one of the finest films of the decade. Robert Stephens makes a perfectly splendid Holmes, brilliant, sophisticated, and deeply flawed, while Colin Blakely plays Dr. Watson as a drinker and ladies' man with more personality and intelligence than is often granted him by filmmakers. The case (which has some echoes of Doyle's story "The Bruce-Partington Plans") begins with Holmes aiding the distressed Madame Valladon (Geneviève Page), who is searching for her missing husband. The inquiry shifts to Scotland, and despite a stern warning from the hero's brother, Mycroft Holmes (Christopher Lee), Sherlock pursues events that reveal a top-secret government plan. Lush, energetic, funny, gorgeous to look at, and ultimately tragic, the film is layered with Wilder's familiar collision of cynicism and yearning, hope and betrayal, grace and isolation. --Tom Keogh
"Siempre fue uno de mis personajes de ficción favoritos, como Cyrano o los Tres Mosqueteros. Algo me interesaba de ese hombre. Es un periodo fascinante y son unas relaciones fascinantes entre dos hombres, el detective y el Dr. Watson, su amigo y biógrafo; y pensé que ya era hora de tratarlo en el cine (…) Es como si ahora alguien encontrara unos manuscritos en una caja fuerte de un banco, que el Dr. Watson hubiera dejado, que trataran ciertos episodios que no hubiera querido revelar antes. Sólo pueden decirse esas cosas setenta añosdespués de su muerte, porque eran demasiado íntimas (…) Es un jugador de ajedrez que no tiene adversarios de su talla. Si consiguiera entregar a Moriarty a la justicia y meterlo entre barrotes, su mejor pareja estaría fuera de juego. Me interesaba este soltero misógino, la forma en que funcionaba su cerebro, el mejor del siglo. ¿Sólo era una máquina de pensar, un detective extraordinario con una gran intuición, con grandes poderes combinatorios, o había algo en la vida que le hería, que le emocionaba? ¿Odiaba a las mujeres? ¿Por qué se drogaba? Había que explorar todo eso y sus maravillosas relaciones con Watson, médico de la pequeña burguesía, retirado del ejército. Ante un telón de fondo victoriano, es una situación como la de La extraña pareja: dos solteros viviendo juntos. Pusimos gracia y fábula." Billy Wilder
Los fotogramas corresponden al rip anterior de menor calidad

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8 comentarios:

El lobo estepario dijo...

Scalisto, debo ser un burro con las maquinitas: si pego y copio el enlace no me sale el título en la entrada a publicar. Así que pegaré simplemente el enlace para que pinchen y salten a la página. Lo haré a propósito de Kaspar Hauser.

Saludos.

Anónimo dijo...

Una lástima que los enlaces ya estén off-line. Llegué tarde.

Impresionante vuestro blog.

Gracias a Seymour en su toalla eterna por sus muchos aportes.

F.

saynomoreglass dijo...

Hola, F,gracias por tu visita y tus palabras, en unos dìas la resubo, ya aviso. Saludos.

saynomoreglass dijo...

Resubida, por fin (lo habìa olvidado, disculpen).

Anónimo dijo...

Gracias, Saynomoreglass.

Veré la peli a solas, durante este invierno, en un bosque muy lejano al que huyo durante unos meses cuando me escapo de Matrix.

Que halles muchos peces plátanos en las olas, y que nadie te mire los zapatos en los ascensores.


F.M.

persona dijo...

qué testimonio el del Anónimo de arriba. Anónimo: creo que necesitás compañía.

adieu

ivex dijo...

Este blog me hizo comprar mi 1er. disco duro exteno. Es el unico lugar al que estoy "suscrito".
Mi devoción es podriamos decir, paroxística literalmente.
Por todo ello, espero no molestaros ahora que empiezo a comentar; sobre todo si solicito resubidas.
Soís la gradilocuencia del cine, elevais su sentido. Es un blog de ARTE con mayúsculas.
Chapeau!!!
Este largo comentario es a cuenta de que hago filmografías -a vuestra disposición-, siendo prevalente el "Arsenevichmo", por vuestra ímproba labor.
Muchas gracias y una pregunta, si teneís a bien. ¿Por qué razón B. Wilder a perdido varias págs.?

scalisto dijo...

resucitada con nuevo rip