30 julio 2009

François Truffaut - Baisers volés (1968)

Francès/French I Subs: Castellano/English
92 min I Xvid 640x368 I 1527 kb/s I 106 kb/s vbr mp3 I 23.97 fps
1,04 GB + 3% de recuperaciòn/ recovery
Continúa el ciclo del personaje Antoine Doinel tras "Los cuatrocientos golpes" y el capítulo de Truffaut de la película "L'amour à vingt ans". Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) visita a su antigua novia, Christine Darbon (Claude Jade), tras haber sido licenciado del ejército por insubordinación. El padre de Christine encuentra un trabajo temporal para Antoine como vigilante nocturno de un hotel. Sin embargo, a causa de un detective privado, Antoine pierde el empleo el primer día. Como compensación, el detective le ofrece a Antoine trabajar en su agencia, donde Antoine hará trabajos menores hasta que le asignan el deber de averiguar por qué todas las empleadas de la zapatería del señor Georges Tabard (Michel Lonsdale) le odian. En esta zapatería, Antoine conocerá a la preciosa Fabienne Tabard (Delphine Seyrig), la esposa del propietario...
Besos Robados (1968), es la tercera película dentro del grupo de películas de Antoine Doinel. Fue escrita por Truffaut, Claude de Givray y Bernard Revon, y Truffaut se la dedicó a Henri Langlois, porque el rodaje de esta película se dio lugar durante los sucesos de la Cinemateca de París. Es una película que nos muestra a un Antoine Doinel joven, ya no adolescente, y que se recrea en los “instantes de vida” del protagonista. Algo que confirma que es el Antoine Doinel de siempre es la constante reiteración de acciones: como por ejemplo buscar una novia con padres que sean simpáticos, que lo adopten dentro del seno familiar con naturalidad y cariño. Lo mismo había hecho con Colette en la película anterior. Se confirma que su infancia fue desgraciada y que no hace sino buscar afecto en familias ajenas. Pero a pesar de ello, la película es de una frescura que supera a las anteriores, no posee la tristeza de Los cuatrocientos golpes, ni el fracaso del amor de su segundo film. Es la película en la que vemos a Doinel convertirse en un adulto, en la que lo vemos trabajar, buscando una pareja con la que pueda casarse, aprendiendo a madurar a través de la experiencia con una mujer mayor. El elemento más importante sigue siendo Jean-Pierre Léaud sin lugar a dudas, y los personajes son, una vez más, quienes dotan de vida al guión, que a su vez ha sido insuflado de vida por la realidad de los recuerdos. Uno de los componentes más importantes de la historia, que está presente a su vez en el resto de sus películas, es la presencia de las cartas de amor. Éstas realizan un recorrido hermosísimo por debajo de las calles de París, en una escena única en el cine y en la historia de las películas de amor. La importancia de las cartas está asociada a la vida de Truffaut, que transpone también esto desde su primera película: ya el pequeño Doinel le escribe una carta a sus padres para despedirse; ya el Doinel adolescente y enamorado también le envía cartas a Colette, y el Doinel joven, y también enamorado, le manda una carta a Fabienne, la mujer adulta que le otorga una experiencia nueva en su vida y hace madurar a Doinel; y le escribe cartas a Christine, su amor verdadero, en vez de hablarle a la hora del desayuno. Las cartas son en definitiva uno de los elementos que mejor otorgan esa magia de la realidad de la que vengo hablando desde un inicio. Besos Robados es en definitiva la película que nos muestra el fin de la adolescencia, el inicio de la madurez, la pérdida de la inocencia, el hallazgo del amor y es también un himno a los instantes felices de la vida, que nada tienen que ver con los momentos grandilocuentes de la misma, sino todo lo contrario, son aquellos nimios instantes que se nos escapan en la vida real y que sólo a través de su representación en pantalla es posible intuirlos y comprenderlos. (Texto de Rossana Diaz Costa, tomado de Ver o no ver)
Eight years after the wry romantic sketch Antoine and Colette, François Truffaut and Jean-Pierre Léaud reunited to catch up with Truffaut's cinematic alter ego, Antoine Doinel, the troubled adolescent of The 400 Blows. Stolen Kisses opens with the now-grown Doinel sprung from military prison with a dishonorable discharge, drawn directly from Truffaut's own history of delinquency, but the parallels end there. Lovesick Doinel woos the perky but unresponsive object of his affections, Christine (Claude Jade) while he engages in a series of professions--hotel night watchman, private investigator, TV repairman--with mixed success and comic entanglements. But when he falls in love with the elegant wife of his client (Delphine Seyrig at her most beautiful and charming), Christine realizes she misses Antoine's persistence and clumsy passes, so she embarks on a seductive plan of her own. Truffaut's comic confection is full of deadpan gags and screwball chaos, a world away from the heavy seriousness of The 400 Blows, and Léaud is endearingly naive as the determined Doinel, forging ahead with more pluck and passion than aptitude. It may be Truffaut's most sweetly romantic film, a knowing man's embrace of eager innocence and storybook sentiment. Doinel returns two years later in Bed and Board. (Sean Axmaker)
"Hace tiempo una mañana de domingo, la televisión emitió en el programa 'La secuencia del espectador' una escena de 'Besos robados' en la que participaban Jean-Pierre Léaud y Delphine Seyrig. Al día siguiente entré en una taberna en la que nunca había estado antes, junto a la estación de Saint-Lazare y me dijo el dueño: "Yo le conozco a usted, ayer le vi en la televisión". Es, por supuesto, evidente que no fue a mí a quien vio en la pequeña pantalla, sino a Léaud interpretando el personaje de Doinel. Pedí un café muy concentrado, el hombre me lo sirvió y estudiando más de cerca y más atentamente mi rostro añadió: "Esa película la hizo hace tiempo, ¿no?. Era usted más joven". Cuento esta anécdota porque ilustra bastante la ambigüedad y al mismo tiempo la ubicuidad de Antoine Doinel, ese personaje que es la síntesis de dos personajes reales: Léaud y yo. Se presentaron unos sesenta muchachos e hice pruebas en 16 mm. con dos de ellos; les hacía preguntas bastante sencillas puesto que mi objetivo era encontrar un parecido más moral que físico con el niño que yo creía haber sido. Antoine Doinel no es lo que se llama un personaje ejemplar, es astuto, tiene encanto y abusa de él, miente mucho y disimula más, solicita más amor que el que está dispuesto a dar; no es el hombre en general sino un hombre en particular. Añadiré únicamente que Jean-Pierre Léaud es el mejor actor de su generación y que sería injusto olvidar que Antoine Doinel es, para él, más que uno de los personajes que ha interpretado, uno de los dedos de sus manos, una de sus costumbres, uno de sus compañeros de niñez. " François Truffaut

Nuevos enlaces, gracias a Ana

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Tirez sur le pianiste
Antoine et Colette

2 comentarios:

arturo barcenilla tirapu dijo...

Hola a todos/as,
Ya que veo a Truffaut en este magnífico blog os dejo,
para la gente interesada en localizar los lugares donde François Truffaut filmó en París, la dirección de un blog que acabo de crear. Se irá ampliando a lo largo de las semanas.
http://paristruffaut.blogspot.com/

Gracias.
Arturo

scalisto dijo...

Baisers volés de François Truffaut recuperada por Ana